Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 1 de julio de 2003

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

Venus, Saturno y Domingo

Por Susana Calvo Capilla

Simón Vouet (París 1590-1649) pintó este lienzo en Roma en 1627, un año decisivo en su carrera puesto que abandonaba Italia después de quince años de estancia. Durante ese tiempo, Vouet se formó como pintor y entró en contacto con las diversas corrientes barrocas italianas: el caravaggismo, el clasicismo de Bolonia o la riqueza cromática y la exuberancia decorativa de la escuela veneciana. Vouet es considerado el introductor del barroco pictórico en Francia, donde estuvo al servicio de Luis XIII y de la aristocracia parisina. Para ellos realizó retratos, cuadros y frescos de tema religioso o mitológico. El Tiempo vencido, una de sus obras maestras, fue adquirido en 1954 por el Patronato del Museo del Prado.

El tema que representa es poco habitual y seguramente fue sugerido por alguno de sus amigos poetas y eruditos italianos. Vouet interpreta una escena mitológica con cierto sentido del humor, como si fuera una simpática farsa. Tanto el viejo Saturno como Venus y Esperanza están tratados de manera casi naturalista, lejos del idealismo con que suele verse a estos personajes. Saturno es un hombre de edad avanzada que, agotado, se deja caer al suelo. Por tierra están también sus símbolos, el reloj de arena y la guadaña. Uno de los putti o amorcillos le arranca plumas de las alas mientras que Esperanza, coronada por una guirnalda de flores, le acosa con un ancla y Venus agarra su cabellera y le amenaza con una lanza de manera juguetona. Es posible que el rostro de esta última sea un retrato de la mujer del pintor, Virginia, quien aparece con frecuencia en sus cuadros. La composición, plenamente barroca, está articulada sobre líneas oblicuas y movimientos circulares de gran dinamismo. Los colores son ricos y brillantes, la luz diáfana y la pincelada, sobre todo en los ropajes, bastante empastada. El paisaje de fondo, por el contrario, está pintado con una sutilidad magistral.

Respecto al tema del cuadro, recordemos que nuestros nombres para los días de la semana surgieron en época romana. Fueron los hebreos quienes primero establecieron una semana uniforme con un día sagrado de descanso, el sabat. Los romanos, al entrar en contacto con ellos, decidieron adoptar esa división y pusieron a los días los nombres de sus dioses que, a su vez, coincidían con los de los siete astros visibles a simple vista que recorren el zodiaco celeste: Lunae, Martis, Mercurio, Iovis (‘Júpiter’), Veneris (‘Venus’), Saturno y Solis (‘domingo’). Por lo tanto, la relación entre planetas y días, así como el orden elegido, parece que fue puramente casual. En cuanto a la subdivisión de los días en veinticuatro horas es posible que tuviera origen egipcio. El cristianismo aceptó esa semana romana, incluido el sábado, puesto que era el calendario vigente en tiempos de Jesús, y sólo se sustituyó el día del Sol por el dies Dominicus o del Señor.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es