Concurso
Francisco González Portal ha acertado al desvelar el sentido oculto de los eufemismos que aparecen en los ejemplos:
«Vayamos por partes:
a) Los daños o efectos —se entiende que destructivos...— directamente originados con el impacto de las armas que se disparan deliberadamente no tienen nada de colaterales (como sí lo serían, en cambio, las diferentes clases de contaminación esparcida en su camino, antes de hacer blanco, por cada proyectil), con independencia del grado de puntería y justificación ética que en cada caso tengan.
b) Los excesos —o desbordamientos criminales de los límites convenidos por la Legalidad internacional— en el transcurso de acciones bélicas, no suponen precisamente déficits de la intervención militar sino que, muy al contrario, lo son de la contención debida durante toda guerra por respeto a los derechos humanos.
c) Los heridos y muertos causados en las propias filas por cualquier operación armada, accidentalmente, ni son meras víctimas del infortunio casual, ni quedan sólo moralmente abatidos, ni merecerían tampoco ser castigados con la pérdida de su anterior condición de amigos.
d) Las vidas arrebatadas en una contienda violenta no deben ser nunca minusvaloradas como si de simples bajas políticas impersonales se tratara.
e) Todas las pérdidas sufridas por los seres humanos deben ser consideradas lamentables, pero resultaría hipócrita calificar así las que han sido tanto planificadas como ejecutadas consciente y cuidadosamente.
f) Cuando se ha dejado un rastro de cadáveres como resultado, por ejemplo, de haber bombardeado una estación emisora de TV o sobre transportes públicos de pasajeros, parece de un inhumano cinismo intentar negar luego el carácter espantoso de la acción con púdicas caracterizaciones como en términos de irrecuperabilidad. Pero, sobre todo, hay que rechazar el sarcasmo de llamar crisis de carácter humano (o humanitarias, incluso...) a los ataques con misiles en puentes y centrales eléctricas de los que dependía la población civil».
Damos la enhorabuena por el premio a Diana Ocampo que ha acertado en este difícil concurso al ofrecernos una aguda comparación entre los ejemplos gramaticales y los agramaticales en esta respuesta:
«En principio nos resulta imposible sumar tres números a la vez. Nótese que si quisiéramos sumar tres cifras (3+4+5), primero tendríamos que sumar dos y el resultado de esta suma con una tercera cifra. Así pues, la suma parece funcionar de forma binaria, de dos en dos. También la operación de fusionar elementos en la sintaxis, es decir, la operación de construir estructura sintáctica, parece funcionar de esta misma manera. La construcción de la oración en (a) Juan escribe con la pluma, en apariencia sigue el siguiente esquema:
- (la+pluma)=(4+5)
- (con+(la-pluma))=(3+9)
- (escribe+(con-la-pluma))=(2+12)
- (Juan+(escribe-con-la-pluma))=(1+14)»
Contamos con su entusiasta participación en los concursos durante este periodo que para muchos es de vacaciones. Por ahora sigue abierto el del 11 de julio Pedanterías.