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Lunes, 23 de febrero de 2004

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Ciencia y técnica

Ciencia y tecnología españolas, hoy. 2. El tren talgo

Por Álvaro García Meseguer

Como es sabido, la palabra talgo proviene de combinar las iniciales de Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol (recordemos que este singular tren fue concebido hacia 1940 por el ingeniero Alejandro Goicoechea y que el hombre de negocios José Luis de Oriol decidió financiar el proyecto). Esta palabra es un ejemplo de acrónimo que se ha lexicalizado y por ello podemos escribirla en minúscula y pluralizarla (Hoy he viajado en dos talgos) y hasta podemos encontrarla en el Diccionario de la Real Academia.

La gran innovación que introdujo este gran invento español fue el sistema de guiado de los ejes de ruedas. Anteriormente, la tendencia de las ruedas a saltar sobre el carril exterior en las curvas se contrarrestaba aumentando el peso de los vagones, lo que conducía a trenes pesados y lentos. Gracias al nuevo sistema de guiado los coches del talgo pueden ser más ligeros y más cortos, acoplándose entre sí por medio de una original unión articulada.

Hace unos treinta años el talgo introdujo otra importante innovación, al incorporar un sistema de ruedas desplazables que permitía modificar sobre la marcha el ancho del eje. Se solucionaba así el problema que para nuestro tráfico internacional suponía el que nuestro ancho de vía es mayor que en el resto de Europa, con la excepción de Rusia que coincide con nosotros (circunstancia que, por cierto, tiene su origen en otro gran ingeniero español, don Agustín de Bethancourt, que fue Ministro de Comunicaciones del zar Alejandro I). Este sistema se está ensayando hoy día en diversos países de la antigua Unión Soviética.

Más recientemente ha nacido el Talgo Pendular, que incorpora un mecanismo de caja inclinable. Esta gran novedad consiste en que, al pasar por una curva, la caja del vagón se inclina hacia el centro de la misma (al igual que haría un motorista) lo que supone una mayor comodidad para los viajeros al tiempo que permite aumentar la velocidad hasta en un 25 %.

Hoy los talgos circulan por España, Alemania y Estados Unidos, y hay acuerdos para su implantación en otros países. Dos nuevos modelos, el Talgo XXI capaz de alcanzar los 220 kilómetros por hora y el Talgo-350 que llegará a la velocidad que su nombre indica y unirá Madrid con Barcelona, se encuentran en avanzado estado de preparación.

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