Cine y televisión
Por Julia Escobar
Si alguien ha dudado de la capacidad del cine español para beber de esa alfaguara, de ese manantial copioso e inagotable que es la literatura española, tiene ahora un testimonio irrefutable de que esto no es así gracias al estudio publicado, bajo los auspicios del Ministerio de Asuntos Exteriores y la dirección de Ramón Alba, con el título de Literatura española, una historia de cine.
Desde El cantar de Mio Cid, El libro de buen amor, El conde Lucanor y La Celestina, todos los siglos de nuestra literatura, con excepción del xviii, han sido visitados y homenajeados por nuestros cineastas y también por algunos cineastas extranjeros. Visitas que se hacen más frecuentes conforme nos acercamos más a nuestro tiempo. En el siglo xix, se lleva la palma la corriente realista, en particular tres autores: Pedro Antonio de Alarcón, Armando Palacio Valdés y Benito Pérez Galdós. A propósito de éste, nos enteramos de que la reciente versión de José Luis Garci de El abuelo es la cuarta que se ha realizado en la historia del cine, siendo las tres anteriores La duda, de Domènec Ceret (1916), El abuelo, de José Buchs (1925) y La duda, de Rafael Gil (1972), con Fernando Rey en el papel de don Rodrigo, Analía Gadé en el de Lucrecia y José María Espinosa en el de don Pío.
Así como nadie se asombrará de las numerosas películas sacadas de obras de Blasco Ibáñez, los hermanos Álvarez Quintero, Arniches o Mihura, muchos sí lo harán al encontrarse en la pantalla con obras de Juan Ramón Jiménez o de Azorín. En suma, una nómina que justifica ampliamente la cita de este último con la que se inicia el volumen: El cine es literatura, si no es literatura, no es nada.