Concurso
Fernando de Herrera (1534-1597) fue conocido como el divino por el mundo literario de su tiempo. Anotador de Garcilaso y poeta de genuina personalidad propia, escribió composiciones en castellano como la que sigue:
Destas doradas hebras fue texida
la red en que fui preso y enlazado;
fue blanda y dulce en mi primer estado,
luego en dura y amarga conuertida.Por la ocasión antigua fue sufrida
la pena, que aborresco lastimado,
y en tal tormento adora mi cuydado
la causa de mi muerte y de mi vida.Y destos ojos fue herido el pecho
con fuego y hierro, y cada día creçe
con el golpe mortal el amor mío.Creçe mi ardor y creçe vuestro frío,
la red me aprieta, el ánimo falleçe,
y está dudoso Amor en mi prouecho.(Según el texto de José Manuel Blecua, Rimas inéditas, Madrid: CSIC, 1948, p. 42)
Sin embargo, Herrera no fue el único poeta elevado a la divinidad. Otro vate de su edad gozó también de ese sobrenombre, y uno de sus sonetos mas renombrados es este:
Partiendo de la luz, donde solía
venir su luz, mis ojos han cegado;
perdió también el corazón cuitado
el precioso manjar de que vivía.El alma desechó la compañía
del cuerpo y fuese tras el rostro amado;
así, en mi triste ausencia, he siempre estado
ciego, y con hambre, y sin el alma mía.Agora que al lugar, que el pensamiento
nunca dejó, mis pasos presurosos
después de mil trabajos me han traído,cobraron luz mis ojos tenebrosos
y su pastura el corazón hambriento,
pero no tornará el alma a su nido.
¿Quién era este segundo poeta «divino»? La primera persona que envíe una respuesta acertada recibirá un premio del Instituto Cervantes.
El premio se otorgará a la primera respuesta correcta recibida y el nombre del ganador será publicado en la sección Rinconete. El premio, un libro, será enviado a la dirección que nos indique el autor de la respuesta seleccionada.