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Miércoles, 11 de enero de 2012

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PATRIMONIO HISTÓRICO

Grafitos históricos (3). Marketing y protesta

Por José Miguel Lorenzo Arribas

Comúnmente suele afirmarse que la introducción del término graffiti en España tiene lugar a partir del Mayo francés de 1968, con la profusión de creatividad y de mensajes reivindicativos, políticos… que produjo la movilización, expresados muchas veces en las paredes, aerosol o pintura en mano, eslóganes ideológico-líricos reavivados en soportes múltiples con un inusitado renacimiento en España en 2011, con motivo de las movilizaciones del 15M.

Pero ya antes de la primavera parisina se había empleado la palabra para referirse a esta forma de comunicación, desgajando el propio mensaje escrito del mineral con que en principio se trazaba. Así, Luis Martín-Santos, en Tiempo de silencio (1961), describiendo una celda dice:

Estas cúpulas y paredes son de granito. Todas ellas están blanqueadas recientemente. Sólo algunos graffiti realizados apresuradamente en las últimas semanas pueden significar restos de la producción artística de los anteriores ocupantes.

Aparecen los elementos básicos que describirán la actividad grafitera: un muro (granito, en este caso), un revoco (blanqueadas) y una intención (artística). Este novelista no fue el primero. Más de tres décadas antes, algunos escritores señeros (no arqueólogos, ni historiadores del arte) ya se referían a ellos con el término romanceado, señal de que, si no popularizado, no era del todo desconocido. Ramón María del Valle-Inclán ya se refería a ellos en Tirano Banderas (1927):

Nachito, suspirando, leía en el muro los grafitos carcelarios decorados con fálicos trofeos,

y Enrique Jardiel Poncela, con evidente sorna, en su novela Pero… ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? (1931), escribe:

El nombre de Ulloa, que a nuestros padres recordaba a Doña Inés, a nosotros sólo nos recuerda el grafito paleolítico de las carreteras: Ulloa, óptico.

De la mano de la literatura y por esta referencia, vemos cómo los grafitis comenzaban a formar parte de la realidad y el paisaje español. Efectivamente, la empresa de óptica Ulloa, conocida firma comercial en España que abrió la primera tienda en Madrid en 1919, fue la primera marca en utilizar, a modo de precedente pionero de las vallas publicitarias, en la década de los años veinte grandes pintadas sobre elementos naturales cerca de las carreteras para anunciarse. Comenzaba a desarrollarse la circulación en automóvil y se vio la eficacia que podía tener un mensaje gigante dispuesto cabe una de estas vías de comunicación. Como testigos, todavía hoy quedan algunas de aquellas muestras, por ejemplo, sobre una roca al pie de la nacional III, a la altura del pueblo de Caudete de las Fuentes (Albacete) en dirección a Madrid. En la propia página web de esta empresa se reproduce una fotografía del rudimentario proceso: dos hombres, uno de ellos encaramado al otro, en cuyos hombros apoya los pies, con un bote de pintura y brocha gorda, se encargaban de pintar las letras sobre un gran peñasco.

Son ejemplos del siglo xx, pero esta actividad es rastreable mucho tiempo atrás. Unas veces, para apuntar cuentas, ay la dichosa contabilidad, otras para fijar un texto escrito, las más para dejar testimonio de la pericia artística, o de lo contrario. Las siguientes entregas nos llevarán a increíbles constelaciones grafiteras. Seamos pacientes.

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