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Viernes, 28 de enero de 2011

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CULTURA Y TRADICIONES

Heroínas de las independencias latinoamericanas (8). Juana Ramírez, la Avanzadora (Venezuela, 1790-1856)

Por Concepción Bados Ciria

Juana Ramírez nació en 1790 en Chaguaramas, estado de Monagas, hija ilegítima de una esclava negra y de uno de los generales Rojas: Andrés o José Francisco. La esclava Guadalupe y su hija trabajaron en la hacienda de la familia Rojas hasta que Juana fue acogida bajo la tutela de doña Teresa Ramírez de Balderrama, quien la protegió y le dio su apellido.

Conocida con el sobrenombre de la Avanzadora, Juana, junto a su batería de mujeres, tuvo una activa participación en la batalla que tuvo lugar el 25 de mayo de 1813, en las cercanías de Maturín. Ese día, los patriotas a las órdenes del comandante Felipe Carrasquel se enfrentaron a los realistas en una dura lucha que concluyó al anochecer con el triunfo de los independentistas. Fuentes históricas señalan que la batalla tuvo lugar en la sabana del Alto de los Godos, en el oeste de Maturín. La batalla entre el realista Monteverde y los patriotas comenzó hacia las 11 de la mañana y Juana y su batallón de mujeres atacaron al enemigo, atendieron heridos y dispararon cañones. Sobre las 4 de la tarde corrió la noticia de que a los patriotas se les estaban acabando las municiones, de manera que el comandante Felipe Carrasquel ordenó a Juana avanzar hasta los Godos y el realista Monteverde tuvo que huir ante este acoso.1 Los patriotas consiguieron un enorme botín consistente en armas, municiones, seis mil pesos de plata, tres cañones y los bienes de Monteverde. Se cuenta que Juana se encargó de enterrar a los realistas caídos una vez finalizada la batalla.

Al año siguiente, sin embargo, el 11 de diciembre de 1814, Maturín cayó bajo el poder del español Morales, quien arrasó la aldea y asesinó a multitud de ancianos, niños y mujeres. Juana y otros revolucionarios huyeron hacia las montañas y siguieron la lucha como guerrilleros.

Cuando Venezuela logró definitivamente su independencia, Juana se quedó a vivir en Guacharacas, Monagas, localidad muy próspera en la época, aunque desaparecida en la actualidad. Se dedicó a sus tareas familiares y a trabajar en la agricultura. Murió en 1856, a los sesenta y seis años, y fue sepultada en el cementerio antiguo de Guacharacas. La leyenda cuenta que unos cardones, sembrados continuamente por sus seguidores y admiradores, recuerdan el sitio exacto donde está sepultada. Un monumento construido y declarado Santuario Patriótico en 1975, reconstruido en 1994, señala ahora el lugar donde reposan para siempre sus restos. En su honor se erigió el Monumento Juana la Avanzadora, situado al final de la Avenida Bolívar de Maturín.

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  • (1) Evelyn Cherpak, «La participación de las mujeres en el movimiento de independencia de la Gran Colombia, 1780-1830», en Mujeres latinoamericanas. Perspectivas históricas, Westport, Connecticut and London, Greenwood Press, 1978, pp. 253-270. volver
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