Arte / Claroscuro
Por Juan Carlos Ruiz Souza
Se trata de uno de los cuatro padres de la Iglesia Occidental junto a San Jerónimo, San Ambrosio y San Gregorio.

José García Hidalgo (ca. 1645-1717): San Agustín en el momento de su conversión (detalle)
Lienzo, 53 x 84 cm
Núm. de inventario: 3770
Nacido en el 354 en Tagaste (Numidia), se trasladó pronto a la península itálica, donde fue profesor de retórica en Roma y de dialéctica en Milán, donde conoce y escucha los sermones de San Ambrosio que le conducirán al cristianismo desde su posición maniqueísta. El propio Santo cuenta de forma autobiográfica en sus Confesiones, una de sus libros que más repercusión posterior tuvo, su propia experiencia vital y su juventud desenfrenada hasta que se produce su conversión en Milán en el año 387. No es muy común la presentación en el arte del momento en que el hijo de Santa Mónica se convierte al cristianismo tal como aparece en este lienzo de José García Hidalgo, ya que lo más habitual es que sea representado como obispo junto al resto de padres de la Iglesia. Tal como él mismo escribe en su libro, la llamada de Dios la recibe estando sentado bajo una higuera, cuando tras oír una voz que le susurra «toma y lee», abrió el libro que llevaba consigo, a la sazón las Epístolas de San Pablo, momento en el que comenzó a leer la Epístola a los Romanos, en particular «Andemos con decencia y honestidad como se suele andar durante el día; no en comilonas y disoluciones, no en contiendas y envidias; mas revestíos de nuestro Señor Jesucristo, y no busquéis cómo contentar los antojos de vuestra sensualidad» (Ro. 13, 13-14).
Fruto de su rica formación en todas las ramas del conocimiento de la época, contamos con su vasta obra literaria, realmente impresionante, ya que supera el millar de títulos entre libros, tratados, cartas y homilías. Será su Ciudad de Dios, la más importante de todas ellas donde elabora un verdadero tratado filosófico-teológico sobre la «creación». Tampoco debemos olvidar las Retractaciones, Soliloquios, De vera religione o De utilitate credendi, etc. San Agustín vuelve a su Numidia natal, hoy en la actual Argelia, como obispo de Hipona donde encuentra la muerte en el 430 en el asedio de los vándalos.
El pequeño tamaño del lienzo invita a pensar que pudiera formar parte de la predela de un retablo, si bien poco más podemos decir respecto a su verdadero origen. De su autoría no hay duda al aparecer la firma del pintor en la fuente del cuadro. Sabemos que José García Hidalgo nació en Villena en 1645, que estuvo en Italia y que tras permanecer en Valencia finalmente se dirigió a la corte madrileña hacia 1673 donde aparece en el taller del pintor de cámara Juan Carreño de Miranda. Felipe V lo nombrará a su vez pintor de cámara en 1703. Aunque cuenta con una amplia producción será más valorado como teórico gracias a su tratado Principios para estudiar el nobilísimo y Real Arte de la Pintura publicado en 1693. Fallece en Madrid en 1717.