ARTE / Claroscuro
Por Juan Carlos Ruiz Souza
Con anterioridad al siglo xix no es muy común encontrarnos con nombres de mujeres en la historia de la pintura, tan machista en su desarrollo, aunque sabemos que siempre existieron. Sólo ante casos muy especiales nos encontramos con ellas. Artemisia Gentileschi fue una magnífica pintora de gran personalidad, hija y discípula de Orazio Gentileschi (1563-1639), artista toscano caracterizado por su aproximación al arte de Caravaggio, al igual que Carlos Saraceni, Orazio Borgianni o Bartolomeo Manfredi. Artemisia igualmente se movió en la esfera del naturalismo, e incluso parece que comprendió mejor que su padre los principios vitales del artista lombardo, encontrándose entre sus mejores intérpretes. Es capaz de manejar con virtuosismo el dramatismo y la tensión escénica que puede surgir del claroscuro, al igual que se muestra con gran maestría a la hora de presentar las texturas de los objetos, cualidades que podemos observar por ejemplo en sus diferentes versiones de Judith degollando a Holofernes, donde la violencia de la escena se enfatiza y teatraliza gracias al manejo de la luz, al igual que hacía Caravaggio en sus martirios, o en sus versiones de David y Goliat, etc.
Aunque la encontramos trabajando en la Toscana y en Roma, será en Nápoles donde desarrolle desde 1630 su etapa más dilatada y fecunda, donde pudo abrirse paso entre las personalidades del propio Caravaggio y de José de Ribera, el Españoleto tal vez por la monumentalidad que supo infundir a sus personajes, procedente de su formación toscana.
En la presente obra se alude al nacimiento de Juan el Bautista, tal como se relata en el capítulo I del Evangelio de San Lucas. Artemisia además de la historia sagrada es capaz de pintar de forma deliciosa un precioso interior doméstico donde sitúa la escena. El cuadro forma parte de una serie dedicada a la vida de Juan el Bautista y realizada en su conjunto hacia 1635, a la que pertenecen otros lienzos de Massimo Stanzione (números 256, 257, 258 y 291) pertenecientes a la propia colección del Museo del Prado.