ARTE / Claroscuro
Por Juan Carlos Ruiz Souza
Juan Bautista Maíno recibe su formación en la Roma de los primeros años del siglo xvii, donde se introduce en el ambiente del caravaggismo. Maíno interpreta esta corriente pictórica de forma magnífica y muy personal, tal como se refleja en esta obra, en sus ángeles adolescentes, que más bien parecen traviesos picaruelos de la literatura castellana coetánea, o en sus curtidos y desaliñados pastores semidesnudos, de tan claro recuerdo a los trabajos del propio Caravaggio.
A su regreso a España hacia 1608, el pintor se dirige a Toledo donde, cinco años más tarde, toma los hábitos de la orden religiosa de Santo Domingo al ingresar en el convento de San Pedro Mártir, cuyo retablo, contratado en 1612 y dedicado a las Cuatro Pascuas (Natividad, Epifanía, Resurrección y Pentecostés), constituirá su obra cumbre. De él procede esta Adoración de los pastores y la famosa Adoración de los Reyes Magos.
En 1621 Maíno fue llamado a la corte para ejercer de maestro del príncipe heredero, futuro Felipe IV, y a partir de 1634 participa en la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro.
Ya que nos hallamos en fechas navideñas tan señaladas recordemos unos versos de Juan del Encina (1469-1529), que a modo de villancico, nos cantan, casualmente casi de forma literal, la escena del cuadro:
En un pesebre metido,
embuelto en pobres pañales
y entre brutos animales
adorado y conocido.
¡O misterio muy crecido!
Rey que no cura de estado,
mayorazgo assí nacido,
¿dónde está el real vestido?
¿qués de la seda y brocado?¿Dónde están los camareros
desta cámara real?
Aqueste Rey celestial
o se cura de porteros
los primeros son postreros
y los menores mayores,
son más ricos los romeros,
entraron de los primeros
los probrezicos pastores.Y ellos primero gozaron
deste nacimiento santo
y del angélico canto
que los ángeles cantaron,
por todo el mundo sembraron
la gloria de su nacer,
los cielos oy se alegraron,
oy en la tierra tomaron
muy gran gozo y gran plazer.