Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 14 de diciembre de 1999

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

La «Gloria», una cuestión de dinero

Por Susana Calvo Capilla

Tiziano Vecellio fue pintor de corte de Carlos V y de Felipe II, y al decir de sus biógrafos, era un hombre muy preocupado por la buena marcha de sus asuntos financieros: no dudaba en dirigirse directamente a reyes y emperadores para reclamar el pago de sus servicios, que con frecuencia se demoraba más de lo debido. En sus cartas recurría a la súplica, al sarcasmo o a los halagos hacia el poderoso, quejándose constantemente de sus estrecheces económicas y de su mala salud. Ambas cosas, según parece, eran falsas, porque el pintor gozó siempre de desahogo para vivir y de una salud de hierro.

Este lienzo, titulado Gloria, fue enviado por Tiziano a Carlos V en 1554 desde Venecia, ciudad donde residía el pintor. El emperador tenía el cuadro en gran estima, hasta tal punto que lo llevó consigo al monasterio de Yuste, lugar al que se retiró poco antes de morir. Se trata de un cuadro devocional en el que figuran, a la derecha de la Trinidad, los retratos del propio Carlos V y de su familia. A los pies del monarca, también aparecía representado Vargas entre los que alzan las manos hacia los cielos. Vargas era el delegado español en Venecia para cuestiones económicas. Era éste quien, precisamente, se encargaba de enviar al monarca las obras y de pagar al pintor.

La prudencia y, claro está, el interés obligaron a Tiziano a incluir su retrato en la composición. Pero cobrar puntualmente era como pedir cotufas en el golfo, por lo que el veneciano, perdida ya la paciencia, escribe enfadado a Felipe II para demandar sus emolumentos y añade, tal vez en venganza: «El retrato del señor Vargas, introducido en la obra, se hizo a petición suya. Si no agradara a Vuestra Majestad, cualquier pintor, con unas cuantas pinceladas, podrá convertirlo en cualquier otra persona». Según parece fue convertido en Job, un santo de infinita paciencia.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es