Ciencia y técnica
Por Álvaro García Meseguer
El ilustre Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos don Leonardo Torres Quevedo nació el 28 de diciembre de 1852, en Santa Cruz de Iguña (Molledo, Santander). Tras ejercer brevemente su profesión en los ferrocarriles realizó diversos viajes por Europa, impregnándose del progreso científico y de los nuevos adelantos de la técnica en una época en que comenzaban las aplicaciones de la electricidad. A su regreso, se dedicó exclusivamente al estudio y a la experimentación por cuenta propia.
En 1901 fue nombrado director del recién creado Laboratorio de Mecánica Aplicada, cargo en el que desarrollaría gran parte de su producción científica posterior. Dicho laboratorio sería pionero en nuestro país en la fabricación de material de calidad para la experimentación científica. Torres Quevedo falleció el 18 de diciembre de 1936, en Madrid, a punto de cumplir 84 años de edad. En plena guerra civil, el acontecimiento pasó inadvertido.
Sus logros como inventor son realmente espectaculares. Así, en 1902, Torres Quevedo presentó en las Academias de Ciencias de Madrid y París el proyecto de un nuevo tipo de dirigible y en 1905 dirigió la construcción del primer dirigible español cuya patente sería adquirida por la casa francesa Astra, la cual inició en 1911 la fabricación de los dirigibles conocidos como Astra-Torres. Algunos ejemplares fueron adquiridos por los ejércitos francés e inglés a partir de 1913, y utilizados durante la primera guerra mundial.
En 1907 Torres Quevedo construyó el primer transbordador apto para el transporte público de personas, en el Monte Ulía de San Sebastián. Ya antes había construido otro en su propia casa, para salvar un desnivel de 40 metros; tenía 200 metros de longitud y su tracción era de origen animal (una pareja de vacas), con una vulgar silla como barquilla... Pero su transbordador más famoso es el que construyó sobre las cataratas del Niagara, que se inauguró el 8 de agosto de 1916 con el nombre de Spanish Aerocar. Este transbordador, sin más que menores modificaciones, sigue en activo hoy día y nunca tuvo accidentes dignos de mención, constituyendo un atractivo turístico y cinematográfico de gran popularidad.
Muchos más inventos de Torres Quevedo son dignos de mención. Los dejaremos para otro día.