Lengua / Tópica
Por Jairo J. García Sánchez
Tras haber comentado el origen de los topónimos aragoneses Zaragoza, Calatayud y Alcañiz, así como del que da nombre a toda la región, nos disponemos ahora a hacer lo propio con los de otras poblaciones aragonesas importantes, que, además, destacan por su antigüedad.
El origen del topónimo Huesca ha sido objeto de no pocas hipótesis y discusiones. La forma actual es la evolución romance, diptongada, de Osca, documentado así en época romana. El nombre se asemeja al de los osci (oscos), que eran un pueblo prerromano del sur de la Península Itálica, por lo que, a la vista del topónimo oscense y apoyándose en otros fenómenos lingüísticos, se pensó que el nombre podía haber sido traído por colonizadores suritálicos durante la romanización. Sin embargo, el descubrimiento de monedas del siglo ii a. C. con la inscripción Bolscan ha reconducido la explicación, y hoy se cree más probable que Osca sea una adaptación latina de ese nombre prerromano Bolscan, quizás incluso por etimología popular.
También complicada se presenta la etimología de Teruel,cuya explicación parece pasar, no obstante, por la del hidrónimo Turia, nombre prerromano de base toponímica tur-,que denomina el río que nace junto a la ciudad turolense. Es posible que Teruel sea un derivado con sufijación latina, Turiolum,y de evolución posterior romance, de tal manera que la primera vocal se habría disimilado en -e-, la o se habría diptongado y la vocal final se habría apocopado, fenómenos todos ellos regulares. El desarrollo de esa parte final del topónimo es claramente mozárabe.
Por último, el nombre de Jaca se remonta al de la antigua ciudad romana de Iacca, de origen todavía anterior, esto es, prerromano. Precisamente del topónimo procede el nombre étnico del pueblo prerromano de los iacetani (jacetanos).
De nuevo comprobamos cómo los gentilicios cultos nos pueden servir para identificar mejor los nombres de los que proceden los topónimos actuales: tanto oscenses, como turolenses, como jacetanos, gentilicios de Huesca, Teruel y Jaca respectivamente, nos ofrecen una muy buena pista del origen o de los antecedentes de los nombres de lugar.