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Viernes, 13 de diciembre de 2002

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Lengua / Tópica

Aragón y sus topónimos (I)

Por Jairo J. García Sánchez

Aragón, Zaragoza, Calatayud, Alcañiz

Aragón se ha forjado como tierra de gran historia, por la que han pasado y han luchado distintos pueblos; su toponimia, como no podía ser menos, sigue reflejando esa particularidad.

El corónimo Aragón tiene su origen en el nombre del río —el río Aragón— que nace en los Pirineos, atraviesa por el noroeste la región y desemboca en el Ebro, en el límite entre Navarra y La Rioja. El hidrónimo sirvió para denominar las tierras colindantes al río, y, progresivamente, fue dando nombre a una mayor extensión de terreno, conforme se iba expandiendo el reino que allí se constituyó. El actual nombre de la comunidad autónoma es, por tanto, el mismo que el del afluente del Ebro. Por lo que atañe a su etimología, el topónimo es antiguo, prerromano; en él se distingue un primer componente *ar- —raíz bien identificada en hidronimia—, que encontramos en otros muchos nombres de ríos europeos y que designaría en un principio ‘agua corriente’. También se aprecia una desinencia -ón, que con particular frecuencia se repite en otros hidrónimos. El nombre del también río Alagón, que comparten las provincias de Salamanca y Cáceres, ha de remontarse a un étimo idéntico. Las alternancias -l- / -r- son muy comunes en la lengua, no ya sólo en toponimia.

El nombre de la capital, Zaragoza, tiene un origen bien distinto y bastante más cercano y conocido. Se remonta al nombre romano de la ciudad, Caesaragusta, de clara motivación laudatoria —en honor de Augusto—. La dominación musulmana provocó que el topónimo se adaptara como Saraqusta y de aquí pasara ya a Saragosa y al Zaragoza moderno.

La conquista árabe dejó otros topónimos en Aragón. Claro ejemplo de ello es Calatayud,formado a partir del ár. qal’at Ayyub ‘el castillo de Ayub —nombre del caudillo que lo construyó—’. El topónimo árabe desplazó al más antiguo de Bilbilis, que denominaba la ciudad celtíbera y romana próxima al lugar, aunque su recuerdo ha permanecido en el gentilicio (bilbilitano) que se hace corresponder con el topónimo actual; un ilustre bilbilitano fue el poeta latino Marcial.

Otro topónimo de procedencia árabe, o que, al menos, recibió la influencia de este superestrato, es el turolense Alcañiz. Las dos propuestas etimológicas que se han ofrecido son, por un lado, el ár. al-kana’is ‘las iglesias’, y, por otro, la formación mozárabe al-cannetu(m) ‘el cañizal’, con apócope, cierre de la -e- en -i-, y alteración de la -t final. Esta última posibilidad parece más probable, pues los nombres de lugar formados a partir del fitónimo —nombre de planta— canna (> esp. caña) son abundantes.

Dejamos para una próxima entrega el análisis de los nombres de otras importantes poblaciones aragonesas, que, como los aquí vistos, nos seguirán descubriendo aspectos interesantes sobre la historia de Aragón.

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