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Martes, 5 de diciembre de 2000

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Concurso

Nuestros ganadores

Contribuciones a la humanidad (30 de noviembre de 2000)

Amparo Colavidas Espinosa obtendrá el premio del Instituto Cervantes por su excelente respuesta:

« Pueden mejorarse la b) Emma Bonino recorrió Bosnia, Montenegro, Albania y Macedonia para comprobar personalmente que se respetaban las condiciones de un trato humanitario en la evacuación de refugiados; y c) Cada vez más amplios sectores de la humanidad sufren las consecuencias de un desarrollo desequilibrado. La ayuda médica tiene que llegar a las víctimas de cada catástrofe. Es decir, suprimiendo humanitaria.

»Alberto Gómez-Font escribió el 15 de julio de 1998 un estupendo Rinconete al respecto, así que ahí van sus palabras: catástrofes humanitarias. Si tenemos en cuenta lo que dicen los diccionarios una catástrofe humanitaria será un ‘suceso infausto que altera gravemente el orden regular de las cosas mirando por el bien del género humano’, o bien un ‘suceso desdichado que produce una desgracia y que altera gravemente el orden regular de las cosas buscando el bien de todos los seres humanos’; y ambas definiciones resultan, cuando menos, algo surrealistas. Pero resulta que para muchos periodistas una catástrofe humanitaria es un suceso desdichado en el que se producen muchos muertos, según nos avisa Víctor Canicio, del equipo de traducción al español de la radiotelevisión alemana Deutsche Welle. Repasemos: si catástrofe equivale a ‘desgracia, suceso desdichado o infausto’, y humanitario es ‘todo aquello que busca el bien de los seres humanos, o lo que es benigno, caritativo o benéfico’, está bastante claro que ese sustantivo y ese adjetivo no pueden ir juntos, pues se produce una clara contradicción, una antítesis, figura retórica que consiste en contraponer una frase o una palabra a otra de contraria significación, recurso literario que está muy bien que usen los escritores, pero que en este caso, usado por la prensa, resulta demasiado chocante, pues lo primero que uno se pregunta es cómo puede ser humanitaria una catástrofe.»

Agradecemos las respuestas acertadas de María Somers, José María Álvarez Blanco, Rafael Ortega López, María Victoria Sánchez Vázquez, Sergio Risi y Julia Puertas García.

Ambigüedades (1 de diciembre de 2000)

Damos la enhorabuena por el premio a María Somers por enviarnos esta respuesta tan interesante como bien argumentada:

«a) No me marcharé hasta que no me des una explicación. b) No me marcharé mientras no me des una explicación. c) No me marcharé hasta que me des una explicación. Manuel Seco dice: “La preposición hasta, precediendo a la conjunción que introduce proposiciones temporales [...]. Cuando el verbo principal va acompañado de una negación, es frecuente que se presente un no expletivo en la proposición: Ninguno se marchó hasta que no se acabó el vino. Aunque es un uso normal en España, sería deseable omitir ese no (que carece de todo sentido negativo) a fin de evitar la posible interpretación equivocada del mensaje. [...]. También la ausencia del no es normal: Ninguno se marchó hasta que se acabó el vino”. Por su parte, La Gramática descriptiva de la lengua Española dice al respecto (pág. 2630): “El uso de negación espuria en este tipo de construcciones ha sido observado y sancionado por numerosos gramáticos. Cuervo (1885:448) afirma que se debe a una contaminación entre las frases con hasta y con mientras no, cuyo sentido puede ser similar en No se vaya mientas no le llamen y No se vaya hasta que (no) le llamen. Similar opinión mantiene Kany (1945:429). Otros autores, en cambio, niegan que el uso de negación con hasta sea una anomalía. María Moliner (DUE, s.v.) afirma que no es un no superfluo ni anfibiológico”. En mi opinión, las tres frases son comprensibles, pero la opción de que otros concursantes no coincidan conmigo es también correcta. Esta pregunta no tiene una única respuesta.»

Damos las gracias por sus respuestas a Santiago Gascón, José María Álvarez Blanco, Dolores Toribio Santisteban, Carlos Mauricio Vega y a Justino M. Navarro.

Los invitamos a participar en el concurso del 4 de diciembre (Un montón de besos) que sigue sin resolverse.

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