Literatura
Por José Jiménez Lozano
Silvela hablaba del «sentimentalismo democrático», es decir, de la piedad, de la misericordia, de la sensibilidad ante la suerte de los demás, y de los más aplastados sobre todo. Tenía toda la razón del mundo, pero no sé lo que ahora le dirían.
Es curioso —terriblemente curioso— , pero en la literatura española todas aquellas páginas en que la piedad y la misericordia transparecen, sin dudarlo ni un momento podemos decir que pertenecen a un escritor converso o que de conversos desciende. En 1602, un inquisidor, el doctor Piçario de los Palacios, la toma con Los nombres de Cristo de fray Luis de León, y viene a decir que no puede ser sino que éste, su autor, sea de «la mala casta», porque allí, en esas páginas, se revela tolerante y misericordioso hasta con los herejes. No se equivoca. Así de tremendas son las cosas.
En lo que decimos y escribimos, seguimos descubriendo nuestra condición más profunda.