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Viernes, 24 de agosto de 2012

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CULTURA Y TRADICIONES

Hace cien años en Brasil (24 de agosto de 1912)

Por Marisa Freire

Ahora, ebrios de gestas deportivas como andamos, no nos parece nada del otro jueves; pero aquel sábado, en 1912, cuando esa profesora sueca decidió marcharse a nado a Dinamarca, el Diario Español de São Paulo la trató de loca. Bien es verdad que el arrebato le dio en plena clase de natación, en Helsingborg, con sus niñas de doce años; sin duda la noticia fue por eso. Y porque en verano, como todo el mundo sabe, los periódicos no tienen mucho que contar. Pero que quede claro que Helsingborg es el municipio sueco que queda más cerca de Dinamarca (a veinte minutos en ferry, nos asegura la Wikipedia, de la Elsinor de Hamlet). Para quien quiera intentarlo.

De esa fecha señalada, el 24 de agosto de 1912 —que en Brasil no era verano, sino invierno—, tenemos más titulares: la fiebre aftosa se extendía por Inglaterra; en Alaska se había descubierto una tribu de esquimales rubios; acababa de patentarse una tetera automática; Pontevedra sufría las consecuencias de un terrible ciclón; ciento veintitrés tenderos españoles, que se dice pronto, habían sido denunciados por infringir el descanso dominical; y además, en Salerno, reciennacía una criatura de sexo masculino que, para la consternación de su pobre madre, presentaba «la característica de tener una dentadura completa».

Por fin, entre las crónicas costumbristas llegadas de la madre patria, el Diario Español destacaba la siguiente:

Galán que corta las orejas de una mujer

Guadalajara. En un pueblo de esta provincia vive un sujeto llamado Vicente Galán que, no se sabe por qué causa, le cortó las dos orejas a su convecina Juana Maestro, casada, de 29 años.

La víctima denunció el hecho a la benemérita y esta detuvo al salvaje, ocupándole una navaja, un cuchillo de grandes dimensiones, una escopeta de dos cañones, varios cartuchos cargados con bala y las dos orejas de Juana, con los pendientes.

Confesó su delito y lo encarcelaron.

Una vez más, los redactores del Diario Español le sacan punta a la tragedia: para empezar, reparen en el juego que ofrecen los apellidos de los protagonistas, tanto el del salvaje Galán («hombre de buen semblante, bien proporcionado y airoso en el manejo de su persona», más que aprovechado en el titular de la reseña) como el de su infeliz convecina, triste Maestro que recibe cuchillada.

El sin duda innecesario «Confesó su delito» del final es lo de menos. El acaso intencional «casada, de 29 años» del comienzo —que parece querer orientar al lector hacia complicados problemas de trigonometría— es lo de menos. La edad del agresor, su condición de viudez, soltería o matrimonio son lo de menos.

Merece mucho más la pena atender a la enumeración del arsenal incautado por la Guardia Civil, que se demora lenta, casi líricamente, con rimas sutiles (navaja, bala, Juana) o rotundas (dimensiones, cañones) y con un marcado ritmo poético: a veces endecasílabo melódico («un cuchillo de grandes dimensiones») y a veces de gaita gallega («varios cartuchos cargados con bala»); a veces decasílabo bimembre («una escopeta / de dos cañones») y a veces alejandrino audaz, 9+5, con la cesura desplazada exactamente al punto clave del artículo, al sintagma que bajo ningún concepto pudo escribirse sin pensar: «y las dos orejas de Juana, / con los pendientes».

El nombre del redactor de la noticia, como sucede casi siempre en el Diario Español de São Paulo, se desconoce.

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