Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Arte
Martes, 2 de agosto de 2011

Rinconete

Buscar en Rinconete

ARTE / Claroscuro

Carlo Maratta

Por Juan Carlos Ruiz Souza

Carlo Maratta nació en Ancona y en su juventud se trasladó a Roma, donde perfeccionó su arte al copiar y estudiar la obra de los grandes pintores del Renacimiento y también de los Carracci. Formó parte de la corriente clasicista renovada de la pintura romana, depurada e intelectual, iniciada por su maestro Andrea Sacchi, frente al barroco desbordado, retórico e ilusionista de Pietro da Cortona, Giovanni Battista Gaulli o Andrea Pozzo. Tras la muerte de los dos grandes pintores del ambiente romano (Andrea Sacchi muere en 1661 y Pietro da Cortona en 1669), Maratta se convirtió en el líder indiscutible de la escuela pictórica romana. Su pintura fue el puente entre el clasicismo del siglo xvii y el movimiento neoclásico del siguiente, tanto italiano como francés.

Fue uno de los artistas favoritos de los papas, y llegó a trabajar para seis de ellos (para Clemente IX , X y XI, para Inocencio XI y XII, y para Alejandro VIII), además de haber sido nombrado primer pintor de Luis XIV. Especial mención merecen los encargos recibidos por Inocencio XI al nombrarle superintendente de las Cámaras Vaticanas por lo que fue comisionado para la restauración de las estancias de Rafael, además de los frescos del mismo artista en el palacio de la Farnesina, lo que sin duda influyó en la definición equilibrada, elegante y amable de su arte, y en el colorido armonioso de sus obras. Aunque es conocido especialmente por sus cuadros al óleo, también utilizó la acuarela e incluso realizó grabados al aguafuerte. Igualmente utilizó el fresco en el palacio Altieri al pintar el Triunfo de la Clemencia, donde retomó la técnica compositiva de los quadri riportati de Annibale Carracci en el palacio Farnesio: articuló u ordenó la superficie de la bóveda en una serie de espacios donde se dispondrían las pinturas, como si de cuadros se tratasen, frente a los frescos de Cortona, Gaulli o Pozzo que unificaban toda la bóveda en una compleja pintura donde la perspectiva, los personajes y la arquitectura ilusoria mostraban la tierra, la gloria y el infinito. Se hizo muy famoso por sus composiciones religiosas y muy especialmente por sus imágenes de la Virgen.

El presente lienzo de La huida a Egipto repite la composición del cuadro realizado por él mismo para la capilla Chigi de la catedral de Siena, y la misma representación de la Virgen con el Niño la encontramos nuevamente en otras obras suyas.

Ver todos los artículos de «Claroscuro»

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es