Centro Virtual Cervantes

Rinconete > Literatura
Lunes, 18 de agosto de 2008

Rinconete

Buscar en Rinconete

Literatura

Élmer Mendoza: premio Tusquets 2007 de novela

Por Luis Alonso Girgado1

A la muy considerable representación de narradores mexicanos que, encabezados por el maestro Carlos Fuentes, están presentando sus novedades (Juan Villoro, Yuri Herrera, Guillermo Fadanelli, Guadalupe Nettel, Ángeles Mastretta, Antonio Ortuño) se suma ahora Élmer Mendoza, un veterano y acreditado novelista de quien conocíamos El amante de Janis Joplin (Premio Nacional de Literatura en México) y que con Balas de plata (Tusquets, 2008) ha recibido la distinción con la que titulamos estas líneas.

Balas de plata es un título ya sugeridor del asunto narrativo y, en definitiva, del género al que la novela pertenece, el género negro, con la marca mexicana de la casa y el peculiar modo de encarar dicho género del propio autor, que pone aquí en escena, como eje protagonista, al «Zurdo» Mendieta, una figura gris agobiada por un fracaso amoroso, cliente del psicoanalista de turno, prestigioso en el oficio policial, pero inequívoco perdedor que sólo in extremis resuelve el caso del asesinato de un abogado perteneciente a una poderosa familia. Y, precisamente, de la inmoralidad, la corrupción y la degradación de prominentes individuos y familias que ostentan los poderes económico y político y de su connivencia con los sectores de la mafia y el narcotráfico habla esta novela en la que el texto se ciñe muy estrechamente al hilo central de la trama y el proceso de búsqueda, de esclarecimiento del caso pone al descubierto las violentas tensiones individuales y colectivas de la geografía capitalina mexicana: un dispar conglomerado de gentes de muy diverso pelaje (mafiosos, corruptos, homosexuales, mujeres prepotentes, venales candidatos políticos) entre los que Mendieta intenta sobrevivir.

Como ocurre en casi toda buena novela, Balas de plata exhibe un llamativo tejido expresivo, en este caso cortante, acerado, escueto hasta el extremo, casi siempre de vivísima estirpe oral y encauzado en una veta conversacional rica en registros, en matices de todo tipo. Todo ello deriva de la estrategia del permanente uso del móvil (el «celular» aquí) que se convierte en esta historia en determinante canal de comunicación y abre la mayoría de las secuencias del texto (donde las diversas voces narrativas se empastan y funden con eficaz inmediatez), influido por el particular artilugio tecnológico que tiene claves y funciones específicas de uso. Al tiempo, el empleo del «celular» orienta elementos y circunstancias del proceso indagatorio del bueno de Mendieta, un avispado pero fatigado cuarentón.

La excelente escritura de Balas de plata, adecuada al género aquí cultivado, se completa con un bullicioso, violento y quebradizo microcosmos narrativo forjado en el conflicto de contrarios, en el oscuro registro del latido de la existencia, en el tacto rugoso y afiebrado de la vida mexicana en su dimensión o vertiente urbana. Buena, muy buena novela, inscrita en un territorio que tienta hoy a los más prestigiosos novelistas. Por algo será.

  • (1) Publicado en Nordesía. Diario de Ferrol, 27 de abril de 2008. volver
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es