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Lunes, 22 de agosto de 2005

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Lengua / Tópica

Cataluña y sus topónimos (III)

Por Jairo J. García Sánchez

Lérida/Lleida, Mataró, Sort, Olot, La Seo de Urgel/La Seu d'Urgell, La Bisbal de Ampurdán/La Bisbal d'Empordà, Manresa, Berga, Rosas/Roses, Castelló de Ampurias/Castelló de Empúries

Dentro de la toponimia catalana hay nombres de inconfundible raigambre ibérica. Sin duda, uno de los más representativos es el de Lérida (el cat. Lleida muestra evolución posterior). La forma originaria contenía una base il- inicial con el valor de ‘ciudad’, que se mantiene bien en la adaptación del nombre como Ilerda por los romanos (cf. el gentilicio ilerdense, derivado de aquí). Esa misma base aparecía en el nombre de la conocida ciudad de Iluro (hoy Mataró, ya con topónimo distinto, a partir de un nombre personal germánico).

No pocos nombres de poblaciones catalanas tienen una filiación prerromana vasco-pirenaica, y es que ese sustrato se manifiesta en buena parte de la toponimia del norte de Aragón y Cataluña. Así, podemos señalar algunos topónimos como el de la afamada ciudad ilerdense de Sort, agraciada una y otra vez en los sorteos de lotería, y que, sin embargo, nada tiene que ver con la palabra homónima (cat. sort ‘suerte’); de hecho, el étimo que se le presume es el vasc. suburiti ‘el (valle) de la ciudad del puente’. El gerundense Olot parece contener el vasc. olo ‘cabaña, herrería’, y La Seo de Urgel (cat. La Seu d’Urgell) muestra en el segundo nombre un diminutivo romance a partir de una base vascoide ur-g(i) ‘junto al agua, río’; el primer nombre (cat. seu, de donde procede el cast. seo), más reciente, se debe a que la ciudad es una histórica sede episcopal.

Otro topónimo catalán relacionado con el obispado es La Bisbal, nombre que se repite en diferentes lugares, como, por ejemplo, en La Bisbal de Ampurdán (cat. La Bisbal d’Empordà). El adjetivo bisbal (< lat. episcopalis ‘episcopal’), muy popular hoy gracias al apellido de un famoso cantante —la relación y los trasvases entre la toponimia y la antroponimia son una constante—, está presente en los topónimos catalanes por haber pertenecido los lugares que designan a la jurisdicción episcopal.

Volvemos la mirada hacia los topónimos prerromanos fijándonos en algunos otros de carácter indoeuropeo. Podemos mencionar, entre ellos, el de Manresa, que pertenece seguramente al grupo de los indoeuropeos precélticos, con base oronímica (Minorisa < *Minur-isia), y el de Berga, también orotopónimo y cuya identidad céltica es clara (célt. *bhergh ‘altura, montaña’, afín al sufijo común característico -briga).

Los dos últimos nombres que vamos a repasar son probablemente los únicos topónimos griegos que se han mantenido vivos en la Península. Ambos responden a antiguas colonias griegas en la costa de Gerona: Rosas (cat. Roses) recuerda el nombre de la isla de Rodas; no en vano su nombre antiguo era Rhoda(s), y se ha atribuido a los rodios su fundación. Y Ampurias (cat. Empúries) —hoy es cabeza del municipio Castelló de Ampurias (cat. Castelló de Empúries)—, fundación focense masaliota, cuyo nombre nos habla de su importante actividad comercial: 'Εμπόριον , «mercado, centro comercial», adaptado en latín como Emporioncf. el cultismo emporio— con paso al pl. Emporia, y adición de -s final posterior. Nótese cómo la comarca del Ampurdán (cat. Empordà), que mencionábamos antes como complemento para La Bisbal, es, en realidad, el derivado latino Emporitanus.

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