Centro Virtual Cervantes
Rinconete > Lengua
Miércoles, 13 de agosto de 2003

Rinconete

Buscar en Rinconete

Lengua

Feria de vanidades

Por Francisco Moreno Fernández

La revista Vanity Fair recoge en su consultorio «Ask Dame Edna» una carta firmada por un/una tal «Torn Romantic» en la que plantea sus dudas sobre el interés de aprender español, ante la insistencia de la gente sobre el prometedor futuro de esta lengua. La respuesta que Dame Edna adjunta a la carta de tan vacilante corresponsal no tiene desperdicio, de puro disparate. Lanza especies como que, excepto el Quijote, no hay nada que merezca leerse en español y se pregunta retóricamente quién lo habla que valga realmente la pena. Deleznable.

El tono jocoso y procaz que adopta el susodicho consultorio explicaría, sin justificación, las impresentables opiniones que allí se vierten. Por tal motivo, parecería más oportuno recurrir a la broma que incurrir en la provocación. Sin embargo, entre la carta y la respuesta mencionan algunos elementos que dan pie para reflexiones más jugosas.

Resulta chocante, por ejemplo, que una carta, en la que se confiesan dudas sobre el porvenir del español venga remitida, precisamente, desde Palm Beach, en el estado de Florida. Basta una rápida consulta en Internet para informarse de que, en el condado de Palm Beach, los ciudadanos que no hablan inglés en casa han alcanzado la proporción del 87 % durante la última década y más de la mitad de ellos confiesan hablar solamente español.

El peso de la lengua española en estados como Florida, California o Nuevo México es evidente, pero es que los datos proporcionados hace tan solo unos días por la oficina del Censo demuestran que los hispanos son ya la primera de las minorías en los EE. UU., por haber alcanzado la cantidad de 37 millones, lo que supone prácticamente un 13 % de la población total del país. Que dentro de 10 años no todo el mundo va a hablar español en los EE. UU. es palmario, pero las proyecciones para 2050 dicen que la cuarta parte de la nación será hispana. No faltará, pues, gente para hablarlo ni motivos para aprenderlo.

Habrá quien piense que el tono triunfalista de los grandes números suena a hueco en un país en el que las posiciones sociales de los hispanos no suelen ser las más favorecidas. Y no les faltará razón porque también se ha demostrado que los estudiantes hispanos son los más marginados dentro del sistema educativo, aunque el porcentaje que llega a los estudios universitarios va creciendo por encima de lo que lo hacen otros grupos de población.

El reto del español en los EE. UU. está en que se llegue a utilizar con funciones sociales y en dominios más variados y prestigiosos que en la actualidad, sin que el inglés haya de perder por ello su carácter general. El hecho de que el Presidente hable español (o, al menos, lo intente) le da prestigio a la lengua, pero no hay que engañarse: esa realidad es consecuencia de una situación en la que el voto hispano es más que atractivo para los políticos. Mal haría la clase política, sin embargo, si no es capaz de pasar de los «gestos lingüísticos» al auténtico compromiso.

La carta de respuesta firmada por la inefable Dame Edna es acertada en algún que otro detalle. Tiene razón en que el Quijote se puede leer, con la plusvalía de que, en alguien capaz de disfrutarlo verdaderamente, las lecturas de Borges, Rubén Darío o García Márquez acaban llegando solas. También tiene razón cuando recomienda acudir a la versión musical Man of La Mancha (¡qué gran partitura!) o cuando sugiere a los americanos una mayor preocupación por su inglés.

Mi dubitativo/a «Torn Romantic»: ¿Me permite un consejo? Aprenda español, le será útil; y, si puede, aprenda también francés e italiano. ¿Por qué conformarse con hablar sólo una segunda lengua? Al menos el conocimiento de otros idiomas y culturas contribuye a moderar la vanidad de los que se creen tan buenos como para dar consejos a todo el mundo. Recuerde el Eclesiastés: Vanitas vanitatum, omnia vanitas.

El autor es Director del Instituto Cervantes de Chicago y Catedrático de Lengua Española de la Universidad de Alcalá. Este artículo fue publicado en Éxito (Chicago), el 6 de febrero de 2003, pág. 23.

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es