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Lunes, 28 de agosto de 2000

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Concurso

Nuestros ganadores

Una distinción (18 de agosto de 2000)

El ganador es Diego Orihuela, con la siguiente respuesta:

«Incorrectas a, 2 y 3: Como dice L. Gómez Torrego en su Manual de español correcto, con el adjetivo distinto “lo normal es el uso de de (preferible al de a) cuando se comparan objetos o personas; pero es obligada la conjunción que cuando se comparan hechos”».

También nos han escrito con sus respuestas María Somers, Fabián Debenedetti, Paula Otero, Victoria Navarro, Adriana Lauro, Francisco Huelva, Gary Goldie y Héctor Santana.

Sin remedio (24 de agosto de 2000)

Sobre el origen de la expresión «No hay tu tía», en realidad debería decirse «No hay atutía»; pero ha caído en desuso este término y la voz popular lo ha sustituido por otro más familiar. La atutía era un ungüento hecho fundamentalmente de óxido de cinc que se utilizaba como contraveneno y con el que se trataban ulceraciones, eccemas, escoriaciones... Cuando una situación era desesperada y la muerte resultaba inevitable, no había pues, atutía (‘antídoto’) que pudiera remediarla. Pueden encontrarse referencias a esto en el Diccionario de frases hechas de Larousse, en el fascinante libro de José María Iribarren El porqué de los dichos, y en el propio DRAE bajo las voces tía y tutía (del árabe, sulfato de cobre), y atutía (ungüento medicinal hecho con atutía).

Muy documentadas han venido las respuestas a este concurso, y la primera de ellas ha sido la de José María Álvarez Blanco:

«Atutía es una denominación vulgar del óxido de cinc, que tiene propiedades terapéuticas. Cardenillo es otra denominación no usual de acetatos de cobre. Así si no hay atutía, no se puede preparar el ungüento sanatorio. Sospecho que pronunciando rápidamente “No hay atutía” es produjo la elipsis de la a inicial de atutía, y además se separó la sílaba tu y quedó consagrada la expresión para indicar que no hay solución al mal que cura el ungüento, y, por extensión, que no hay solución a un problema».

Agradecemos también las de Tomás Cortez Calle, Víctor Hurtado Oviedo, Chema Ruiz de la Fuente y María Somers.

Guerra a los artículos (25 de agosto de 2000)

María Somers ha sido la primera en responder a la pregunta y, por tanto, la ganadora:

«Manuel Seco, en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, explica que: es propio del castellano hablado por catalanes omitir el artículo del complemento que sigue a expresiones como:

  • la mayoría de
  • la mayor parte de
  • el resto de
  • el x por ciento de
  • la mitad de

De ahí que las frases propuestas en el concurso reflejen este uso. Así pues, tenemos dos opciones, dependiendo del tipo de hablante:

  • Es obvio que el resto de (las) editoriales no iban a dejarse arrebatar su parcela tranquilamente.
  • La mayoría de (los) automovilistas no respeta las normas de velocidad.
  • La mayor parte de (los) libros de poesía ni se venden ni se leen.
  • El 20% de (los) estudiantes abandona en el tercer año.

Respecto a la pérdida del artículo después de un infinitivo, se trata de un uso muy extendido en el español de América: jugar mus, jugar tenis, jugar cartas, ver televisión...»

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