Literatura
Por Concepción Bados Ciria
Magda Donato (Carmen Eva Nelken) Madrid 1906 - Ciudad de México 1966. Una gran confusión se cierne sobre la biografía de esta periodista, dramaturga, narradora y actriz, nacida en Madrid en los albores del siglo xx y fallecida en México en 1966, país en el que se instaló tras la Guerra Civil española. Carmen Eva Nelken recibió una esmerada educación, como correspondía a una hija de familia adinerada, si bien fue víctima de un profundo antisemitismo —cuenta ella misma en las anotaciones personales encontradas a su muerte. Comienza muy pronto su actividad periodística, pues en 1917 escribe en El Imparcial y más tarde en distintos periódicos madrileños como Estampa, El Liberal y La Tribuna. Colaboraba en unas secciones fijas que trataban de asuntos cercanos al desarrollo de la sociedad burguesa y a la moda. Se trataba de acercar al público lector distintas informaciones sobre los cambios que acontecían en el momento, entre ellos los relativos a los avances de las mujeres en el terreno social. Firmaba sus artículos con el seudónimo de Magda Donato, que utilizó —según acuerdan los estudiosos de su obra— como afirmación de una identidad propia, ya que desde niña se sintió —incluso dentro de su propia familia— eclipsada por su hermana mayor, Margarita.
Su encuentro en 1914 con el dibujante y escritor Salvador Bartolozzi fue definitivo para la plena inserción de Magda Donato en el ambiente intelectual de Madrid. Se conocieron en la Editorial Calleja donde ambos trabajaron durante una época, iniciando una relación amorosa conjugada con una estrecha colaboración en escritos para el teatro infantil y numerosos montajes escénicos. De otro lado, Magda Donato comenzó su carrera como actriz teatral en el proyecto del Teatro de la Escuela Nueva, con el director de escena Cipriano Rivas Cherif (1891-1967), un auténtico propulsor del teatro madrileño de los años veinte. En 1928 ingresa en el grupo CARACOL, un colectivo teatral renovador que representa en la sala Rex, ubicada en la Calle Mayor, bajo la dirección de Rivas Cherif, y cuya colaboración cristalizó en la adaptación de diferentes textos teatrales hasta 1935. De forma paralela a su actividad como actriz, Magda Donato llevó a cabo en la década de los treinta numerosas puestas en escena para el teatro infantil, acordes con el nuevo modelo de socialización para la infancia que diseña la burguesía y que tendrá su eclosión entre 1931 y 1936, a lo largo del periodo que abarca la II República. Muestra de este quehacer son las obras Pipo y Pipa y el lobo tragalotodo, así como Pinocho en el país de los cuentos, obras concebidas como una revisión de los cuentos tradicionales con la intención de establecer una nueva visión de la infancia, dentro de una lógica social producto del discurso que surge de la Institución Libre de Enseñanza y el krausismo como ideología reformadora social.1
En 1939 Magda Donato y Salvador Bartolozzi se ven obligados a salir al exilio y tras cortas estancias en París y Casablanca, se instalan en México en 1941. En el país azteca, Donato prosigue con su carrera de actriz y de escritora, participando en numerosas series de televisión y en diferentes películas de éxito y llegando a obtener el reconocimiento de la crítica y del público. Triunfa rotundamente en 1960 con la representación del personaje de la Vieja en la obra Las sillas, de Ionesco, y obtiene el premio a la mejor actriz concedido por la Agrupación de Críticos de Teatro. Tras su muerte, en 1966, se crea al Premio Magda Donato con el fin de reconocer y premiar la mejor obra escrita del año. Esta ejemplar mujer, una moderna de la Edad de Plata, ha sido objeto en los últimos años de un reconocimiento obligado de parte de la crítica especializada, particularmente en el campo del teatro infantil.
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