Arte / Claroscuro
Por Juan Carlos Ruiz Souza
Se trata de una magnífica obra atribuida a Luis Alincbrot, pintor flamenco que se encuentra activo en Valencia entre 1439 y 1460. Los historiadores que han estudiado su vida han podido fijar en Brujas su lugar de procedencia. Es interesante observar hasta que punto esta obra es deudora de la primera etapa de Van Eyck, que Alincbrot conoció antes de su marcha a Valencia. En dicha etapa destacan las complejas composiciones, con numerosos personajes, debidas a la influencia del mundo de la miniatura, ya que en su siguiente etapa, iniciada en 1432 con el celebérrimo Retablo de la Adoración del Cordero Místico de San Pavón de Gante, Van Eyck inicia un proceso de monumentalización de sus figuras, de la que Alincbrot no se hace eco.

Louis Alincbrot (s. xv): Escenas de la vida de Cristo. Tríptico de la Crucifixión (abierto) (detalle)
Tabla, 78 x 134 cm
Núm. de inventario: 2538
Tal como era habitual en las obras flamencas el artista aprovecha para introducir a la vez numerosas escenas relativas a la vida de Cristo (también en el reverso de las puertas de cierre del tríptico, como ya vimos anteriormente (Luis Alincbrot I: Brujas-Valencia). En la tabla de la derecha se presenta la escena de la Circuncisión, en la del medio o principal vemos en el ángulo inferior izquierdo a Jesús en el Templo entre los doctores, en la esquina inferior derecha a Cristo cargando la cruz en su camino al Calvario, y en el centro la escena de la Crucifixión. En la tabla derecha se presenta la Piedad, en la que la Virgen sujeta en su regazo a su hijo muerto, junto a San Juan y a la Magdalena; detrás de dicha escena los soldados ayudados por Nicodemo y José de Arimatea abren el sepulcro para depositar el cuerpo inerte de Jesucristo. Todas las escenas son tratadas con dramatismo y gran naturalismo, y no faltan detalles de cotidianidad que aproximan el ambiente general de las historias narradas al espectador, tal como se observa en los músicos de la tabla izquierda, en las arquitecturas góticas, en los ropajes, en el ambiente urbano, etc. Tal como decíamos más arriba llama la atención el carácter de miniatura de esta obra que sin duda remite a la primera etapa de Van Eyck, la cual fue introducida en el ambiente pictórico valenciano de la mano de Alincbrot.
Este tríptico presenta una cualidad extraordinaria, que es la de conservar su marco original lo que ha ayudado en gran manera al estudio de la obra. Gracias a ello se puede afirmar que fue realizada en Valencia y que fue encargada por los Condes de Cocentaina, cuyos escudos aparecen en la parte inferior del marco.