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Lunes, 10 de abril de 2000

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Concurso

Nuestros ganadores

De boda (5 de abril de 2000)

La respuesta de Dolores Toribio Santisteban ha merecido, por su presteza, el premio:

«De la opción b) no sé qué diría la señora en cuestión, pero en todo caso su adecuación depende de si, efectivamente, es una señora, o sea, persona femenina de edad adulta, y no una niña. En cuanto a la c), es la más ‘feminista’ porque, si el apelativo hembra puede resultar ofensivo para una mujer, por tener connotaciones de ‘animal de sexo femenino’, más las tiene macho como ‘animal de sexo masculino’, que lo somos, pero además personas. No obstante, recordemos que la señora es (o parece ser) feminista. En cuanto a la a), la tradicionalmente empleada, se mezclan una apelación específica para personas masculinas (varón, de vir, ser humano macho para entendernos) con otra que a pesar de ser etimológicamente apropiada para todo ser femenino (procede de femina, ‘ser humano de sexo femenino’) se asocia más a los animales ‘no humanos’. ¿Es lingüista la protagonista de la historia...? Como lo dudo, concluyo este embrollo mayúsculo con una conclusión arriesgada: La a

En efecto, como diría nuestro colaborador Álvaro García Meseguer en su ¿Es sexista la lengua española?, la a es incorrecta («vejatorio para la mujer, puesto que hembra alude por igual a personas y animales, lo que no sucede con varón»), la b es correcta («varón-mujer»), y la c también («si se quiere utilizar hembra para referirse a la mujer sin incurrir en sexismo, la única solución es emparejarla con macho»).

Agradecemos las respuestas de Steven Weinreb, Santiago Gascón Ramos, Lucía Escapa Castro, Antonio César Da Silva Ferreira, Justino M. Navarro, Cibele Carina Gomes Hidalgo y Sara Alonso Fernández.

Decamerón  (6 de abril de 2000)

Nicolás González Deleito ha sido el ganador, gracias a la rapidez con que ha enviado su respuesta:

«Decamerón significa ‘diez días’, formándose a partir de los términos griegos (en transcripción latina) deka (‘diez’) y emera (‘día’). La obra se llama así por desarrollarse precisamente durante un periodo de diez días. Un ejemplo clásico de influencia en la literatura española lo tenemos en la obra Novelas amorosas y ejemplares de María de Zayas y Sotomayor. En algunas ediciones de dicha obra se le añade precisamente el subtítulo “...o Decamerón español”.»

Además se han recibido respuestas correctas de Santiago Gascón Santos, Pedro Ruibal y Marina Calderón, a quienes queremos agradecer su participación.

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