Wilhelm von Humboldt (1767-1835), hermano mayor de Alexander, el gran filólogo y estadista alemán, además de creador de la Universidad de Berlín, emprendió dos viajes por España. El primero comenzó en octubre de 1799, poco después de la partida de su hermano hacia los territorios españoles en América, acompañado por su esposa Carolina, sus tres hijos y su preceptor Gropius. El itinerario de su primer viaje se inicia en España por Fuenterrabía, desde donde se dirigirá a Vitoria, Burgos, Valladolid, Segovia, la Granja de San Ildefonso y puerto de Navacerrada, para llegar a El Escorial, donde permanecerán diez días para conocer en profundidad las maravillas artísticas del real monasterio. Aquí será presentado, como ya lo había sido su hermano Alexander, al rey Carlos IV, que le resultará simpático.
En Madrid residirán durante dos meses en los que Wilhelm establecerá muy buenas conexiones con el mundo artístico e intelectual de la Corte. Entre otros se relacionará con Urquijo, Cienfuegos, Quintana, Cavanilles, Clavijo, Bethancourt, Jovellanos, Iriarte, Herrgen o el banquero de su hermano, el marqués de Iranda. Visitará bibliotecas, teatros, asistirá a las fiestas taurinas, etc. El 26 de diciembre de este mismo año,Wilhelm se encaminará hacia el sur de España para conocer Aranjuez,Toledo, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Málaga y Granada, antes de regresar a Francia por la cornisa levantina, a través de Murcia, Valencia y Barcelona, acabando su viaje en abril de 1800. Su segunda estancia en 1801, limitada al País Vasco, fue especialmente fructífera en el campo de la filología, ya que Wilhelm von Humboldt se convirtió en un experto en la lengua vasca.
En general podemos decir que Wilhelm ofreció, a través de sus escritos y su correspondencia, una detallada descripción de España, así como de la sociedad española de aquella época. Fue especialmente detallista al hablar de las costumbres y tradiciones de sus habitantes, sin olvidar las difíciles condiciones para viajar por la Península y sus impresiones sobre distintos personajes, muchos de ellos amigos de su hermano Alexander. Además de sus apuntes de viaje, hay que resaltar sus relatos sobre Montserrat y las ruinas de Sagunto, sin olvidar sus estudios etnológicos sobre los vascos. Sin duda sus descripciones ayudaron a crear una cierta imagen de España en los círculos de Weimar. Al abandonar la Península en 1800 camino de Perpignan, se expresaba diciendo: «Miro atrás con un sentimiento especial hacia España. Es un país maravilloso cuyos habitantes amaré siempre».
Wilhelm von Humboldt
Carl Wildt. Aproximadamente en 1830.
Litografía según un dibujo de Franz Krüger, Stiftung Stadtmuseum Belín, Graphische Sammulung.
Vista general de Madrid, tomada entre poniente y sur (detalle)
Brambilla. 1829-1834.
Óleo, 93 x 141 cm. Palacio Real de Madrid. Patrimonio Nacional. Madrid.