En 1799 España recibía la visita de un gran sabio alemán, Alexander von Humboldt, que pasaría a formar parte de la historia de la ciencia y la cultura universal como el nuevo descubridor de América. Las nuevas repúblicas americanas aún le veneran como uno de los mitos fundacionales del panteón de la independencia, junto a figuras como Simón Bolívar, con quien tuvo una relación epistolar.
La estancia en España del científico berlinés había sido interpretada hasta ahora como un simple paso a su destino americano, sin mayor trascendencia. Las últimas investigaciones hispano-alemanas nos remiten a una nueva visión de los días españoles de Alexander von Humboldt. El joven naturalista, ya conocido en nuestro país por sus interesantes y arriesgadas experiencias en torno a la electricidad animal, realizó en España una amplia investigación científica, junto a su acompañante, el botánico francés Aimé Bonpland. Su trabajo científico, en el que desplegó la experimentación con un amplio equipo de aparatos científicos de última generación, fue desde la investigación geológica, botánica y climatológica, hasta la astronomía de posición, que fue desarrollando a lo largo de su viaje peninsular desde Barcelona a A Coruña, lugar desde el que partió hacia la tierra soñada. De sus contribuciones quedarán siempre su descubrimiento científico de la meseta peninsular, sus reflexiones sobre el vulcanismo canario y su geografía de las plantas, replanteada en las laderas del Teide. Además iniciaba desde España, con todo el apoyo institucional, un proyecto de modernidad que, en palabras de Ottmar Ette, incluía la creación de una ciencia intercultural, transdisciplinaria y cosmopolita.
Habría que añadir su nueva visión romántica de la ciencia, que combinaba el sentimiento del observador y la fría racionalidad científica, que exigía la experimentación y la medición rigurosa, que Humboldt prácticó de manera magistral.
El Instituto Cervantes quiere apoyar, a través de la exposición Un viaje del espíritu: Alexander von Humboldt en España, realizada en colaboración con la Fundación Ignacio Larramendi y Goethe Institut, la difusión de esta experiencia científica y humana del sabio berlinés en tierras españolas, como antecedente además de su gran viaje americano, a través de documentos desconocidos, instrumentos científicos, de sus colecciones mineralógicas, de dibujos botánicos, libros, planos y mapas, etc. Piezas y reproducciones que proceden de algunas importantes instituciones españolas, como el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), el Real Jardín Botánico (CSIC), el Archivo Histórico Nacional, la Real Academia de la Historia, la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, el Museo Naval, colecciones privadas y las bibliotecas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institución con la que el Instituto Cervantes ha iniciado una fructífera colaboración en el ámbito de la divulgación científica y tecnológica.
CÉSAR ANTONIO MOLINA
Director del Instituto Cervantes