La obra de Alexander von Humboldt adquirió fama en España durante la segunda mitad del siglo xix. La traducción de algunas de sus obras al español y su difusión entre los intelectuales y científicos españoles tuvo como consecuencia el redescubrimiento de una figura olvidada.
Marcelino Menéndez y Pelayo (1856-1912), Marcos Jiménez de la Espada (1831-1898) —miembro de la famosa Comisión Científica del Pacífico—, los naturalistas Ramón de La Sagra (1798-1871) y Miguel Rodríguez Ferrer (1815-1889) o los autores Ramón de Manjarrés y de Bofarull (1827-1918) y José Rodríguez Carracido (1856-1928) destacaron en sus trabajos diferentes aspectos de la obra y de la personalidad de Humboldt.
Estos autores en sus referencias ensalzan a Alexander von Humboldt como un pensador y científico universal y a sus investigaciones científicas sobre América como un ejemplo que demuestra el interés del gobierno español por la ciencia.
El claro nombre de Alejandro de Humboldt ha brillado durante una centuria, como lucero magnífico que atrae todas las miradas: llenos de citas de sus obras están cuantos libros de asuntos físico-naturales han aparecido en ese tiempo: el gran público estudioso le ha venerado y hasta los novelistas de su época, cuando han querido describir la biblioteca de un hombre de mundo instruido, han colocado en ella, como señal más expresiva, las producciones suyas.
Manjarrés
(…) A. Humboldt, inspirado por la justicia, tuvo en sus publicaciones firmeza de ánimo y rectitud de juicio suficientes para devolvernos la parte que en la obra de la civilización nos pertenece.
Carracido
Los que creen firmemente, por haberlo leído mil veces, que España ha retrasado el conocimiento científico de América por su negativa á que la visitasen sabios extranjeros, los que ignoran que Inglaterra en el siglo xviii no permitía tampoco á extranjeros la exploración de su dominio norteamericano, mediten sobre el caso de Humboldt, rechazado por las dos naciones más ilustradas de Europa y acogido por España,mientras presentamos á Loeffling solicitado por nuestra patria y rechazado por Holanda.
Manjarrés
Despedida del Cosmos (detalle)
Wilhem von Kaulbach
Grabado de Joseph Beckmann, en Die Garten, septiembre. 1869.