A Aranjuez le corresponde, sin perjuicio de la capital del reino, un papel clave en el contexto de la preparación administrativa y científica de la gran expedición americana de Alexander von Humboldt.
En su itinerario hacia Madrid, a mediados de febrero de 1799, Humboldt y su compañero de viaje, el botánico francés Aimé Bonpland, visitaron Aranjuez por primera vez y probablemente mantuvieron ya una primera entrevista con el embajador de Sajonia, el barón Philippe de Forell (1758-1808). No obstante, a lo largo de su estancia en la capital, de algunas semanas de duración, volvieron a emprender diversos viajes a Aranjuez, ya que allí se encontraba el rey Carlos IV en esos momentos.
Los dos viajeros tenían que iniciar los trámites diplomáticos para conseguir el permiso necesario para realizar su expedición por las tierras americanas, que entonces se encontraban bajo dominio español. En este proceso Forell resultó de gran importancia para Humboldt al facilitarle el contacto con el ministro Mariano Luis de Urquijo (1768-1817) quien, a su vez, le concertó una audiencia con el rey que tendría lugar en Aranjuez en marzo de 1799.
Por dichos motivos, toda la correspondencia que forma parte de este proceso administrativo fue redactada y tramitada en Aranjuez. En primer lugar encontramos como pieza clave en la aprobación del viaje americano de Humboldt el Memorial entregado en Aranjuez a Carlos IV, fechado el 11 de marzo de 1799, que iba acompañado de una descripción de la vida del viajero prusiano, la llamada «Notice sur la vie littéraire de Mr. de Humboldt». Además, existe una carta de recomendación del mismo día que Forell dirigió a Urquijo, y en la que hacía referencia a los beneficios reales que según él resultarían de esta expedición para el avance de los conocimientos científicos. A ello siguió la contestación de Urquijo a Forell, el 15 de marzo, en la que le trasladaba el visto bueno del rey y le comentaba los siguientes pasos que había que dar. También desde Aranjuez es remitido a Urquijo, con fecha del 18 de ese mes, un oficio del ministro de Justicia para España e Indias, José Antonio Caballero, que adjunta el pasaporte para los dos exploradores. Finalmente, este pasaporte sería expedido en Aranjuez el 7 de mayo, y en el mismo Urquijo daba instrucciones detalladas a la administración española en América de no impedir en modo alguno las investigaciones científicas de Humboldt.
Vista de la fachada principal del Real Palacio de Aranjuez (detalle)
Brambilla. 1826-1830.
Óleo, 91 x 140,5 cm. Palacio de la Zarzuela. Patrimonio Nacional. Madrid.
Pasaporte de Humboldt y Bonpland con el sello del rey Carlos IV de España.
Tinta sobre papel. Col. del Banco Central de Ecuador. Quito.
