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Recuerdos de mi vida

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Fig. 1.

Fig. 1. — Corte transversal de una lámina cerebelosa. Figura semiesquemática. — A y B, células estrelladas de la capa molecular (células de cesta), cuyo axón (a) genera nidos terminales en torno de las células de Purkinje (C); b, axón de estos últimos corpúsculos.

Fig. 2.

Fig. 2. — Corte longitudinal de una circunvolución cerebelosa. — A, capa molecular; B, capa de las células de Purkinje; C, capa de los granos; D, substancia blanca; a, rosáceas de las fibras musgosas; b, soma de las células de Purkinje; c, fibrillas paralelas; d, granos con su axón ascendente e, división de este axón. (Figura semiesquemática.)

Fig. 3.

Fig. 3. — Trozo de un corte transversal de una circunvolución. — A, capa molecular; B, capa de los granos; C, células de Purkinje; a, arborización trepadora; b, axón de Purkinje; e, cilindro-eje llegado de la substancia blanca y ramificado sobre las dendritas de las células de Purkinje.

Fig. 4.

Fig. 4. — Corte transversal semi-esquemático de una circunvolución cerebelosa de mamífero. A, zona molecular; B, zona de los granos; C, zona de la substancia blanca; a, célula de Purkinje vista de plano; b, células estrelladas pequeñas de la zona molecular; d, arborizaciones finales descendentes que rodean las células de Purkinje; e, células estrelladas superficiales; a, granos con sus cilindros-ejes ascendentes bifurcados en i; h, fibras musgosas; j, célula neuróglica de penacho; n, fibras trepadoras; m, célula neuróglica de la zona de los granos; f, células estrelladas grandes de la zona de los granos.

Fig. 5.

Fig. 5. — Esquema de la estructura de la substancia gris de la médula espinal, según los autores de la época pregolgiana. — A, raíces anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la substancia gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll; F, cordón de Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G, columna de Clarke; J, ganglio sensitivo.

Fig. 6.

Fig. 6. — Capa de los granos externos y plexiforme externa de la retina de las aves. — a, b, d, variedades de conos; c, bastones; h, células horizontales.

Fig. 7.

Fig. 7. — Esquema donde se muestran las conexiones entre las diversas neuronas de la retina de las aves y la marcha del impulso nervioso. — A, células bipolares.

Fig. 8.

Fig. 8. — Algunos tipos de células gangliónicas (B, C) de la retina de las aves; e, b, d, f, arboriza ción final de las fibras centrifugas; A, célula gangliónica dislocada.

Fig. 9.

Fig. 9. — Esquemas destinados a comparar la concepción de Golgi acerca de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula espinal (I) con el resultado de mis investigaciones (II). — A, raíces anteriores; B, raíces posteriores; a, colateral de las radiculares motrices; b, células de axón corto que intervendrían, según Golgi, en la formación de la red; c, red difusa intersticial; d, nuestras colaterales largas en contacto con las células motrices; e, colaterales cortas.

Fig. 10.

Fig. 10. — Esquema de la disposición de las células nerviosas de la médula espinal y fibras colaterales de la substancia blanca; a, colateral cruzada de la comisura posterior; b, colateral del asta posterior; c, colateral larga del cordón posterior; j, fibra radicular motriz; r, radicular sensitiva; u, columna de Clarke; f, colaterales de la comisura anterior; m, célula comisural; n, célula cordonal; k, célula motriz. (Esta figura es copia de una de las tablas murales que sirvió para mis conferencias de 1894.)

Fig. 11.

Fig. 11. — Aspecto general de las colaterales en un corte transversal de la médula espinal. — A, surco anterior; B, plexo de colaterales del asta anterior; C, comisura anterior de colaterales; G, colaterales para el asta posterior; H, colaterales largas o sensitivo-motrices; J, plexo de colaterales de la columna de Clarke; E, colaterales cruzadas de la comisura posterior. (Todas estas fibras eran consideradas como axones terminales antes de aparecer nuestros trabajos, y además se ignoraba la existencia de la arborización final de las mismas.)

Fig. 12.

Fig. 12. — Corte longitudinal de los cordones posterior y lateral de la médula espinal, a fin de mostrar el comportamiento de las raíces posteriores y el origen de las colaterales. — A, radiculares sensitivas. (Adviértase la bifurcación de las raíces posteriores o sensitivas, desconocida de los sabios.)

Fig. 13.

Fig. 13. — Diminutas células nerviosas de la substancia de Rolando (A, B, F, etc.). — J, región del cordón lateral adonde van los finísimos axones. (Estos corpúsculos pequeñísimos, antes de nuestras investigaciones, considerábanse como neuróglicos.)

Fig. 14.

Fig. 14. —Evolución de las células neuróglicas de la médula espinal del embrión de pollo. — A, epéndimo; a y b, células epiteliales de los surcos anterior y posterior; g, célula neuróglica producida por emigración y transformación de una célula epitelial.

Fig. 15.

Fig. 15. — Corte donde aparecen un trozo de médula (A), un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo. — B, raíz anterior de la médula espinal; h, i, j, gradaciones entre la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo; F, adviértase cómo los elementos simpáticos poseen dendritas y axón (a), éste incorporado al nervio raquídeo.

Fig. 16.

Fig. 16. — Diversos pisos de arborizaciones ópticas en la corteza gris del lóbulo óptico de un pájaro. — A, fibras llegadas de la retina; a, b, c, sus arborizaciones libres.

Fig. 17.

Fig. 17. — Esquema donde aparece el enlace entre las arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axón arciforme. (Lóbulo óptico del pájaro de pocos días.) Las flechas señalan la marcha del impulso nervioso.

Fig. 18.

Fig. 18. — Morfología de las células nerviosas bipolares de la mucosa olfativa del ratón de pocos días. — a, axón; d, nerviecitos que cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo olfatorio.

Fig. 19.

Fig. 19. — Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo de las fibras nerviosas y aparatos sensitivos periféricos. — A, neuroblasto en vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por puentes protoplásmicos; a, célula central; b, célula periférica.

Fig. 20.

Fig. 20. — Hipótesis catenaria defendida por Beard, Dohrn, etc. — C, serie de neuroblastos independientes; D, los neuroblastos elaborarían trozos de axón nervioso que acaban por juntarse entre sí y con la célula central (a); b, elementos constructores de la ramificación periférica.

Fig. 21.

Fig. 21. — Evolución positiva de la fibra nerviosa, según las observaciones de His y nuestras. — A, célula germinal; B, fase bipolar con iniciación de la maza de crecimiento; C, fase de neuroblasto, propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E, modelamiento de éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales y terminales. (Nótese la maza o cono de crecimiento (a), descubierto por primera vez.)

Fig. 22.

Fig. 22. — Desarrollo de las arborizaciones trepadoras a lo largo del tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje.

Fig. 23.

Fig. 23. — Fases de la sucesiva complicación del ramaje de la célula de Purkinje. — a, dendritas provisionales; c, colaterales nerviosas exuberantes.

Fig. 24.

Fig. 24. — Emigración y transformación sucesiva de los granos del cerebelo. — 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de expansiones polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6, aparición de una expansión descendente; 7 y 8, fase de la bipolaridad vertical; 9 y 10, creación de dendritas provisionales o de tanteo; 11 y 12, modelamiento de las expansiones definitivas.

Fig. 25.

Fig. 25. — A, redes intersticiales situadas en el sarcoplasma de las fibras musculares de las alas de los insectos; B, dobles redes horizontales en los músculos de las patas; d, línea de Krause; a, tráqueas; e, hilos de la red. (Investigaciones posteriores de Veratti y Fusari han probado que estas redes constituyen el retículo de Golgi, de la fibra muscular, hallado varios años después por Golgi en la célula nerviosa.)

Fig. 26.

Fig. 26. — Figura semiesquemática destinada a mostrar las articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los mamíferos. — A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D, fibra olfativa; C, célula mitral; a, glomérulo o territorio de encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho dendrítico de las células mitrales; f, célula bipolar olfativa; d, axón dirigido a la región esfenoidal del cerebro.

Fig. 27.

Fig. 27. — Esquema destinado a mostrar la dirección del impulso nervioso en la retina de los vertebrados. — A. retina; B, cuerpo geniculado externo: a, célula bipolar para bastones; b, célula bipolar para conos; c, d, células gangliónicas; e, cono; f, bastoncitos.

Fig. 28.

Fig. 28. — Esquema destinado a mostrar la dirección de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. — A, mucosa olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo.

Fig. 29.

Fig. 29. — Esquema destinado a mostrar la marcha de las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de polarización dinámica tenga carácter general. — a, grano; b, fibra musgosa; c, corpúsculo de Purkinje; d, fibra paralela.

Fig. 30.

Fig 30. — Esquema destinado a mostrar los cambios de situación y morfología sufridos por las células sensitivas en la serie animal. — A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el cuerpo celular, como demostró Lenhossék, reside en el epidermis; B, células sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células sensitivas de los peces inferiores; D, células sensitivas de los mamíferos, aves, reptiles y batracios.

Fig. 31.

Fig. 31.—Fases del desarrollo de las células sensitivas de los mamíferos.

Fig. 32.

Fig. 32.—Esquema de la marcha de las corrientes en las vías sensitivo-motrices.

Fig. 33.

Fig. 33.—Esquema destinado a mostrar la marcha de las corrientes en las células de cayado del lóbulo óptico de peces, batracios y reptiles.

Fig. 34.

Fig. 34. — Esquema destinado a mostrar los cauces separados al través de la retina del impulso recogido por los conos y bastoncitos de los mamíferos. — a, bastoncitos; b, conos; e, células bipolares para bastón; f, células bipolares para conos; r, h, g, z, células gangliónicas.

Fig. 35.

Fig. 35. — Presentación esquemática de algunos de mis hallazgos en la retina de los mamiferos. — a, b, células horizontales con sus axones (d, e), terminados en la capa plexiforme externa; f, g, h, m, n, diversos tipos de células amacrinas o espongioblastos; p, amacrinas dislocadas; r, fibras centrífugas, etc.

Fig. 36.

Fig. 36. — Doble esquema donde mostramos la evolución filogénica y ontogénica de la célula psíquica o pirámide cerebral. — A, célula piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo; D, del hombre; a, b, c, d, fases evolutivas de la célula psíquica en el embrión de los mamíferos.

Fig. 37.

Fig. 37. — Esquema de una sección de la corteza cerebral de un mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc.). En esta figura se han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. — a, células estrelladas pequeñas de la capa plexiforme o superficial; b, corpúsculos fusiformes horizontales; e, elemento de axón ascendente arborizado en la zona de las medianas pirámides; d, neurona situada en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axón se arboriza en la capa molecular; h, colaterales de la substancia blanca; f, ramificación terminal de las fibras sensitivas; g, colaterales de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo estriado; A, zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de las medianas pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los corpúsculos polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado.

Fig. 38.

Fig. 38. — Varias células del gran simpático del perro. El axón único marcado con c se distingue por carecer de ramificaciones; A, B, D, F, G, diversos tipos morfológicos de neuronas simpáticas.

Fig. 39.

Fig 39. — Corte de la retina de la perca. Figura semiesquemática destinada a mostrar los principales resultados de mis investigaciones. — A, B, C, cauces específicos de la impresión recogida por los bastoncitos; D, E, F, cauces de la excitación recolectada por los conos; G, H, morfología de las células horizontales; a, i, elementos especiales de la retina de los peces.

Fig. 39 bis.

Fig. 39 bis. — Para comparar reproducimos aquí la doble vía visual de la retina de los mamíferos; a, bastoncitos; d, e, r, camino recorrido por la excitación visual.

Fig. 40.

Fig. 40 — Esquema de los cauces de conducción de la impresión cromática en la retina de los pájaros. A la derecha aparecen las vías de la foseta central, y a la izquierda, las homónimas del resto de la retina. A, conos; B, célula bipolar para cono; C, corpúsculo ganglionar; a, células amacrinas; b, articulación entre el cono y bipolar en la foseta; c, articulación entre el cono y las bipolares en los territorios periféricos de la retina; d, f, articulación entre una célula gangliónica y varias bipolares.

Fig. 41.

Fig. 41. — Esquema de la arquitectura del asta de Ammón y fascia dentata, tal como aparece en los cortes transversales; en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales descritos por Golgi y Sala. — A, asta de Ammón; B, cuerpo abollonado o fascia dentata; D, subículo; C, fimbria; a, pirámide superior; b, pirámide de la región inferior.

Fig. 42.

Fig. 42. — Esquema encaminado a presentar la conexión establecida entre el axón de los granos de la fascia dentata y las gruesas pirámides del asta de Ammón (región inferior de ésta). — A, capa molecular de la fascia dentata; B, axón de los granos; C, pirámides grandes; D, fimbria; e, b, fibras aferentes llegadas de los centros olfativos secundarios; a, axón. Las flechas señalan la dirección de las corrientes.

Fig. 43.

Fig. 43. — Figura semiesquemática donde reproducimos nuestros principales hallazgos en la fascia dentata. — A, célula de axón ascendente; B y C, pirámides cuyo axón (a) se termina, mediante nidos o cestas (e), que rodean el cuerpo de los granos; D, zona molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; e, cestas.

Fig. 44.

Fig. 44. — Mis principales hallazgos en el asta de Ammón (región superior), mostrados esquemáticamente. — A, B, neuronas cuyo axón ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de nidos para los somas más profundos de la capa de las pirámides; D, C, neuronas de axón tangencial constructores de nidos destinados a los cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales: E, célula de axón ascendente (a); F, K, G, células de axón corto distribuido por el stratum radiatum; J, H, pirámides dislocadas cortas. La figura actual corresponde al cuadrado grande del esquema 41.

Fig. 45.

Fig. 45. — Tipo especial de neurona multipolar exenta de cilindro-eje, que habita en torno de los ganglios de Auerbach y Meissner, entre las capas de fibras musculares y circulares del intestino, en la túnica externa de las arterias, y, en fin, allí donde existe tejido muscular de fibra lisa.

Fig. 46.

Fig. 46. Conjunto de neuronas asteriformes, generadoras de plexos en la zona glandular del intestino (B) y en el interior de las vellosidades (A).

Fig. 47.

Fig. 47. — Trozo de un corte de protuberancia de ratón, donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios. — A, vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la hipófisis.

Fig. 48.

Fig. 48. — Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) al cruzar la protuberancia donde aparecen las ramas colaterales que dicha vía envía a las neuronas protuberanciales, con las cuales entran en íntimo contacto.

Fig. 49.

Fig. 49. — Corte longitudinal del cuerpo estriado del ratón. — A, células nerviosas de axón largo descendente; B, células de axón corto; D, colaterales para el cuerpo estriado, nacidas en el curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral. Representación semiesquemática.

Fig. 50.

Fig. 50. — Células de los focos interno (A) y externo (B), del ganglio de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de Meynert.

Fig. 51.

Fig. 51. — Arborizaciones libres (c) repartidas por el foco interno (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía olfativa designada estría medular (b).

Fig. 52.

Fig. 52. — Arborizaciones terminales (A) de las fibras ópticas (fibras llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo cuadrigémino anterior _ B, plano de las fibras ópticas; C, D, arborizaciones visuales profundas. (Gato de pocos días).

Fig. 53.

Fig. 53. — Corte longitudinal y lateral de la protuberancia y bulbo raquídeo del ratón. – A, raíz sensitiva del trigémino; a, conjunto de sus ramas ascendentes; b, ramas descendentes; O, oliva cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior; c, colaterales descendentes nacidas de este pedúnculo; B nervio vestibular con su bifurcación.

Fig. 54.

Fig. 54. — Corte transversal de la porción posterior subventricular del bulbo raquídeo del ratón. – A, foco comisural, a cuyo nivel se cruzan las fibras de ambos fascículos solitarios; B, núcleo del hipogloso con las colaterales sensitivas ramificadas en él; D, fascículo solitario, es decir, la porción descendente de las raíces sensitivas del vago y glosofaríngeo.

Fig. 55.

Fig. 55. — Sección sagital y lateral del tubérculo mamilar y porción basal del tálamo. – A, neuronas diminutas del cuerpo mamilar; B, haz generador, por bifurcación, de los cordones de la calota (c) y de Vicq d´Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo mamilar del que brotan colaterales (a).

Fig. 56.

Fig. 56. — Algunos elementos de la retina de las aves con la marcha probable de las corrientes. A, fibra centrífuga llegada de los centros nerviosos; b, célula amadrina o espongioblasto de asociación; c, axón horizontal de estos elementos, relacionado, mediante extensa arborización, con el tallo de las células amadrinas comunes.

Fig. 57.

Fig. 57. — Célula nerviosa de la médula espinal del conejo. – a, axón; b, husos cromáticos de Nissl, donde aparece cierta trama esponjosa; d, núcleo.

Fig. 58.

Fig. 58. — Células del ganglio ventral del acústico (bulbo raquídeo). — a, demostración de la membrana celular, negada por muchos sabios.

Fig. 59.

Fig. 59. — Células cianófilas de los tumores con sus fases de multiplicación. (Confirmadas por Unna y numerosos autores, que las designan células del plasma.)

Fig. 60.

Fig. 60. — Espinas colaterales de las dendritas (b) teñidas por una modificación del método de Ehrlich. — a, pirámides cerebrales del conejo.

Fig. 61.

Fig. 61. — Nidos formados en torno de las grandes células del asta posterior por las colaterales sensitivas. (Método de Ehrlich.)

Fig. 62.

Fig. 62. — Coloración, mediante el método de Ehrlich, en la médula espinal del gato, de la bifurcación de las raíces sensitivas (a) y de la existencia de las colaterales de la substancia blanca (B). (Adviértase cómo el azul de metileno confirma plenamente las revelaciones del cromato de plata. Método de Golgi.)

Fig. 63.

Fig. 63. — Presentación en la substancia blanca del cerebro, cerebelo, etc, de las estrangulaciones de la mielina y detalles de la forma variable del forro de cemento. (Método de Ehrlich.)

Fig. 64.

Fig. 64. — Pirámides grandes del asta de Ammón (método de Ehrlich). – e, axón; b, colaterales nerviosas recurrentes. (La morfología coincide exactamente con la mostrada por el cromato de plata).

Fig. 65.

Fig. 65. — Tipos de células de axón corto de la capa molecular del cerebro.

Fig. 66.

Fig. 66. — Células de axón corto de la corteza cerebral. – a, red superficial situada sobre la membrana protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).

Fig. 67.

Fig. 67. — Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de las células ganglionares sensitivas del gato (Método de Ehrlich).

Fig. 68.

Fig. 68. — Arborizaciones periglomerulares de las células gangliónicas del gato (Método de Ehrlich).

Fig. 69.

Fig. 69. — El Dr. Olóriz y el que escribe estas líneas, distrayendo sus ocios veraniegos con el juego del ajedrez (verano de 1898). Publico esta figura en memoria del admirable y malogrado profesor.

Fig. 70.

Fig. 70. — Trozo del kiasma óptico del conejo (método de Ehrlich). – A, nervio óptico; B, trozo de kiasma con el arranque de la cinta óptica; a, bifurcaciones de tubos nerviosos.

Fig. 71.

Fig. 71. — Esquema destinado a mostrar la incongruencia de la proyección mental de las imágenes de ambos ojos, en el supuesto de que no existiera entrecruzamiento de los nervios ópticos. – L, lóbulos ópticos.

Fig. 72.

Fig. 72. — Esquema destinado a mostrar el efecto del entrecruzamiento total de los nervios ópticos en un vertebrado inferior (pez, anfibio, reptil, ave o mamífero de visión panorámica). Obsérvese que, gracias a este cruzamiento, las dos imágenes mentales forman un todo continuo. – O, nervios ópticos cruzados; C, centros ópticos primarios y secundarios; M, vía motriz cruzada; S, vía sensitiva central cruzada; R, raíces motrices de la médula espinal; O, ganglios raquídeos y raíces sensitivas.

Fig. 73.

Fig. 73. — Esquema destinado a mostrar en el hombre y mamíferos de campo visual común la imagen mental, formada por síntesis de las dos representaciones del objeto, transmitidas por ambos nervios ópticos. – d, fascículo óptico homolateral; c, fascículo cruzado; g, ganglio geniculado externo y pulvinar; Rv, región visual del cerebro, con la forma de la proyección mental.

Fig. 75.

Fig. 75. — Diversos tipos de neuronas de axón corto encontrados en la corteza cerebral del niño de pocos meses. – A, célula de cestas; E, pirámide de ramas colaterales arciformes; D, elemento enano de axón descompuesto en penacho; f, célula de cilindro-eje ascendente dividido en ramas horizontales larguísimas.

Fig. 76.

Fig. 76. — Esquema de los elementos y zonas principales de la corteza visual del hombre (fisura calcarían). – A, capa molecular; B, zona de las pequeñas y medianas pirámides; C, zona de los gruesos corpúsculos estrellados; D, capa de los granos o de los diminutos elementos asteriformes; E, zona de las pirámides gigantes; F, capa de las pirámides de axón arciforme; G, zona de los corpúsculos polimorfos; a, b, d, arborizaciones finales de las fibras visuales centrípetas.

Fig. 77.

Fig. 77. — Conjunto de las arborizaciones terminales de la vía sensitiva en la corteza motriz del gato.

Fig. 78.

Fig. 78. — Cortes comparativos de las dos circunvoluciones limitantes de la cisura de Rolando. Adviértase que mientras la figura de la derecha, correspondiente a la corteza frontal ascendente, posee tipo motor, la de la izquierda, correspondiente a la circunvolución parietal ascendente, afecta estructura y estratigrafía de corteza conmemorativa o asociativa.

Fig. 79.

Fig. 79. — Células estrelladas gigantes con axón serpenteante dirigido a la substancia blanca, situadas exclusivamente en el centro acústico del cerebro. – a, axón.

Fig. 80.

Fig. 80. — Tipos de células piramidales características de la ínsula de Reil, territorio que pasa por acústico.

Fig. 81.

Fig. 81. — Elegantes células piramidales características de la corteza olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme y en la circunvolución del hipocampo.

Fig. 82.

Fig. 82. — Trozo de un corte de la región olfativa central o principal de la circunvolución del hipocampo humano. Repárense islotes de células menudas separadas por fajas de neuronas gigantes.

Fig. 83.

Fig. 83. — Sección de la corteza olfativa frontal, según la dirección de la raíz externa olfativa.- A, raíz, externa; B, trozo de bulbo olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; f, pirámides, etc.

Fig. 84.

Fig. 84. — Corte del foco esfeno-occipital del gato. Coloración de Niss. (Descrito muchos años después por Brodmann, Rose y otros desconocedores de nuestros trabajos.

Fig. 85.

Fig. 85. — Corte horizontal del asta de Ammón y corteza esfenoidal vecina – A, núcleo esfeno-occipital o angular; R, subículo; J, asta de Ammón; F, capa molecular de la fascia dentata; B, sección de la vía esfeno-amónica cruzada; D, vía esfeno-amónica directa.

Fig. 86.

Fig. 86. — Algunos rascacielos de la calle ancha o Broadway, de Nueva York. (De mi visita a los Estados Unidos).

Fig. 87.

Fig. 87. — Mr. Stephen Salisbury y sus huéspedes españoles

Fig. 88.

Fig. 88. — Hotel de Miss Lawton, en Worcester. Tipo de las deliciosas casitas habitadas por la clase media americana.

Fig. 89.

Fig. 89. — Edificio central de la Universidad de Clark.

Fig. 90.

Fig. 90. — Las cataratas del Niágara vistas desde la orilla yanqui.

Fig. 91.

Fig. 91. — El brazo principal de la catarata contemplado desde la orilla canadiense.

Fig. 92.

Fig. 92. — El Memorial Hall (Universidad de Hardvard donde los estudiantes celebran sus reuniones). Fachada principal del grandioso edificio.

Fig. 93.

Fig. 93. — Librería de los Colegios (Gore Hall) de la Universidad de Boston.

Fig. 94.

Fig. 94. — Escuela médica de Boston (Pabellón Central).

Fig. 95.

Fig. 95. — Comedor de estudiantes del Memorial Hall, de Boston.

Fig. 96.

Fig. 96. — Vista de conjunto de la Universidad de Colombia, de Nueva York; el edificio central es la biblioteca.

Fig. 97.

Fig. 87. — Conjunto de la arborización terminal del nervio coclear en los ganglios acústicos del gato. – A, tronco del nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese el diverso comportamiento de cada rama.

Fig. 98.

Fig. 98. — Conjunto de la arborización terminal del nervio coclear en los ganglios acústicos del gato. – A, tronco del nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese el diverso comportamiento de cada rama.

Fig. 99.

Fig. 99. — Sección en el cavia del lóbulo olfativo accesorio. — D, cordón especial destinado a este núcleo; a, arborizaciones de estas fibras olfativas; b y c, células especiales de dicha región del bulbo.

Fig. 100.

Fig. 100. — Figura esquemática encaminada a mostrar el comportamiento en los roedores de lemnisco externo, o vía acústica secundaria. — A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino posterior; C, cuerpo geniculado interno; D, cuerpo geniculado externo; e, vía acústica tálamo-cortical o terminal; b, bifurcación de la vía acústica secundaria.

Fig. 101.

Fig. 101. — Corte del cuerpo mamilar y regiones limítrofes del bulbo y protuberancia. — A, foco mamilar externo; B, pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva o lemnisco interno; D, vía olfativa de proyección; P, protuberancia.

Fig. 102.

Fig. 102 — Esquema destinado a mostrar, en dirección sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo. — A, foco mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la habénula; E, cuerpo interpeduncular; f, haz de Vicq d’Azyr; g, fascículo de Meynert; e, pedúnculo del cuerpo mamilar; h, fascículo de la calota de Gudden; f, stria thalami; F, núcleo segmental dorsal.

Fig. 103.

Fig. 103. — Dos células de la médula espinal del conejo de pocos días. Adviértanse en a y b indiscutibles ramificaciones de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en red. (Método del nitrato de plata reducido.)

Fig. 104.

Fig. 104. — Figuras semiesquemáticas destinadas a mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los reptiles (médula espinal). — A, neurona motriz tomada del lagarto entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación provocada por el calor. (Preparaciones de Tello, efectuadas con el método del nitrato de plata reducido.)

Fig. 105.

Fig. 105. — Efectos de la temperatura en la disposición del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de pocos días. — A, temperatura de 250º; C, temperatura de 10° mantenida algunas horas; B, temperatura de 15°.

Fig. 106.

Fig. 106. — Dibujo semiesquemático destinado a mostrar algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el cerebelo por la nueva técnica argéntica. — A, célula estrellada de la capa molecular; B, cestas pericelulares; D, e, fibras trepadoras; C, b, ramas colaterales de los axones de Purkinje. (Repárese cómo se confirman con el nuevo método los hallazgos de los procederes de Golgi y Ehrlich.)

Fig. 107.

Fig. 107. — Aparato endocelular de Golgi demostrado en las neuronas de la lombriz de tierra, con un método especial.

Fig. 108.

Fig. 108. — Células del intestino de la lombriz con su característico aparato endocelular.

Fig. 109.

Fig. 109. — Hipertrofia y simplificación de las neurofibrillas en las células de la médula espinal de los animales rábicos.

Fig. 110.

Fig. 110. — Célula sensitiva humana con dendritas nacientes.

Fig. 110 bis.

Fig. 110 bis — Célula sensitiva con expansiones tuberosas y plexo nervioso pericelular.

Fig. 111.

Fig. 111. — Otra célula cuyas expansiones han cruzado la cápsula para terminarse en bolas.

Fig. 112.

Fig. 112. — Células fenestradas del ganglio del vago en el perro.

Fig. 113.

Fig. 113. — Curiosos tipos de células fenestradas en los ganglios sensitivos del carnero.

Fig. 114.

Fig. 114. — Células sensitivas desgarradas. — a, axón; b, elementos satélites; c, apéndices cortos.

Fig. 115.

Fig. 115. — Células del gran simpático del hombre. — Tipo mixto provisto de cortas y largas dendritas. a, axón; e, b, dendritas cortas.

Fig. 116.

Fig. 116. — Célula de tipo en zurrón o cometa del gran simpático humano.

Fig. 117.

Fig. 117. — Cabo central y comienzo de la cicatriz intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días después de la operación. Gato de pocos días. — F, fibra del cabo central; a, rama terminal nacida del axón preexistente.

Fig. 118.

Fig. 118. — Cabo central del nervio ciático del gato, donde aparecen los restos del axón necrosado, recubiertos por ramas nacidas de la porción vivaz del axón; estas ramas no aciertan, a veces, a emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos complicados (B, C).

Fig. 118 bis.

Fig. 118 bis. — Detalles de la marcha de los conos de crecimiento al chocar con las gotas de grasa de los tubos del cabo periférico. a, b, c, e, conos de crecimiento.

Fig. 119.

Fig. 119. — Trozo de cicatriz y cabo periférico del gato joven, cuyo nervio ciático fue seccionado setenta y dos días antes. Adviértase cómo los retoños llegados a dicho cabo no forman cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento periférico (vainas viejas de Schwann), a lo largo de las cuales crecen rápidamente (f). — a, b, fibras neoformadas que caminan por la cicatriz; e, retoño bifurcado dentro del cabo periférico; d y e, retoños acabados en macitas. (La reunión de los cabos fue dificultada por obstáculos mecánicos.)

Fig. 120.

Fig. 120. — Curiosos ovillos de fibras regeneradas creados junto al cabo central o dentro de éste a causa de los obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños. Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann, exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (c, d, b).

Fig. 121.

Fig. 121. — Fenómenos de retoñamiento abortado de los axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después de la operación. — A, tubo con brotes abortados; B, axón varicoso con bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y ovillos complicados.

Fig. 122.

Fig. 122. — Cilindros-ejes del cabo periférico de un nervio cortado. Nótese en la zona próxima a la herida fenómenos de supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato, cuarenta y ocho horas después de la operación.)

Fig. 123.

Fig. 123. — Fenómenos de retoñamiento intraaxónico de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las pinzas (a, b, d, e). — D, porción central de un axón de que emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato.)

Fig. 124.

Fig. 124. — Corte de la médula espinal de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos. — A, raíz posterior; B, fibras de la raíz anterior; b, d, e, neuroblastos jóvenes; i, cono de crecimiento.

Fig. 125.

Fig. 125. — Fibras nerviosas del trigémino marchando libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de cadenas celulares. — a, botón de crecimiento; b, bifurcación. (Embrión de pollo a los tres días y medio de la incubación.)

Fig. 126.

Fig. 126. — Anverso de la gran medalla de Helmholtz.

Fig. 127.

Fig. 127. — Reverso con el nombre del recipiendario.

Fig. 128.

Fig. 128. — Una de las hojas artísticamente miniadas del diploma del premio Nobel, con las firmas de los profesores del Instituto Carolino.

Fig. 129.

Fig. 129. — Anverso de la medalla Nobel.

Fig. 130.

Fig. 130. — Reverso con una alegoría de la Medicina.

Fig. 131.

Fig. 131. — Trozo de médula espinal primitiva (A) y de tejido mesodérmico vecino, tomado de un embrión de pato de tres días. Nótese cómo en los neuroblastos más jóvenes los conos de crecimiento marchan siempre entre las células, tanto dentro como fuera de la médula. — E, F, conos que cruzan libremente el espacio perimedular: D, f, conos cuya posición libre en el mesodermo es evidente.

Fig. 132.

Fig. 132. — Trozo de un corte del bulbo de un embrión de pollo de cuatro días. Adviértase cómo fibras nerviosas caídas por accidente en el ventrículo (A, E, C) aparecen libres, orientándose sus axones en él para dirigirse a su destino al través de toda la trama nerviosa.

Fig. 133.

Fig. 133. — Corte de la retina del embrión de pollo de cuatro días. Se demuestra en esta figura que la primera forma del neuroblasto es frecuentemente bipolar (C, B) y no siempre monopolar. — a, b, conos de crecimiento cuya posición intercelular es indiscutible y que antes de correr tangencialmente chocan con la membrana interna de la retina.

Fig. 134.

Fig. 134. — Corte de la retina del conejo adulto, cuyo nervio óptico fue cortado. Nótese un robusto retoño (A) que, extraviado, atraviesa por propio impulso y sin vainas celulares, todo el espesor de la membrana, desde la capa de las fibras del nervio óptico.

Fig. 134 bis.

Fig. 134 bis. — Detalles de la penetración en la médula espinal de las fibras sensitivas (C); D, ganglio raquídeo. (Todas estas figuras refutan la teoría de Held, según el cual, los axones marcharían dentro de conductos celulares preestablecidos.)

Fig. 134 tripl.

Fig. 134 tripl. — Bulbos nerviosos terminales sobre las células de la médula espinal. Repárese que ninguna neurofibrilla penetra dentro del protoplasma, contra el parecer de Held.

Fig. 134 cuadrupl.

Fig. 134 cuadrupl. — Donde se prueba que el retículo neurofibrilar de las células retinianas del hirudo (a, b, c, X) es totalmente independiente, sin constituir jamás puentes intercelulares.

Fig. 134 quintupl.

Fig. 134 quintupl. —Corte del esófago del hirudo. Nótese contra el parecer de Apáthy, que las neurofibrillas sensitivas (b, d, e) se terminan libremente debajo de la basal de la mucosa.

Fig. 134 sextupl.

Fig. 134. sextupl. — Destinada a demostrar que las neurofibrillas de las células de la cadena ganglionar forman redes intraprotoplásmicas (A, E). — C, una fase especial de destrucción parcial del retículo común en la sanguijuela.

Fig. 135.

Fig. 135. —Detalles del modo de conexión, por contacto, del nervio vestibular, con las células gigantescas del núcleo tangencial del bulbo de las aves. — A, D, F, placas y pedículos terminales del referido foco vestibular; a, axón de las neuronas.

Fig. 136.

Fig. 136. — Foco intersticial de las aves. Sus axones espesos marchan descendentes e ingresan en el fascículo longitudinal posterior.

Fig. 136 bis.

Fig. 136 bis. — Núcleo intersticial. — A. Células de donde brotan los gruesos axones descendentes del fascículo longitudinal posterior (B). Embrión humano.

Fig. 136 tripl.

Fig. 136 tripl. — Células de origen del fascículo longitudinal posterior (D) en los peces. Frutta iridea. — A, foco de A. Gehuchten; B, neuronas del motor ocular común; C, patético.

Fig. 137.

Fig. 137. — Hipertrofia del axón arciforme (A) en los axones de Purkinje cortado; B, plexos en torno de células especiales; C, axón de Purkinje normal.

Fig. 138.

Fig. 138. — Terminaciones caliciformes del nervio vestibular de las aves en el epitelio de las crestas acústicas. — E, fibra gigante que forma nidos para tres células ciliadas; D, e, fibras finas distribuidas en plexo horizontal por debajo de dichas células.

Fig. 139.

Fig. 139. — Esquema de las estaciones y vías acústicas del bulbo de las aves. — A, foco angular; B, núcleo de gruesas células; D, foco laminar; C, nervio coclear o acústico; V, nervio vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide o vía acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.

Fig. 140.

Fig. 140. — Sección transversal del bulbo de un feto de conejo. — A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz de este nervio; D y C, pléyades celulares del núcleo ambiguo del nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.

Fig. 141.

Fig. 141. — Esquema de la estructura del núcleo de las neuronas. — a, nucleolo con sus esferas argentófilas; b, cuerpo accesorio; c, casquete cromático; e, grumo hialino; a, granitos basiófilos; g, armazón fibrilar.

Fig. 142.

Fig. 142. — Núcleo de las pirámides cerebrales del hombre. — a, cuerpo accesorio; b, nucleolo; c, grumos hialinos. Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe exclusivamente el cuerpo accesorio.

Fig. 143.

Fig. 143. — Formas celulares retoñantes, halladas en un ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido cefalorraquideo. — a, axón; e, f, g, ramas recién formadas.

Fig. 144.

Fig. 144. — Trozo del cordón posterior de la médula espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo seguido de producción cicatricial exuberante. — A, cicatriz embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de la substancia blanca en fase de irritación productiva.

Fig. 145.

Fig. 145. — Corte longitudinal del cordón antero lateral del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar. — A, borde de la herida del cordón antero- lateral; B, C, raíces anteriores degeneradas e invadidas por ramas cordonales neoformadas; a, b, fibras funiculares que daban ramas a las raíces motrices.

Fig. 146.

Fig. 146. — Herida transversal de la médula espinal. — A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la herida.

Fig. 147.

Fig. 147. — Corte longitudinal de las raíces anteriores de un gato a quien se produjo una herida medular. — A, fibras sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la herida.

Fig. 148.

Fig. 148. — Invasión de la médula espinal por colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después de la sección de la médula espinal — A, 13, C, D, ramas motrices recurrentes que invaden la médula espinal; E, axón casi normal (de que emanaban dos colaterales: F, rama que se hacía longitudinal; H, I, ramas invasoras, varias veces divididas.

Fig. 149.

Fig. 149. — Trozo del cordón posterior y radiculares regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fue lesionado en varias partes. — A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.

Fig. 150.

Fig. 150. — Trozo del cabo central de la herida medular del gato joven, tres días después de la operación. — A, colaterales espesadas que se transformarán en terminales: a, b, c, trozo longitudinal de los axones destinados a desaparecer; B, mazas de retracción.

Fig. 151.

Fig. 151. — Principales tipos de axones de Purkinje del cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. Esta zona se halla cerca de la herida, y los axones pertenecen a dos cortes sucesivos de la misma región. — A, axón normal; B, axón con varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.

Fig. 152.

Fig. 152. — Corte del cerebro motor del gato de veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la operación. — A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (a, b); C, F, G, pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; B, pirámide cuyo axón se resuelve en dos arcos recurrentes; H, herida.

Fig. 153.

Fig. 153. — Cerebro de perro. Retoños brotados de las varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.

Fig. 154.

Fig. 154. — Cerebro de perro. Axones del cabo central con segmentos necrosados (b), dentro de los que penetran bouquets de neurofibrillas retoñantes (a).

Fig. 155.

Fig. 155. — Cerebelo del gato de pocos días. Células de Purkinje, excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes descendentes (a).

Fig. 156.

Fig. 156. — Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.

Fig. 157.

Fig. 157. — Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en bolas sueltas (G, F, E). (Esto demuestra la supervivencia temporal de las neurofibrillas y de sus gránulos constitutivos.)

Fig. 158.

Fig. 158. — Ocho días después de la lesión, los axones de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan bolas de retracción (B).

Fig. 159.

Fig. 159. — Células de Purkinje del cerebelo traumatizado. Nótese en A, B y C, la presencia de una zona cortical mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.

Fig. 160.

Fig. 160. — Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las pirámides cerebrales próximas a una herida contusa. — A, neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y anillos; J, hipertrofia neurofibrilar; G, estado fusiforme.

Fig. 161.

Fig. 161. — Borde proximal de una herida transversal del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de la operación — A, zona viva o de reacción; B, zona de corrosión; C, zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; a, maza de retracción; b, punta de corrosión de una fibra conservada y unida todavía a un axón sano; c, puntas flotantes de fibras conservadas.

Fig. 162.

Fig. 162. — Trozo de un pequeño ganglio transplantado. — A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula ganglionar (B) e invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.

Fig. 163.

Fig. 163. — Intercalación de un trozo nervioso en la herida del ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son atraídos por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual caminan superficiales. — A, cabo central; C, cabo periférico; d, fibras que, después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo degenerado.

Fig. 163 bis.

Fig. 163 bis. — Demostración de que un injerto muerto de nervio (B) no atrae los retoños (C) del cabo central, circulantes por la cicatriz.

Fig. 164.

Fig. 164. — Cabo periférico de un nervio cortado. En dicho cabo, y no lejos de la herida, se hizo una ligadura apretada para impedir el paso de los retoños invasores. — A, cicatriz internerviosa; B, ligadura; a, c, retoños insinuados en el cabo periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con axones agónicos (d) en vías de degeneración; b, bola atascada de que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática.)

Fig. 165.

Fig. 165. — Nervio ciático multiseccionado. — A, cicatriz principal, frontera del cabo vivaz o central; B, C, hemisecciones nerviosas destinadas a crear estrechas fajas cicatriciales; a, b, c, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices. (Figura semiesquemática.)

Fig. 166.

Fig. 166. Tubos nerviosos del conejo joven.- A, B, C, aparato reticular de Golgi, teñido por el método urano-plata; a, cisura de Lantermann; b, trabéculos del retículo.

Fig. 167.

Fig. 167. Esquema destinado a mostrar las fases por que atraviesa el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de pollo.- B, terminación de la fase germinal: C, neuroblasto en fase de bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme; E, F, crecimiento del aparato del Golgi al formarse las dentritas.

Fig. 168.

Fig. 168. — Variedades morfológicas y cuantitativas del retículo de Golgi de las células motrices de la médula espinal, dependientes, con toda probabilidad, de estados fisiológicos diferentes.

Fig. 169.

Fig. 169. — Tubos del cabo central del ciático del conejo, tres días después de la sección. — A, región normal alejada de la herida.

Fig. 169 bis.

Fig. 169 bis. — Cabo periférico de un nervio cortado. Degeneración del aparato reticular de la célula de Schwann. — E, D, retículos atrofiados y pulverizados. (Región cercana de la herida.)

Fig. 169 tripl.

Fig. 169 tripl. — Algunas vesículas tomadas de la glándula submaxilar de un conejo de pocos días envenenado por la pilocarpina. — A, B, células con aparatos de Golgi esponjosos y granulosos; C, células cuyos retículos parecen resueltos en grumos (a); D, vesículas donde se han teñido exclusivamente los granos de secreción.

Fig. 169 cuadrupl.

Fig. 169 cuadrupl. — Vesícula del páncreas donde aparecen teñidos a la vez los condrocontes y el aparato de Golgi. (Método del urano-formol).

Fig. 169 quintupl.

Fig. 169 quintupl. — Corte de la vesícula ocular y rudimento de un embrión de pollo de las cuarenta y cuatro horas de la incubación. — A, cristalino; B, piel; C, retina; F, capa pigmentaria de ésta; D, ganglio oftálmico. Adviértase que los aparatos de Golgi miran al mundo exterior.

Fig. 169 sextupl.

Fig. 169 sextupl. — Esquema del aparato de Golgi (célula motriz de la médula) con sus conexiones con los demás factores protoplásmicos. — A, contenido del aparato reticular; B, tubos de Holmgrem; D, grumos de Nissl; C, neurofibrillas.

Fig. 170.

Fig. 170. — Células de Schwann del cabo periférico o degenerado del nervio ciático del conejo de un mes; tres días después de la sección. — b, c, e, disposición del aparato de Golgi en núcleos en descanso; a, d, retículo en células en vías de partición.

Fig. 171 A.

Fig. 171 A. — Células neuróglicas del cerebro del perro teñidas por el método del formol-urano. A, corpúsculo que muestra el aspecto de los teñidos por el cromato de plata; B, pareja neuróglica, cuyas expansiones exhiben ciertos granos glandulares (gliosomas).

Fig. 171 B.

Fig. 171 B. — Tubos disociados del nervio ciático (gato adulto). Impregnación argéntica. — A y B, región protoplásmica vecina del núcleo; D, tubo grueso al nivel de una estrangulación; C, tubo fino; E, trabécula longitudinal notablemente aumentada; a, aros al nivel de las cisuras de Lantermann; b, vacuolas en el arranque de los filamentos transversales del velo tubular; c, gran vacuola; e, núcleo; t, trabécula longitudinal.

Fig. 171 C.

Fig. 171 C. — Trozo de un corte de la corteza cerebral del hombre adulto normal. — A, astrocito protoplásmico; B, neurona probablemente de axón corto; a, b, pedículos pericelulares continuados con apéndices neuróglicos; c, fino pedículo perivascular. (Coloración por el cloruro de oro.)

Fig. 172.

Fig. 172. — Células neuróglicas de la substancia blanca del cerebro humano adulto. Método del oro. —A, aspecto de ciertas células donde se divisa un aparato fibrilar; B, C, aspecto ofrecido por otras donde el protoplasma teñido en masa no consiente la percepción de fibras; a, b, d, pies perivasculares.

Fig. 172 bis.

Fig. 172 bis. — Corte de la capa molecular y zona de las pequeñas pirámides del cerebro de un gato de quince días. — A, zona molecular; B, de las pequeñas pirámides; C, espacio plasmático perivascular; D, pequeño vaso radial llegado de la pia mater; a, glia marginal; b, pedículos perivasculares; c, d, astrocitos provistos de pie vascular y expansiones ascendentes para la pia; f, glía perivascular; e, glía arciforme.

Fig. 173.

Fig. 173. — Trozo de un corte de la substancia gris del cerebro de un hombre adulto. Coloración por el cloruro de oro. — A, tipo neuróglico grande; B, tipo neuróglico más pequeño; C, pie inserto en un capilar; D, pirámide cerebral; a, capilar sanguíneo; b, pequeños pedículos perivasculares; d, células satélites no neuróglicas.

Fig. 174.

Fig. 174. — Células adendríticas de la substancia gris del cerebro del perro (tercer elemento de los centros). — A, astrocito ordinario; a, b, c, d, etc., diversas formas de la célula adendrítica; J, aparato de Golgi de estos elementos.

Fig. 175.

Fig. 175. — Substancia blanca del cerebro humano. Método del sublimado oro. — A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo.

Fig. 176.

Fig. 176. — Células satélites neuróglicas en torno de gruesas pirámides. Cerebro motor del gato adulto. — A, B, astrocitos laterales; C, astrocito fusiforme apoyado sobre el origen de la expansión radial; D, astrocito basal; a, b, corpúsculos satélites adendríticos.

Fig. 177.

Fig. 177. — Región de la substancia gris próxima al rafe posterior y cordón sensitivo. Gato de diez días. — A, B, células epiteliales dislocadas en fase de división; C, a, colaterales creadas en el apéndice radial y dirigidas a un capilar; F, rafe; G, células epiteliales exentas todavía de aparato chupador y cuya expansión radial es delgada.

Fig. 177 bis.

Fig. 177 bis. — Trozo de la substancia gris del asta anterior del gato de ocho días. — A, células en que casi todas las expansiones son granulosas, menos una (d), donde aparece la fibra; B, C, astrocitos provistos de robusta fibra cortical; D, otro con varias fibras diferenciadas; F, células de que emanan expansiones rudimentarias; G, H, elementos adendríticos; a, expansiones granulosas; b, expansiones fibrosas; c, fibras helicoidales. (Esta figura tiene por objeto mostrar cómo se inicia en la glía de la substancia gris y blanca de la médula, la formación de las fibrillas de Weigert (b, D), como una diferenciación intraprotoplásmica.)

Fig. 178.

Fig. 178. — Esquema de la retina de la mosca azul. — I, retina periférica; II, retina intermediaria; III, retina profunda; IV, lóbulo óptico. Este esquema y el siguiente han sido hechos por D. Domingo Sánchez combinando mis dibujos de la memoria original.

Fig. 179.

Fig. 179. — Esquema de la retina de la abeja. — I, retina externa; II, retina intermediaria; III, retina profunda o interna; IV, lóbulo óptico; Cor, corneolas; CC, conos cristalinos; B, bastoncitos terminados en la retina intermediaria; Cm, neurona que recoge le excitación aportada por los bastones; Tcm, su terminación en la retina profunda; Cg, tercera neurona colectora de la excitación, etc.

Fig. 179 bis.

Fig. 179 bis. — Esquema cuyo objeto es comparar las neuronas homólogas de la retina de los mamíferos (figura de la derecha), insectos (figura de la izquierda) y cefalópodos (figura del centro). A, bastones con sus núcleos (B); C, articulación de los bastones con las bipolares (D); G, tercera neurona o neurona ganglionar; E, células amacrinas.

Fig. 179 tripl.

Fig. 179 tripl. — Diversos tipos morfológicos de la retina de los insectos, con la mancha de las corrientes. — m, mango; A, D, neuronas con una sola arborización; C, neurona de expansión bifurcada; B1 y B2, neuronas con dos arborizaciones, una superior o axípeta, y otra terminal.

Fig. 180.

Fig. 180. — Mediante el método del nitrato de plata reducido demuéstrase cómo los elementos de los ganglios raquídeos, primitivamente bipolares, se tornan monopolares, desplazándose el cuerpo hacia la periferia, punto donde se concentran en el embrión los primeros vasos sanguíneos. En algunos invertebrados esta dislocación se efectúa en la dirección del plasma nutritivo que baña los intersticios de los órganos (vermes, insectos y crustáceos).

Fig. 181.

Fig. 181. — Esquema de la estructura y de las conexiones probables de las células de la retina de los cefalópodos. — A, retina con los bastones; B, cordón kiasmático; C, retina profunda; D, ganglio óptico; E, granos externos; F, granos internos; a, bastón o primera neurona visual; b, célula bipolar o segunda neurona visual; c, célula gangliónica o tercera neurona visual; h, corpúsculo del ganglio óptico (cuarta neurona visual); e, fibra centrífuga cuya arborización concurre en el pie de los bastones y penacho de las amacrinas; g, centrífuga para los elementos colosales de axón ascendente (f).

Fig. 182.

Fig. 182. — Corte horizontal del centro cerebroide de la sepia de algunas semanas. Figura semiesquemática. — A, cordón óptico cruzado; B, terminación de este cordón en el foco peduncular contrapuesto; C, via óptica refleja nacida en el núcleo peduncular; D, manojo de la corona óptica radiante destinada al lóbulo anterior del foco cerebroide: E, cordón destinado al lóbulo medio; F, corteza del núcleo peduncular.

Fig. 183.

Fig. 183. — Interpretación probable de la forma y significación fisiológica del kiasma retiniano del calamar. — A, ojo; B, kiasma; C, lóbulo óptico; D, pedúnculo visual. Las flechas marcan la diferencia de orientación entre la imagen pintada en la retina y la proyectada en el lóbulo óptico.

Fig. 184.

Fig. 184. — Fotografía estereoscópica de las células piramidales del cerebro. Preparación por el método de Golgi-Cox. Pantalla anaranjada y placas pancromáticas. Objetivo 1,40, 3 mm.

Fig. 185.

Fig. 185. — Corte sagital vertical del ojo y nervio ocelar medio de la libélula. — A, corneola; B, retina; C, región plexiforme subretiniana; D, nervio ocelar; E, región protocerebral donde penetra el nervio ocelar; a, coroides.

Fig. 186.

Fig. 186. — Corte semiesquemático de la retina de un ocelo lateral de la abeja. Impregnación de los bastones por el nitrato de plata reducido. — a, capa corneógena; A, artículo externo de los bastoncitos; B, artículo interno donde reside el núcleo y el pigmento; b, basal; C, paquetes formados por las prolongaciones profundas de los bastoncitos; D, plexo terminal subretiniano.

Fig. 187.

Fig. 187. — Neuroglia de la retina y región retiniana del ocelo medio de la libélula. — A, corpúsculos neuróglicos de la zona de los bastones. — a y b, neuroglia de la región subretiniana; c, coroides; d, cabos superficiales de los bastones; e, tabique medio que divide el nervio óptico en dos mitades (método de Golgi).

Fig. 188.

Fig. 188. — Algunos bastones de un ocelo lateral de la abeja. Método de Golgi. — A, cuerpo de los bastones; B, prolongación profunda de éstos; C, arborizaciones terminales del nervio ocelar. (Nótese que los ocelos están formados por dos series de neuronas articuladas.)

Fig. 189.

Fig. 189. — Células horizontales de la retina del ratón blanco recién nacido. — a, a2, a3, a4, tipos bipolares; b, b, tipos de grueso tallo dendrítico ascendente, ramificado.

Fig. 190.

Fig. 190. — Corte de la retina de ratón recién nacido. Proximidad de la ora serrata. — A, células pigmentarlas; a, nivel donde abundan las células horizontales; B, amacrinas; C, plexiforme interna; D, células gangliónicas; E, fibras del nervio óptico; ñ, f, neuronas horizontales dislocadas o en tránsito emigratorio; g, h, i, amacrinas bipolares; m, n, axones extraviados de la capa de fibras ópticas; p, una que parece incorporarse a su destino.

Fig. 191.

Fig. 191. — Corte de la retina del ratón de seis días. —a, b, c, células horizontales embrionarias; n, axones con arcos de rectificación; e, células amacrinas; f, amacrinas con expansiones ascendentes; C, zona plexiforme externa.

Fig. 192.

Fig. 192.— Las células horizontales comienzan a orientarse formando un plano por debajo de la zona de los granos externos. Algunos como b y a, poseen todavía axones extraviados. Se ve que el modelamiento de aquellas células es función de la previa diferenciación de las prolongaciones inferiores de conos y bastones. Ratón de doce días.

Fig. 193.

Fig. 193.— Un trozo de la pared epitelial del epéndimo del gato de mes y medio.— A, célula pluriflagelada con retículo perinuclear tupido; D, otra con retículo flojo; B, célula ependimal monflagelada, provista de cordón lateral de sostén; c, fibra radial nacida del retículo; C, célula cuya red de epitelio-fibrillas carece al parecer de filamento radial; a, flagelos nadando en el líquido céfalo- raquídeo; b, pincel de flagelos de un corpúsculo pluriflagelado; e, cordon fibrilar radial de un corpúsculo de esta misma especie.

Fig. 194.

Fig. 194. — El segundo tipo de células ependimales de la médula espinal del gato (A), que está desprovisto de retículo perinuclear y posee un haz lateral de gliofibrillas.

Fig. 195.

Fig. 195.— Corte del conducto coclear de un feto de ratón de un centímetro. —A, conducto coclear; C, epitelio de que se formará el órgano de Corti; B, ganglio espiral; D, algunas fibras que penetran en el epitelio; E, lagunas conectivas a cuyas expensas se construirá la escala timpánica. (Nótese que los cálices nerviosos terminales no están formados por no haberse diferenciado aún las células ciliadas del epitelio.)

Fig. 196.

Fig. 196. — Corte del epitelio del órgano de Corti del feto de ratón de término. — A, reborde interno; B, reborde externo; D, escala timpánica; a, célula ciliada interna; b, célula ciliada externa; c, vaso espiral. La aparición de la célula ciliada modela el cáliz nervioso terminal.

Fig. 197.

Fig. 197. — Corte de la vesícula acústica del embrión de pollo del tercer día de incubación. — A, interior de la vesícula; B, rudimento del ganglio de Scarpa; C, haces cortados de través por debajo del epitelio. Ninguna fibra ha penetrado en el epitelio.

Fig. 198.

Fig. 198.— Corte de una cresta de un conducto semicircular. Embrión de pollo del quinto día de la incubación. — A, fascículos del nervio vestibular; B, epitelio de la cresta; a, fibra que llegaba a la superficie; b, fibra que retrocedía formando arco. Las fibras son atraídas por el epitelio; mas no estando diferenciadas las células ciliadas, la arborización terminal no está formada aún.

Fig. 199.

Fig. 199. — Cresta acústica del embrión de pollo del séptimo día de la incubación. — A, células ciliadas; B, sección de un tronco del nervio vestibular; a, rudimento de cáliz terminal. Por efecto de la diferenciación de la célula ciliada comienza a modelarse el cáliz terminal.

Fig. 200.

Fig. 200. — Germen del pelo táctil y de su aparato nervioso en el embrión de gato de 28 milímetros. — A, germen epitelial surgido del ectodermo; C, plexo nervioso expectante; B, robusto cordón nervioso aferente; D, otro del que emanaba un haz para la piel.

Fig. 200 bis.

Fig. 200 bis. — Corte longitudinal del epitelio germinal de la vaina externa de la raíz del pelo. — A, pelo táctil del ratón de ocho días; B, pelo táctil del ratón de cuatro días; a, fibras nerviosas que caminan sobre la vítrea; b, c, colaterales acabadas en la región de las células germinales; d, e, f, fases de la evolución del menisco terminal.

Fig. 200 trip.

Fig. 200 trip. — Corte transversal de la porción epitelial del pelo táctil en el ratón de dos días. A, cubierta conectiva; B, manojos nerviosos ascendentes; C, colaterales penetrantes en el epitelio donde se formarán los futuros meniscos táctiles

Fig. 200 cuadrupl.

Fig. 200. cuadrupl. — Corte transversal de la raíz del pelo táctil del ratón de ocho días. Obsérvense las dicotomías de las colaterales y los ensanchamientos terminales, todos o casi todos en contacto con el epitelio germinal. (Comienzan a modelarse los meniscos táctiles intergriteliales.)

Fig. 201.

Fig. 201. Fases evolutivas de las terminaciones nerviosas de las papilas hemisféricas del embrión de gato, — A, plexos expectantes; a, terminaciones intra-epitélicas; b, epitelio alargado del rudimento papilar.

Fig. 201 bis.

Fig. 201 bis. — Papila hemiesférica del gato recién nacido. — A, botón gustativo; B, dermis papilar con los haces nerviosos ascendentes; a, terminaciones intragemales; b, fibras extragemales; c, terminaciones sensitivas ordinarias. (La diferenciación de las células bipolares gustativas provoca la atracción y modelamiento de las fibras nerviosas.)

Fig. 202.

Fig. 202. — Detalles del plexo y origen de las colaterales intra-epidérmicas en el párpado del ratón recién nacido. — A, haz primario; B, haz secundario; u, c, colaterales; b, dicotomía de un axón dentro de los haces; e, bolita terminal; d, bola de que brotaba fino filamento explorador. (Nótese que al chocar las fibras con las células de la capa granulosa se tornan más o menos tangenciales.)

Fig. 202 bis.

Fig. 202 bis. — Corte del labio inferior (borde interno) del ratón recién nacido. — A, haces primarios; B, fascículos secundarios separados en ángulo casi recto; C, bulbos pilosos embrionarios; a, b c, ramas infra-epidérmicas.

Fig. 203.

Fig. 203. — Células neuróglicas heterotípicas halladas eventualmente en la substancia blanca. Cerebro de hombre adulto. — a, célula grande pálida; b, c, f, corpúsculos enanos con núcleo al parecer atrófico. (Estas células corresponden a las que, posteriormente, describió Río Hortega con su método especial del carbonato de plata amoniacal.)

Fig. 204.

Fig. 204. — Microglia o mesoglia del cerebelo (capa molecular), a, b, c, etc., corpúsculos mesogliales. Proceder de Bielschowsky modificado.

Fig. 205.

Fig. 205. — Microglia de la substancia gris de la médula espinal. Método de Bielschowsky, modificado. — a, b, c, d, microglia; B, célula neuróglica ordinaria; C, corpúsculo nervioso con los grumos de Nissl.

Fig. 206.

Fig. 206. — Microglia de la corteza cerebral del hombre normal. — A, satélites enanas globulosas; a, b, o, r, s, tipos enanos esteroidales incoloreables por la plata; E, microglia bacilar; G, D, microglia satélite; F, P, H, G, m, variedades microgliales triangulares y de otras formas; n, microglia perivascular. (Método de Bielschowsky con mordiente al acetato de cobre, conforme a la práctica de Achúcarro que tiñó esporádicamente estas células en el asta de Ammón.)

Fig. 207.

Fig. 207. — Corte de la región del trigémino donde se desarrolla el nervio oftálmico. Embrión de pollo al tercer día de la incubación. — A, haz voluminoso; B, fibras nerviosas aisladas caminando por los intersticios plasmáticos; e, c, fibroblastos anastomosados.

Fig. 208.

Fig. 208. — Cicatriz próxima al cabo central de un nervio seccionado y ligado a corta distancia de la sección. El animal se sacrificó a los cuatro días y medio de la operación. — A, fibroblastos; a, neuritas que marchan sobre fibroblastos; b, c, e, otras que caminan desnudas al través del plasma; f; fibra terminada por pequeña maza.

Fig. 209.

Fig. 209. — Región de la emergencia de las fibras del motor ocular común en un embrión de gato de dos centímetros. — A, protuberancia envuelta en un rudimento de pia mater; e, células envolventes o lemmoblastos; B, sección transversal de los haces del motor ocular común; C, fibroblastos; a, b, c, d, fibras que corren desnudas y aisladas desde el bulbo para incorporarse al nervio.

Fig. 210.

Fig. 210. — Demostración de que, en el tejido conectivo de la cicatriz de los nervios cortados, los retoños del cabo central marchan a veces costeando los fibroblastos, pero jamás dentro de ellos; a, d, fibras nerviosas neaformadas; e, bola degenerativa; A, dirección del cabo central.

Fig. 211.

Fig. 211. — Corte de la corteza visual del gato. A la izquierda aparecen las capas teñidas por el método de Nissl; a la derecha, las revelaciones del proceder de Golgi. — A, zona plexiforme; B, zona de las pequeñas pirámides; C, zona de las grandes pirámides superficiales; D y E, capas de los granos o células estrelladas con sus dos subzonas; F, capa de las grandes pirámides solitarias; G, zona de los grandes corpúsculos polimorfos; H, zona de los elementos fusiformes; I, substancia blanca.

Fig. 212.

Fig. 212. —Detalles de la zona de las células estrelladas (capa D de la figura anterior). Los axones van en su mayoría a la substancia blanca.

Fig. 213.

Fig. 213. — Detalles de las zonas E, F, G, de la figura 111. Repárese la forma singular de las pirámides solitarias (A) y de las células de axón arciforme de la capa E. (G, F, B, D); a, axones.

Fig. 214.

Fig. 214. — Coloración de la corteza retro-esplenial por el nitrato de plata reducido. Nótense los plexos superficial A, y profundo C1, excepcionalmente ricos en fibras meduladas y ameduladas. — A, capa plexiforme; B, de las células estrelladas grandes; C, de las neuronas fusiformes; C1, del plexo intermediario; E, de las pirámides medianas y grandes.

Fig. 215.

Fig. 215. — Detalles de las capas I, II, III y IV de la corteza retroesplenial del conejo (campo 29 de Brodmann, que ignoró nuestro descubrimiento de 1893). Repárese sobre todo la singular morfología de las células fusiformes (capa III y IV), cuyo axón emana de la dendrita descendente; a, axones.

Fig. 1.
Corte transversal de una lámina cerebelosa. Figura semiesquemática. — A y B, células estrelladas de la capa molecular (células de cesta), cuyo axón (a) genera nidos terminales en torno de las células de Purkinje (C); b, axón de estos últimos corpúsculos.
Fig. 2.
Fig. 2. — Corte longitudinal de una circunvolución cerebelosa. — A, capa molecular; B, capa de las células de Purkinje; C, capa de los granos; D, substancia blanca; a, rosáceas de las fibras musgosas; b, soma de las células de Purkinje; c, fibrillas paralelas; d, granos con su axón ascendente e, división de este axón. (Figura semiesquemática.)
Fig. 3.
Fig. 3. — Trozo de un corte transversal de una circunvolución. — A, capa molecular; B, capa de los granos; C, células de Purkinje; a, arborización trepadora; b, axón de Purkinje; e, cilindro-eje llegado de la substancia blanca y ramificado sobre las dendritas de las células de Purkinje.
Fig. 4.
Fig. 4. — Corte transversal semi-esquemático de una circunvolución cerebelosa de mamífero. A, zona molecular; B, zona de los granos; C, zona de la substancia blanca; a, célula de Purkinje vista de plano; b, células estrelladas pequeñas de la zona molecular; d, arborizaciones finales descendentes que rodean las células de Purkinje; e, células estrelladas superficiales; a, granos con sus cilindros-ejes ascendentes bifurcados en i; h, fibras musgosas; j, célula neuróglica de penacho; n, fibras trepadoras; m, célula neuróglica de la zona de los granos; f, células estrelladas grandes de la zona de los granos.
Fig. 5.
Fig. 5. — Esquema de la estructura de la substancia gris de la médula espinal, según los autores de la época pregolgiana. — A, raíces anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la substancia gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll; F, cordón de Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G, columna de Clarke; J, ganglio sensitivo.
Fig. 6.
Fig. 6. — Capa de los granos externos y plexiforme externa de la retina de las aves. — a, b, d, variedades de conos; c, bastones; h, células horizontales.
Fig. 7.
Fig. 7. — Esquema donde se muestran las conexiones entre las diversas neuronas de la retina de las aves y la marcha del impulso nervioso. — A, células bipolares.
Fig. 8.
Fig. 8. — Algunos tipos de células gangliónicas (B, C) de la retina de las aves; e, b, d, f, arboriza ción final de las fibras centrifugas; A, célula gangliónica dislocada.
Fig. 9.
Fig. 9. — Esquemas destinados a comparar la concepción de Golgi acerca de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula espinal (I) con el resultado de mis investigaciones (II). — A, raíces anteriores; B, raíces posteriores; a, colateral de las radiculares motrices; b, células de axón corto que intervendrían, según Golgi, en la formación de la red; c, red difusa intersticial; d, nuestras colaterales largas en contacto con las células motrices; e, colaterales cortas.
Fig. 10.
Fig. 10. — Esquema de la disposición de las células nerviosas de la médula espinal y fibras colaterales de la substancia blanca; a, colateral cruzada de la comisura posterior; b, colateral del asta posterior; c, colateral larga del cordón posterior; j, fibra radicular motriz; r, radicular sensitiva; u, columna de Clarke; f, colaterales de la comisura anterior; m, célula comisural; n, célula cordonal; k, célula motriz. (Esta figura es copia de una de las tablas murales que sirvió para mis conferencias de 1894.)
Fig. 11.
Fig. 11. — Aspecto general de las colaterales en un corte transversal de la médula espinal. — A, surco anterior; B, plexo de colaterales del asta anterior; C, comisura anterior de colaterales; G, colaterales para el asta posterior; H, colaterales largas o sensitivo-motrices; J, plexo de colaterales de la columna de Clarke; E, colaterales cruzadas de la comisura posterior. (Todas estas fibras eran consideradas como axones terminales antes de aparecer nuestros trabajos, y además se ignoraba la existencia de la arborización final de las mismas.)
Fig. 12.
Fig. 12. — Corte longitudinal de los cordones posterior y lateral de la médula espinal, a fin de mostrar el comportamiento de las raíces posteriores y el origen de las colaterales. — A, radiculares sensitivas. (Adviértase la bifurcación de las raíces posteriores o sensitivas, desconocida de los sabios.)
Fig. 13.
Fig. 13. — Diminutas células nerviosas de la substancia de Rolando (A, B, F, etc.). — J, región del cordón lateral adonde van los finísimos axones. (Estos corpúsculos pequeñísimos, antes de nuestras investigaciones, considerábanse como neuróglicos.)
Fig. 14.
Fig. 14. —Evolución de las células neuróglicas de la médula espinal del embrión de pollo. — A, epéndimo; a y b, células epiteliales de los surcos anterior y posterior; g, célula neuróglica producida por emigración y transformación de una célula epitelial.
Fig. 15.
Fig. 15. — Corte donde aparecen un trozo de médula (A), un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo. — B, raíz anterior de la médula espinal; h, i, j, gradaciones entre la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo; F, adviértase cómo los elementos simpáticos poseen dendritas y axón (a), éste incorporado al nervio raquídeo.
Fig. 16.
Fig. 16. — Diversos pisos de arborizaciones ópticas en la corteza gris del lóbulo óptico de un pájaro. — A, fibras llegadas de la retina; a, b, c, sus arborizaciones libres.
Fig. 17.
Fig. 17. — Esquema donde aparece el enlace entre las arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axón arciforme. (Lóbulo óptico del pájaro de pocos días.) Las flechas señalan la marcha del impulso nervioso.
Fig. 18.
Fig. 18. — Morfología de las células nerviosas bipolares de la mucosa olfativa del ratón de pocos días. — a, axón; d, nerviecitos que cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo olfatorio.
Fig. 19.
Fig. 19. — Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo de las fibras nerviosas y aparatos sensitivos periféricos. — A, neuroblasto en vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por puentes protoplásmicos; a, célula central; b, célula periférica.
Fig. 20.
Fig. 20. — Hipótesis catenaria defendida por Beard, Dohrn, etc. — C, serie de neuroblastos independientes; D, los neuroblastos elaborarían trozos de axón nervioso que acaban por juntarse entre sí y con la célula central (a); b, elementos constructores de la ramificación periférica.
Fig. 21.
Fig. 21. — Evolución positiva de la fibra nerviosa, según las observaciones de His y nuestras. — A, célula germinal; B, fase bipolar con iniciación de la maza de crecimiento; C, fase de neuroblasto, propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E, modelamiento de éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales y terminales. (Nótese la maza o cono de crecimiento (a), descubierto por primera vez.)
Fig. 22.
Fig. 22. — Desarrollo de las arborizaciones trepadoras a lo largo del tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje.
Fig. 23.
Fig. 23. — Fases de la sucesiva complicación del ramaje de la célula de Purkinje. — a, dendritas provisionales; c, colaterales nerviosas exuberantes.
Fig. 24.
Fig. 24. — Emigración y transformación sucesiva de los granos del cerebelo. — 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de expansiones polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6, aparición de una expansión descendente; 7 y 8, fase de la bipolaridad vertical; 9 y 10, creación de dendritas provisionales o de tanteo; 11 y 12, modelamiento de las expansiones definitivas.
Fig. 25.
Fig. 25. — A, redes intersticiales situadas en el sarcoplasma de las fibras musculares de las alas de los insectos; B, dobles redes horizontales en los músculos de las patas; d, línea de Krause; a, tráqueas; e, hilos de la red. (Investigaciones posteriores de Veratti y Fusari han probado que estas redes constituyen el retículo de Golgi, de la fibra muscular, hallado varios años después por Golgi en la célula nerviosa.)
Fig. 26.
Fig. 26. — Figura semiesquemática destinada a mostrar las articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los mamíferos. — A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D, fibra olfativa; C, célula mitral; a, glomérulo o territorio de encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho dendrítico de las células mitrales; f, célula bipolar olfativa; d, axón dirigido a la región esfenoidal del cerebro.
Fig. 27.
Fig. 27. — Esquema destinado a mostrar la dirección del impulso nervioso en la retina de los vertebrados. — A. retina; B, cuerpo geniculado externo: a, célula bipolar para bastones; b, célula bipolar para conos; c, d, células gangliónicas; e, cono; f, bastoncitos.
Fig. 28.
Fig. 28. — Esquema destinado a mostrar la dirección de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. — A, mucosa olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo.
Fig. 29.
Fig. 29. — Esquema destinado a mostrar la marcha de las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de polarización dinámica tenga carácter general. — a, grano; b, fibra musgosa; c, corpúsculo de Purkinje; d, fibra paralela.
Fig. 30.
Fig 30. — Esquema destinado a mostrar los cambios de situación y morfología sufridos por las células sensitivas en la serie animal. — A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el cuerpo celular, como demostró Lenhossék, reside en el epidermis; B, células sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células sensitivas de los peces inferiores; D, células sensitivas de los mamíferos, aves, reptiles y batracios.
Fig. 31.
Fig. 31.—Fases del desarrollo de las células sensitivas de los mamíferos.
Fig. 32.
Fig. 32.—Esquema de la marcha de las corrientes en las vías sensitivo-motrices.
Fig. 33.
Fig. 33.—Esquema destinado a mostrar la marcha de las corrientes en las células de cayado del lóbulo óptico de peces, batracios y reptiles.
Fig. 34.
Fig. 34. — Esquema destinado a mostrar los cauces separados al través de la retina del impulso recogido por los conos y bastoncitos de los mamíferos. — a, bastoncitos; b, conos; e, células bipolares para bastón; f, células bipolares para conos; r, h, g, z, células gangliónicas.
Fig. 35.
Fig. 35. — Presentación esquemática de algunos de mis hallazgos en la retina de los mamiferos. — a, b, células horizontales con sus axones (d, e), terminados en la capa plexiforme externa; f, g, h, m, n, diversos tipos de células amacrinas o espongioblastos; p, amacrinas dislocadas; r, fibras centrífugas, etc.
Fig. 36.
Fig. 36. — Doble esquema donde mostramos la evolución filogénica y ontogénica de la célula psíquica o pirámide cerebral. — A, célula piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo; D, del hombre; a, b, c, d, fases evolutivas de la célula psíquica en el embrión de los mamíferos.
Fig. 37.
Fig. 37. — Esquema de una sección de la corteza cerebral de un mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc.). En esta figura se han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. — a, células estrelladas pequeñas de la capa plexiforme o superficial; b, corpúsculos fusiformes horizontales; e, elemento de axón ascendente arborizado en la zona de las medianas pirámides; d, neurona situada en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axón se arboriza en la capa molecular; h, colaterales de la substancia blanca; f, ramificación terminal de las fibras sensitivas; g, colaterales de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo estriado; A, zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de las medianas pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los corpúsculos polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado.
Fig. 38.
Fig. 38. — Varias células del gran simpático del perro. El axón único marcado con c se distingue por carecer de ramificaciones; A, B, D, F, G, diversos tipos morfológicos de neuronas simpáticas.
Fig. 39.
Fig 39. — Corte de la retina de la perca. Figura semiesquemática destinada a mostrar los principales resultados de mis investigaciones. — A, B, C, cauces específicos de la impresión recogida por los bastoncitos; D, E, F, cauces de la excitación recolectada por los conos; G, H, morfología de las células horizontales; a, i, elementos especiales de la retina de los peces.
Fig. 39 bis.
Fig. 39 bis. — Para comparar reproducimos aquí la doble vía visual de la retina de los mamíferos; a, bastoncitos; d, e, r, camino recorrido por la excitación visual.
Fig. 40.
Fig. 40 — Esquema de los cauces de conducción de la impresión cromática en la retina de los pájaros. A la derecha aparecen las vías de la foseta central, y a la izquierda, las homónimas del resto de la retina. A, conos; B, célula bipolar para cono; C, corpúsculo ganglionar; a, células amacrinas; b, articulación entre el cono y bipolar en la foseta; c, articulación entre el cono y las bipolares en los territorios periféricos de la retina; d, f, articulación entre una célula gangliónica y varias bipolares.
Fig. 41.
Fig. 41. — Esquema de la arquitectura del asta de Ammón y fascia dentata, tal como aparece en los cortes transversales; en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales descritos por Golgi y Sala. — A, asta de Ammón; B, cuerpo abollonado o fascia dentata; D, subículo; C, fimbria; a, pirámide superior; b, pirámide de la región inferior.
Fig. 42.
Fig. 42. — Esquema encaminado a presentar la conexión establecida entre el axón de los granos de la fascia dentata y las gruesas pirámides del asta de Ammón (región inferior de ésta). — A, capa molecular de la fascia dentata; B, axón de los granos; C, pirámides grandes; D, fimbria; e, b, fibras aferentes llegadas de los centros olfativos secundarios; a, axón. Las flechas señalan la dirección de las corrientes.
Fig. 43.
Fig. 43. — Figura semiesquemática donde reproducimos nuestros principales hallazgos en la fascia dentata. — A, célula de axón ascendente; B y C, pirámides cuyo axón (a) se termina, mediante nidos o cestas (e), que rodean el cuerpo de los granos; D, zona molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; e, cestas.
Fig. 44.
Fig. 44. — Mis principales hallazgos en el asta de Ammón (región superior), mostrados esquemáticamente. — A, B, neuronas cuyo axón ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de nidos para los somas más profundos de la capa de las pirámides; D, C, neuronas de axón tangencial constructores de nidos destinados a los cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales: E, célula de axón ascendente (a); F, K, G, células de axón corto distribuido por el stratum radiatum; J, H, pirámides dislocadas cortas. La figura actual corresponde al cuadrado grande del esquema 41.
Fig. 45.
Fig. 45. — Tipo especial de neurona multipolar exenta de cilindro-eje, que habita en torno de los ganglios de Auerbach y Meissner, entre las capas de fibras musculares y circulares del intestino, en la túnica externa de las arterias, y, en fin, allí donde existe tejido muscular de fibra lisa.
Fig. 46.
Fig. 46. Conjunto de neuronas asteriformes, generadoras de plexos en la zona glandular del intestino (B) y en el interior de las vellosidades (A).
Fig. 47.
Fig. 47. — Trozo de un corte de protuberancia de ratón, donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios. — A, vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la hipófisis.
Fig. 48.
Fig. 48. — Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) al cruzar la protuberancia donde aparecen las ramas colaterales que dicha vía envía a las neuronas protuberanciales, con las cuales entran en íntimo contacto.
Fig. 49.
Fig. 49. — Corte longitudinal del cuerpo estriado del ratón. — A, células nerviosas de axón largo descendente; B, células de axón corto; D, colaterales para el cuerpo estriado, nacidas en el curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral. Representación semiesquemática.
Fig. 50.
Fig. 50. — Células de los focos interno (A) y externo (B), del ganglio de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de Meynert.
Fig. 51.
Fig. 51. — Arborizaciones libres (c) repartidas por el foco interno (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía olfativa designada estría medular (b).
Fig. 52.
Fig. 52. — Arborizaciones terminales (A) de las fibras ópticas (fibras llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo cuadrigémino anterior _ B, plano de las fibras ópticas; C, D, arborizaciones visuales profundas. (Gato de pocos días).
Fig. 53.
Fig. 53. — Corte longitudinal y lateral de la protuberancia y bulbo raquídeo del ratón. – A, raíz sensitiva del trigémino; a, conjunto de sus ramas ascendentes; b, ramas descendentes; O, oliva cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior; c, colaterales descendentes nacidas de este pedúnculo; B nervio vestibular con su bifurcación.
Fig. 54.
Fig. 54. — Corte transversal de la porción posterior subventricular del bulbo raquídeo del ratón. – A, foco comisural, a cuyo nivel se cruzan las fibras de ambos fascículos solitarios; B, núcleo del hipogloso con las colaterales sensitivas ramificadas en él; D, fascículo solitario, es decir, la porción descendente de las raíces sensitivas del vago y glosofaríngeo.
Fig. 55.
Fig. 55. — Sección sagital y lateral del tubérculo mamilar y porción basal del tálamo. – A, neuronas diminutas del cuerpo mamilar; B, haz generador, por bifurcación, de los cordones de la calota (c) y de Vicq d´Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo mamilar del que brotan colaterales (a).
Fig. 56.
Fig. 56. — Algunos elementos de la retina de las aves con la marcha probable de las corrientes. A, fibra centrífuga llegada de los centros nerviosos; b, célula amadrina o espongioblasto de asociación; c, axón horizontal de estos elementos, relacionado, mediante extensa arborización, con el tallo de las células amadrinas comunes.
Fig. 57.
Fig. 57. — Célula nerviosa de la médula espinal del conejo. – a, axón; b, husos cromáticos de Nissl, donde aparece cierta trama esponjosa; d, núcleo.
Fig. 58.
Fig. 58. — Células del ganglio ventral del acústico (bulbo raquídeo). — a, demostración de la membrana celular, negada por muchos sabios.
Fig. 59.
Fig. 59. — Células cianófilas de los tumores con sus fases de multiplicación. (Confirmadas por Unna y numerosos autores, que las designan células del plasma.)
Fig. 60.
Fig. 60. — Espinas colaterales de las dendritas (b) teñidas por una modificación del método de Ehrlich. — a, pirámides cerebrales del conejo.
Fig. 61.
Fig. 61. — Nidos formados en torno de las grandes células del asta posterior por las colaterales sensitivas. (Método de Ehrlich.)
Fig. 62.
Fig. 62. — Coloración, mediante el método de Ehrlich, en la médula espinal del gato, de la bifurcación de las raíces sensitivas (a) y de la existencia de las colaterales de la substancia blanca (B). (Adviértase cómo el azul de metileno confirma plenamente las revelaciones del cromato de plata. Método de Golgi.)
Fig. 63.
Fig. 63. — Presentación en la substancia blanca del cerebro, cerebelo, etc, de las estrangulaciones de la mielina y detalles de la forma variable del forro de cemento. (Método de Ehrlich.)
Fig. 64.
Fig. 64. — Pirámides grandes del asta de Ammón (método de Ehrlich). – e, axón; b, colaterales nerviosas recurrentes. (La morfología coincide exactamente con la mostrada por el cromato de plata).
Fig. 65.
Fig. 65. — Tipos de células de axón corto de la capa molecular del cerebro.
Fig. 66.
Fig. 66. — Células de axón corto de la corteza cerebral. – a, red superficial situada sobre la membrana protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).
Fig. 67.
Fig. 67. — Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de las células ganglionares sensitivas del gato (Método de Ehrlich).
Fig. 68.
Fig. 68. — Arborizaciones periglomerulares de las células gangliónicas del gato (Método de Ehrlich).
Fig. 69.
Fig. 69. — El Dr. Olóriz y el que escribe estas líneas, distrayendo sus ocios veraniegos con el juego del ajedrez (verano de 1898). Publico esta figura en memoria del admirable y malogrado profesor.
Fig. 70.
Fig. 70. — Trozo del kiasma óptico del conejo (método de Ehrlich). – A, nervio óptico; B, trozo de kiasma con el arranque de la cinta óptica; a, bifurcaciones de tubos nerviosos.
Fig. 71.
Fig. 71. — Esquema destinado a mostrar la incongruencia de la proyección mental de las imágenes de ambos ojos, en el supuesto de que no existiera entrecruzamiento de los nervios ópticos. – L, lóbulos ópticos.
Fig. 72.
Fig. 72. — Esquema destinado a mostrar el efecto del entrecruzamiento total de los nervios ópticos en un vertebrado inferior (pez, anfibio, reptil, ave o mamífero de visión panorámica). Obsérvese que, gracias a este cruzamiento, las dos imágenes mentales forman un todo continuo. – O, nervios ópticos cruzados; C, centros ópticos primarios y secundarios; M, vía motriz cruzada; S, vía sensitiva central cruzada; R, raíces motrices de la médula espinal; O, ganglios raquídeos y raíces sensitivas.
Fig. 73.
Fig. 73. — Esquema destinado a mostrar en el hombre y mamíferos de campo visual común la imagen mental, formada por síntesis de las dos representaciones del objeto, transmitidas por ambos nervios ópticos. – d, fascículo óptico homolateral; c, fascículo cruzado; g, ganglio geniculado externo y pulvinar; Rv, región visual del cerebro, con la forma de la proyección mental.
Fig. 75.
Fig. 75. — Diversos tipos de neuronas de axón corto encontrados en la corteza cerebral del niño de pocos meses. – A, célula de cestas; E, pirámide de ramas colaterales arciformes; D, elemento enano de axón descompuesto en penacho; f, célula de cilindro-eje ascendente dividido en ramas horizontales larguísimas.
Fig. 76.
Fig. 76. — Esquema de los elementos y zonas principales de la corteza visual del hombre (fisura calcarían). – A, capa molecular; B, zona de las pequeñas y medianas pirámides; C, zona de los gruesos corpúsculos estrellados; D, capa de los granos o de los diminutos elementos asteriformes; E, zona de las pirámides gigantes; F, capa de las pirámides de axón arciforme; G, zona de los corpúsculos polimorfos; a, b, d, arborizaciones finales de las fibras visuales centrípetas.
Fig. 77.
Fig. 77. — Conjunto de las arborizaciones terminales de la vía sensitiva en la corteza motriz del gato.
Fig. 78.
Fig. 78. — Cortes comparativos de las dos circunvoluciones limitantes de la cisura de Rolando. Adviértase que mientras la figura de la derecha, correspondiente a la corteza frontal ascendente, posee tipo motor, la de la izquierda, correspondiente a la circunvolución parietal ascendente, afecta estructura y estratigrafía de corteza conmemorativa o asociativa.
Fig. 79.
Fig. 79. — Células estrelladas gigantes con axón serpenteante dirigido a la substancia blanca, situadas exclusivamente en el centro acústico del cerebro. – a, axón.
Fig. 80.
Fig. 80. — Tipos de células piramidales características de la ínsula de Reil, territorio que pasa por acústico.
Fig. 81.
Fig. 81. — Elegantes células piramidales características de la corteza olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme y en la circunvolución del hipocampo.
Fig. 82.
Fig. 82. — Trozo de un corte de la región olfativa central o principal de la circunvolución del hipocampo humano. Repárense islotes de células menudas separadas por fajas de neuronas gigantes.
Fig. 83.
Fig. 83. — Sección de la corteza olfativa frontal, según la dirección de la raíz externa olfativa.- A, raíz, externa; B, trozo de bulbo olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; f, pirámides, etc.
Fig. 84.
Fig. 84. — Corte del foco esfeno-occipital del gato. Coloración de Niss. (Descrito muchos años después por Brodmann, Rose y otros desconocedores de nuestros trabajos.
Fig. 85.
Fig. 85. — Corte horizontal del asta de Ammón y corteza esfenoidal vecina – A, núcleo esfeno-occipital o angular; R, subículo; J, asta de Ammón; F, capa molecular de la fascia dentata; B, sección de la vía esfeno-amónica cruzada; D, vía esfeno-amónica directa.
Fig. 86.
Fig. 86. — Algunos rascacielos de la calle ancha o Broadway, de Nueva York. (De mi visita a los Estados Unidos).
Fig. 87.
Fig. 87. — Mr. Stephen Salisbury y sus huéspedes españoles
Fig. 88.
Fig. 88. — Hotel de Miss Lawton, en Worcester. Tipo de las deliciosas casitas habitadas por la clase media americana.
Fig. 89.
Fig. 89. — Edificio central de la Universidad de Clark.
Fig. 90.
Fig. 90. — Las cataratas del Niágara vistas desde la orilla yanqui.
Fig. 91.
Fig. 91. — El brazo principal de la catarata contemplado desde la orilla canadiense.
Fig. 92.
Fig. 92. — El Memorial Hall (Universidad de Hardvard donde los estudiantes celebran sus reuniones). Fachada principal del grandioso edificio.
Fig. 93.
Fig. 93. — Librería de los Colegios (Gore Hall) de la Universidad de Boston.
Fig. 94.
Fig. 94. — Escuela médica de Boston (Pabellón Central).
Fig. 95.
Fig. 95. — Comedor de estudiantes del Memorial Hall, de Boston.
Fig. 96.
Fig. 96. — Vista de conjunto de la Universidad de Colombia, de Nueva York; el edificio central es la biblioteca.
Fig. 97.
Fig. 97. — Conjunto de la arborización terminal del nervio coclear en los ganglios acústicos del gato. – A, tronco del nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese el diverso comportamiento de cada rama.
Fig. 98.
Fig. 98. — Conjunto de la arborización terminal del nervio coclear en los ganglios acústicos del gato. – A, tronco del nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese el diverso comportamiento de cada rama.
Fig. 99.
Fig. 99. — Sección en el cavia del lóbulo olfativo accesorio. — D, cordón especial destinado a este núcleo; a, arborizaciones de estas fibras olfativas; b y c, células especiales de dicha región del bulbo.
Fig. 100.
Fig. 100. — Figura esquemática encaminada a mostrar el comportamiento en los roedores de lemnisco externo, o vía acústica secundaria. — A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino posterior; C, cuerpo geniculado interno; D, cuerpo geniculado externo; e, vía acústica tálamo-cortical o terminal; b, bifurcación de la vía acústica secundaria.
Fig. 101.
Fig. 101. — Corte del cuerpo mamilar y regiones limítrofes del bulbo y protuberancia. — A, foco mamilar externo; B, pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva o lemnisco interno; D, vía olfativa de proyección; P, protuberancia.
Fig. 102.
Fig. 102 — Esquema destinado a mostrar, en dirección sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo. — A, foco mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la habénula; E, cuerpo interpeduncular; f, haz de Vicq d’Azyr; g, fascículo de Meynert; e, pedúnculo del cuerpo mamilar; h, fascículo de la calota de Gudden; f, stria thalami; F, núcleo segmental dorsal.
Fig. 103.
Fig. 103. — Dos células de la médula espinal del conejo de pocos días. Adviértanse en a y b indiscutibles ramificaciones de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en red. (Método del nitrato de plata reducido.)
Fig. 104.
Fig. 104. — Figuras semiesquemáticas destinadas a mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los reptiles (médula espinal). — A, neurona motriz tomada del lagarto entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación provocada por el calor. (Preparaciones de Tello, efectuadas con el método del nitrato de plata reducido.)
Fig. 105.
Fig. 105. — Efectos de la temperatura en la disposición del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de pocos días. — A, temperatura de 250º; C, temperatura de 10° mantenida algunas horas; B, temperatura de 15°.
Fig. 106.
Fig. 106. — Dibujo semiesquemático destinado a mostrar algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el cerebelo por la nueva técnica argéntica. — A, célula estrellada de la capa molecular; B, cestas pericelulares; D, e, fibras trepadoras; C, b, ramas colaterales de los axones de Purkinje. (Repárese cómo se confirman con el nuevo método los hallazgos de los procederes de Golgi y Ehrlich.)
Fig. 107.
Fig. 107. — Aparato endocelular de Golgi demostrado en las neuronas de la lombriz de tierra, con un método especial.
Fig. 108.
Fig. 108. — Células del intestino de la lombriz con su característico aparato endocelular.
Fig. 109.
Fig. 109. — Hipertrofia y simplificación de las neurofibrillas en las células de la médula espinal de los animales rábicos.
Fig. 110.
Fig. 110. — Célula sensitiva humana con dendritas nacientes.
Fig. 110 bis.
Fig. 110 bis — Célula sensitiva con expansiones tuberosas y plexo nervioso pericelular.
Fig. 111.
Fig. 111. — Otra célula cuyas expansiones han cruzado la cápsula para terminarse en bolas.
Fig. 112.
Fig. 112. — Células fenestradas del ganglio del vago en el perro.
Fig. 113.
Fig. 113. — Curiosos tipos de células fenestradas en los ganglios sensitivos del carnero.
Fig. 114.
Fig. 114. — Células sensitivas desgarradas. — a, axón; b, elementos satélites; c, apéndices cortos.
Fig. 115.
Fig. 115. — Células del gran simpático del hombre. — Tipo mixto provisto de cortas y largas dendritas. a, axón; e, b, dendritas cortas.
Fig. 116.
Fig. 116. — Célula de tipo en zurrón o cometa del gran simpático humano.
Fig. 117.
Fig. 117. — Cabo central y comienzo de la cicatriz intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días después de la operación. Gato de pocos días. — F, fibra del cabo central; a, rama terminal nacida del axón preexistente.
Fig. 118.
Fig. 118. — Cabo central del nervio ciático del gato, donde aparecen los restos del axón necrosado, recubiertos por ramas nacidas de la porción vivaz del axón; estas ramas no aciertan, a veces, a emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos complicados (B, C).
Fig. 118 bis.
Fig. 118 bis. — Detalles de la marcha de los conos de crecimiento al chocar con las gotas de grasa de los tubos del cabo periférico. a, b, c, e, conos de crecimiento.
Fig. 119.
Fig. 119. — Trozo de cicatriz y cabo periférico del gato joven, cuyo nervio ciático fue seccionado setenta y dos días antes. Adviértase cómo los retoños llegados a dicho cabo no forman cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento periférico (vainas viejas de Schwann), a lo largo de las cuales crecen rápidamente (f). — a, b, fibras neoformadas que caminan por la cicatriz; e, retoño bifurcado dentro del cabo periférico; d y e, retoños acabados en macitas. (La reunión de los cabos fue dificultada por obstáculos mecánicos.)
Fig. 120.
Fig. 120. — Curiosos ovillos de fibras regeneradas creados junto al cabo central o dentro de éste a causa de los obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños. Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann, exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (c, d, b).
Fig. 121.
Fig. 121. — Fenómenos de retoñamiento abortado de los axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después de la operación. — A, tubo con brotes abortados; B, axón varicoso con bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y ovillos complicados.
Fig. 122.
Fig. 122. — Cilindros-ejes del cabo periférico de un nervio cortado. Nótese en la zona próxima a la herida fenómenos de supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato, cuarenta y ocho horas después de la operación.)
Fig. 123.
Fig. 123. — Fenómenos de retoñamiento intraaxónico de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las pinzas (a, b, d, e). — D, porción central de un axón de que emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato.)
Fig. 124.
Fig. 124. — Corte de la médula espinal de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos. — A, raíz posterior; B, fibras de la raíz anterior; b, d, e, neuroblastos jóvenes; i, cono de crecimiento.
Fig. 125.
Fig. 125. — Fibras nerviosas del trigémino marchando libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de cadenas celulares. — a, botón de crecimiento; b, bifurcación. (Embrión de pollo a los tres días y medio de la incubación.)
Fig. 126.
Fig. 126. — Anverso de la gran medalla de Helmholtz.
Fig. 127.
Fig. 127. — Reverso con el nombre del recipiendario.
Fig. 128.
Fig. 128. — Una de las hojas artísticamente miniadas del diploma del premio Nobel, con las firmas de los profesores del Instituto Carolino.
Fig. 129.
Fig. 129. — Anverso de la medalla Nobel.
Fig. 130.
Fig. 130. — Reverso con una alegoría de la Medicina.
Fig. 131.
Fig. 131. — Trozo de médula espinal primitiva (A) y de tejido mesodérmico vecino, tomado de un embrión de pato de tres días. Nótese cómo en los neuroblastos más jóvenes los conos de crecimiento marchan siempre entre las células, tanto dentro como fuera de la médula. — E, F, conos que cruzan libremente el espacio perimedular: D, f, conos cuya posición libre en el mesodermo es evidente.
Fig. 132.
Fig. 132. — Trozo de un corte del bulbo de un embrión de pollo de cuatro días. Adviértase cómo fibras nerviosas caídas por accidente en el ventrículo (A, E, C) aparecen libres, orientándose sus axones en él para dirigirse a su destino al través de toda la trama nerviosa.
Fig. 133.
Fig. 133. — Corte de la retina del embrión de pollo de cuatro días. Se demuestra en esta figura que la primera forma del neuroblasto es frecuentemente bipolar (C, B) y no siempre monopolar. — a, b, conos de crecimiento cuya posición intercelular es indiscutible y que antes de correr tangencialmente chocan con la membrana interna de la retina.
Fig. 134.
Fig. 134. — Corte de la retina del conejo adulto, cuyo nervio óptico fue cortado. Nótese un robusto retoño (A) que, extraviado, atraviesa por propio impulso y sin vainas celulares, todo el espesor de la membrana, desde la capa de las fibras del nervio óptico.
Fig. 134 bis.
Fig. 134 bis. — Detalles de la penetración en la médula espinal de las fibras sensitivas (C); D, ganglio raquídeo. (Todas estas figuras refutan la teoría de Held, según el cual, los axones marcharían dentro de conductos celulares preestablecidos.)
Fig. 134 tripl.
Fig. 134 tripl. — Bulbos nerviosos terminales sobre las células de la médula espinal. Repárese que ninguna neurofibrilla penetra dentro del protoplasma, contra el parecer de Held.
Fig. 134 cuadrupl.
Fig. 134 cuadrupl. — Donde se prueba que el retículo neurofibrilar de las células retinianas del hirudo (a, b, c, X) es totalmente independiente, sin constituir jamás puentes intercelulares.
Fig. 134 quintupl.
Fig. 134 quintupl. —Corte del esófago del hirudo. Nótese contra el parecer de Apáthy, que las neurofibrillas sensitivas (b, d, e) se terminan libremente debajo de la basal de la mucosa.
Fig. 134 sextupl.
Fig. 134. sextupl. — Destinada a demostrar que las neurofibrillas de las células de la cadena ganglionar forman redes intraprotoplásmicas (A, E). — C, una fase especial de destrucción parcial del retículo común en la sanguijuela.
Fig. 135.
Fig. 135. —Detalles del modo de conexión, por contacto, del nervio vestibular, con las células gigantescas del núcleo tangencial del bulbo de las aves. — A, D, F, placas y pedículos terminales del referido foco vestibular; a, axón de las neuronas.
Fig. 136.
Fig. 136. — Foco intersticial de las aves. Sus axones espesos marchan descendentes e ingresan en el fascículo longitudinal posterior.
Fig. 136 bis.
Fig. 136 bis. — Núcleo intersticial. — A. Células de donde brotan los gruesos axones descendentes del fascículo longitudinal posterior (B). Embrión humano.
Fig. 136 tripl.
Fig. 136 tripl. — Células de origen del fascículo longitudinal posterior (D) en los peces. Frutta iridea. — A, foco de A. Gehuchten; B, neuronas del motor ocular común; C, patético.
Fig. 137.
Fig. 137. — Hipertrofia del axón arciforme (A) en los axones de Purkinje cortado; B, plexos en torno de células especiales; C, axón de Purkinje normal.
Fig. 138.
Fig. 138. — Terminaciones caliciformes del nervio vestibular de las aves en el epitelio de las crestas acústicas. — E, fibra gigante que forma nidos para tres células ciliadas; D, e, fibras finas distribuidas en plexo horizontal por debajo de dichas células.
Fig. 139.
Fig. 139. — Esquema de las estaciones y vías acústicas del bulbo de las aves. — A, foco angular; B, núcleo de gruesas células; D, foco laminar; C, nervio coclear o acústico; V, nervio vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide o vía acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.
Fig. 140.
Fig. 140. — Sección transversal del bulbo de un feto de conejo. — A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz de este nervio; D y C, pléyades celulares del núcleo ambiguo del nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.
Fig. 141.
Fig. 141. — Esquema de la estructura del núcleo de las neuronas. — a, nucleolo con sus esferas argentófilas; b, cuerpo accesorio; c, casquete cromático; e, grumo hialino; a, granitos basiófilos; g, armazón fibrilar.
Fig. 142.
Fig. 142. — Núcleo de las pirámides cerebrales del hombre. — a, cuerpo accesorio; b, nucleolo; c, grumos hialinos. Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe exclusivamente el cuerpo accesorio.
Fig. 143.
Fig. 143. — Formas celulares retoñantes, halladas en un ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido cefalorraquideo. — a, axón; e, f, g, ramas recién formadas.
Fig. 144.
Fig. 144. — Trozo del cordón posterior de la médula espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo seguido de producción cicatricial exuberante. — A, cicatriz embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de la substancia blanca en fase de irritación productiva.
Fig. 145.
Fig. 145. — Corte longitudinal del cordón antero lateral del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar. — A, borde de la herida del cordón antero- lateral; B, C, raíces anteriores degeneradas e invadidas por ramas cordonales neoformadas; a, b, fibras funiculares que daban ramas a las raíces motrices.
Fig. 146.
Fig. 146. — Herida transversal de la médula espinal. — A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la herida.
Fig. 147.
Fig. 147. — Corte longitudinal de las raíces anteriores de un gato a quien se produjo una herida medular. — A, fibras sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la herida.
Fig. 148.
Fig. 148. — Invasión de la médula espinal por colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después de la sección de la médula espinal — A, 13, C, D, ramas motrices recurrentes que invaden la médula espinal; E, axón casi normal (de que emanaban dos colaterales: F, rama que se hacía longitudinal; H, I, ramas invasoras, varias veces divididas.
Fig. 149.
Fig. 149. — Trozo del cordón posterior y radiculares regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fue lesionado en varias partes. — A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.
Fig. 150.
Fig. 150. — Trozo del cabo central de la herida medular del gato joven, tres días después de la operación. — A, colaterales espesadas que se transformarán en terminales: a, b, c, trozo longitudinal de los axones destinados a desaparecer; B, mazas de retracción.
Fig. 151.
Fig. 151. — Principales tipos de axones de Purkinje del cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. Esta zona se halla cerca de la herida, y los axones pertenecen a dos cortes sucesivos de la misma región. — A, axón normal; B, axón con varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.
Fig. 152.
Fig. 152. — Corte del cerebro motor del gato de veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la operación. — A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (a, b); C, F, G, pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; B, pirámide cuyo axón se resuelve en dos arcos recurrentes; H, herida.
Fig. 153.
Fig. 153. — Cerebro de perro. Retoños brotados de las varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.
Fig. 154.
Fig. 154. — Cerebro de perro. Axones del cabo central con segmentos necrosados (b), dentro de los que penetran bouquets de neurofibrillas retoñantes (a).
Fig. 155.
Fig. 155. — Cerebelo del gato de pocos días. Células de Purkinje, excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes descendentes (a).
Fig. 156.
Fig. 156. — Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.
Fig. 157.
Fig. 157. — Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en bolas sueltas (G, F, E). (Esto demuestra la supervivencia temporal de las neurofibrillas y de sus gránulos constitutivos.)
Fig. 158.
Fig. 158. — Ocho días después de la lesión, los axones de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan bolas de retracción (B).
Fig. 159.
Fig. 159. — Células de Purkinje del cerebelo traumatizado. Nótese en A, B y C, la presencia de una zona cortical mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.
Fig. 160.
Fig. 160. — Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en las pirámides cerebrales próximas a una herida contusa. — A, neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y anillos; J, hipertrofia neurofibrilar; G, estado fusiforme.
Fig. 161.
Fig. 161. — Borde proximal de una herida transversal del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de la operación — A, zona viva o de reacción; B, zona de corrosión; C, zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; a, maza de retracción; b, punta de corrosión de una fibra conservada y unida todavía a un axón sano; c, puntas flotantes de fibras conservadas.
Fig. 162.
Fig. 162. — Trozo de un pequeño ganglio transplantado. — A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula ganglionar (B) e invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.
Fig. 163.
Fig. 163. — Intercalación de un trozo nervioso en la herida del ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son atraídos por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual caminan superficiales. — A, cabo central; C, cabo periférico; d, fibras que, después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo degenerado.
Fig. 163 bis.
Fig. 163 bis. — Demostración de que un injerto muerto de nervio (B) no atrae los retoños (C) del cabo central, circulantes por la cicatriz.
Fig. 164.
Fig. 164. — Cabo periférico de un nervio cortado. En dicho cabo, y no lejos de la herida, se hizo una ligadura apretada para impedir el paso de los retoños invasores. — A, cicatriz internerviosa; B, ligadura; a, c, retoños insinuados en el cabo periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con axones agónicos (d) en vías de degeneración; b, bola atascada de que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática.)
Fig. 165.
Fig. 165. — Nervio ciático multiseccionado. — A, cicatriz principal, frontera del cabo vivaz o central; B, C, hemisecciones nerviosas destinadas a crear estrechas fajas cicatriciales; a, b, c, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices. (Figura semiesquemática.)
Fig. 166.
Fig. 166. — Tubos nerviosos del conejo joven.- A, B, C, aparato reticular de Golgi, teñido por el método urano-plata; a, cisura de Lantermann; b, trabéculos del retículo.
Fig. 167.
Fig. 167. — Esquema destinado a mostrar las fases por que atraviesa el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de pollo.- B, terminación de la fase germinal: C, neuroblasto en fase de bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme; E, F, crecimiento del aparato del Golgi al formarse las dentritas.
Fig. 168.
Fig. 168. — Variedades morfológicas y cuantitativas del retículo de Golgi de las células motrices de la médula espinal, dependientes, con toda probabilidad, de estados fisiológicos diferentes.
Fig. 169.
Fig. 169. — Tubos del cabo central del ciático del conejo, tres días después de la sección. — A, región normal alejada de la herida.
Fig. 169 bis.
Fig. 169 bis. — Cabo periférico de un nervio cortado. Degeneración del aparato reticular de la célula de Schwann. — E, D, retículos atrofiados y pulverizados. (Región cercana de la herida.)
Fig. 169 tripl.
Fig. 169 tripl. — Algunas vesículas tomadas de la glándula submaxilar de un conejo de pocos días envenenado por la pilocarpina. — A, B, células con aparatos de Golgi esponjosos y granulosos; C, células cuyos retículos parecen resueltos en grumos (a); D, vesículas donde se han teñido exclusivamente los granos de secreción.
Fig. 169 cuadrupl.
Fig. 169 cuadrupl. — Vesícula del páncreas donde aparecen teñidos a la vez los condrocontes y el aparato de Golgi. (Método del urano-formol).
Fig. 169 quintupl.
Fig. 169 quintupl. — Corte de la vesícula ocular y rudimento de un embrión de pollo de las cuarenta y cuatro horas de la incubación. — A, cristalino; B, piel; C, retina; F, capa pigmentaria de ésta; D, ganglio oftálmico. Adviértase que los aparatos de Golgi miran al mundo exterior.
Fig. 169 sextupl.
Fig. 169 sextupl. — Esquema del aparato de Golgi (célula motriz de la médula) con sus conexiones con los demás factores protoplásmicos. — A, contenido del aparato reticular; B, tubos de Holmgrem; D, grumos de Nissl; C, neurofibrillas.
Fig. 170.
Fig. 170. — Células de Schwann del cabo periférico o degenerado del nervio ciático del conejo de un mes; tres días después de la sección. — b, c, e, disposición del aparato de Golgi en núcleos en descanso; a, d, retículo en células en vías de partición.
Fig. 171 A.
Fig. 171 A. — Células neuróglicas del cerebro del perro teñidas por el método del formol-urano. A, corpúsculo que muestra el aspecto de los teñidos por el cromato de plata; B, pareja neuróglica, cuyas expansiones exhiben ciertos granos glandulares (gliosomas).
Fig. 171 B.
Fig. 171 B. — Tubos disociados del nervio ciático (gato adulto). Impregnación argéntica. — A y B, región protoplásmica vecina del núcleo; D, tubo grueso al nivel de una estrangulación; C, tubo fino; E, trabécula longitudinal notablemente aumentada; a, aros al nivel de las cisuras de Lantermann; b, vacuolas en el arranque de los filamentos transversales del velo tubular; c, gran vacuola; e, núcleo; t, trabécula longitudinal.
Fig. 171 C.
Fig. 171 C. — Trozo de un corte de la corteza cerebral del hombre adulto normal. — A, astrocito protoplásmico; B, neurona probablemente de axón corto; a, b, pedículos pericelulares continuados con apéndices neuróglicos; c, fino pedículo perivascular. (Coloración por el cloruro de oro.)
Fig. 172.
Fig. 172. — Células neuróglicas de la substancia blanca del cerebro humano adulto. Método del oro. —A, aspecto de ciertas células donde se divisa un aparato fibrilar; B, C, aspecto ofrecido por otras donde el protoplasma teñido en masa no consiente la percepción de fibras; a, b, d, pies perivasculares.
Fig. 172 bis.
Fig. 172 bis. — Corte de la capa molecular y zona de las pequeñas pirámides del cerebro de un gato de quince días. — A, zona molecular; B, de las pequeñas pirámides; C, espacio plasmático perivascular; D, pequeño vaso radial llegado de la pia mater; a, glia marginal; b, pedículos perivasculares; c, d, astrocitos provistos de pie vascular y expansiones ascendentes para la pia; f, glía perivascular; e, glía arciforme.
Fig. 173.
Fig. 173. — Trozo de un corte de la substancia gris del cerebro de un hombre adulto. Coloración por el cloruro de oro. — A, tipo neuróglico grande; B, tipo neuróglico más pequeño; C, pie inserto en un capilar; D, pirámide cerebral; a, capilar sanguíneo; b, pequeños pedículos perivasculares; d, células satélites no neuróglicas.
Fig. 174.
Fig. 174. — Células adendríticas de la substancia gris del cerebro del perro (tercer elemento de los centros). — A, astrocito ordinario; a, b, c, d, etc., diversas formas de la célula adendrítica; J, aparato de Golgi de estos elementos.
Fig. 175.
Fig. 175. — Substancia blanca del cerebro humano. Método del sublimado oro. — A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo.
Fig. 176.
Fig. 176. — Células satélites neuróglicas en torno de gruesas pirámides. Cerebro motor del gato adulto. — A, B, astrocitos laterales; C, astrocito fusiforme apoyado sobre el origen de la expansión radial; D, astrocito basal; a, b, corpúsculos satélites adendríticos.
Fig. 177.
Fig. 177. — Región de la substancia gris próxima al rafe posterior y cordón sensitivo. Gato de diez días. — A, B, células epiteliales dislocadas en fase de división; C, a, colaterales creadas en el apéndice radial y dirigidas a un capilar; F, rafe; G, células epiteliales exentas todavía de aparato chupador y cuya expansión radial es delgada.
Fig. 177 bis.
Fig. 177 bis. — Trozo de la substancia gris del asta anterior del gato de ocho días. — A, células en que casi todas las expansiones son granulosas, menos una (d), donde aparece la fibra; B, C, astrocitos provistos de robusta fibra cortical; D, otro con varias fibras diferenciadas; F, células de que emanan expansiones rudimentarias; G, H, elementos adendríticos; a, expansiones granulosas; b, expansiones fibrosas; c, fibras helicoidales. (Esta figura tiene por objeto mostrar cómo se inicia en la glía de la substancia gris y blanca de la médula, la formación de las fibrillas de Weigert (b, D), como una diferenciación intraprotoplásmica.)
Fig. 178.
Fig. 178. — Esquema de la retina de la mosca azul. — I, retina periférica; II, retina intermediaria; III, retina profunda; IV, lóbulo óptico. Este esquema y el siguiente han sido hechos por D. Domingo Sánchez combinando mis dibujos de la memoria original.
Fig. 179.
Fig. 179. — Esquema de la retina de la abeja. — I, retina externa; II, retina intermediaria; III, retina profunda o interna; IV, lóbulo óptico; Cor, corneolas; CC, conos cristalinos; B, bastoncitos terminados en la retina intermediaria; Cm, neurona que recoge le excitación aportada por los bastones; Tcm, su terminación en la retina profunda; Cg, tercera neurona colectora de la excitación, etc.
Fig. 179 bis.
Fig. 179 bis. — Esquema cuyo objeto es comparar las neuronas homólogas de la retina de los mamíferos (figura de la derecha), insectos (figura de la izquierda) y cefalópodos (figura del centro). A, bastones con sus núcleos (B); C, articulación de los bastones con las bipolares (D); G, tercera neurona o neurona ganglionar; E, células amacrinas.
Fig. 179 tripl.
Fig. 179 tripl. — Diversos tipos morfológicos de la retina de los insectos, con la mancha de las corrientes. — m, mango; A, D, neuronas con una sola arborización; C, neurona de expansión bifurcada; B1 y B2, neuronas con dos arborizaciones, una superior o axípeta, y otra terminal.
Fig. 180.
Fig. 180. — Mediante el método del nitrato de plata reducido demuéstrase cómo los elementos de los ganglios raquídeos, primitivamente bipolares, se tornan monopolares, desplazándose el cuerpo hacia la periferia, punto donde se concentran en el embrión los primeros vasos sanguíneos. En algunos invertebrados esta dislocación se efectúa en la dirección del plasma nutritivo que baña los intersticios de los órganos (vermes, insectos y crustáceos).
Fig. 181.
Fig. 181. — Esquema de la estructura y de las conexiones probables de las células de la retina de los cefalópodos. — A, retina con los bastones; B, cordón kiasmático; C, retina profunda; D, ganglio óptico; E, granos externos; F, granos internos; a, bastón o primera neurona visual; b, célula bipolar o segunda neurona visual; c, célula gangliónica o tercera neurona visual; h, corpúsculo del ganglio óptico (cuarta neurona visual); e, fibra centrífuga cuya arborización concurre en el pie de los bastones y penacho de las amacrinas; g, centrífuga para los elementos colosales de axón ascendente (f).
Fig. 182.
Fig. 182. — Corte horizontal del centro cerebroide de la sepia de algunas semanas. Figura semiesquemática. — A, cordón óptico cruzado; B, terminación de este cordón en el foco peduncular contrapuesto; C, via óptica refleja nacida en el núcleo peduncular; D, manojo de la corona óptica radiante destinada al lóbulo anterior del foco cerebroide: E, cordón destinado al lóbulo medio; F, corteza del núcleo peduncular.
Fig. 183.
Fig. 183. — Interpretación probable de la forma y significación fisiológica del kiasma retiniano del calamar. — A, ojo; B, kiasma; C, lóbulo óptico; D, pedúnculo visual. Las flechas marcan la diferencia de orientación entre la imagen pintada en la retina y la proyectada en el lóbulo óptico.
Fig. 184.
Fig. 184. — Fotografía estereoscópica de las células piramidales del cerebro. Preparación por el método de Golgi-Cox. Pantalla anaranjada y placas pancromáticas. Objetivo 1,40, 3 mm.
Fig. 185.
Fig. 185. — Corte sagital vertical del ojo y nervio ocelar medio de la libélula. — A, corneola; B, retina; C, región plexiforme subretiniana; D, nervio ocelar; E, región protocerebral donde penetra el nervio ocelar; a, coroides.
Fig. 186.
Fig. 186. — Corte semiesquemático de la retina de un ocelo lateral de la abeja. Impregnación de los bastones por el nitrato de plata reducido. — a, capa corneógena; A, artículo externo de los bastoncitos; B, artículo interno donde reside el núcleo y el pigmento; b, basal; C, paquetes formados por las prolongaciones profundas de los bastoncitos; D, plexo terminal subretiniano.
Fig. 187.
Fig. 187. — Neuroglia de la retina y región retiniana del ocelo medio de la libélula. — A, corpúsculos neuróglicos de la zona de los bastones. — a y b, neuroglia de la región subretiniana; c, coroides; d, cabos superficiales de los bastones; e, tabique medio que divide el nervio óptico en dos mitades (método de Golgi).
Fig. 188.
Fig. 188. — Algunos bastones de un ocelo lateral de la abeja. Método de Golgi. — A, cuerpo de los bastones; B, prolongación profunda de éstos; C, arborizaciones terminales del nervio ocelar. (Nótese que los ocelos están formados por dos series de neuronas articuladas.)
Fig. 189.
Fig. 189. — Células horizontales de la retina del ratón blanco recién nacido. — a, a2, a3, a4, tipos bipolares; b, b, tipos de grueso tallo dendrítico ascendente, ramificado.
Fig. 190.
Fig. 190. — Corte de la retina de ratón recién nacido. Proximidad de la ora serrata. — A, células pigmentarlas; a, nivel donde abundan las células horizontales; B, amacrinas; C, plexiforme interna; D, células gangliónicas; E, fibras del nervio óptico; ñ, f, neuronas horizontales dislocadas o en tránsito emigratorio; g, h, i, amacrinas bipolares; m, n, axones extraviados de la capa de fibras ópticas; p, una que parece incorporarse a su destino.
Fig. 191.
Fig. 191. — Corte de la retina del ratón de seis días. —a, b, c, células horizontales embrionarias; n, axones con arcos de rectificación; e, células amacrinas; f, amacrinas con expansiones ascendentes; C, zona plexiforme externa.
Fig. 192.
Fig. 192.— Las células horizontales comienzan a orientarse formando un plano por debajo de la zona de los granos externos. Algunos como b y a, poseen todavía axones extraviados. Se ve que el modelamiento de aquellas células es función de la previa diferenciación de las prolongaciones inferiores de conos y bastones. Ratón de doce días.
Fig. 193.
Fig. 193.— Un trozo de la pared epitelial del epéndimo del gato de mes y medio.— A, célula pluriflagelada con retículo perinuclear tupido; D, otra con retículo flojo; B, célula ependimal monflagelada, provista de cordón lateral de sostén; c, fibra radial nacida del retículo; C, célula cuya red de epitelio-fibrillas carece al parecer de filamento radial; a, flagelos nadando en el líquido céfalo- raquídeo; b, pincel de flagelos de un corpúsculo pluriflagelado; e, cordon fibrilar radial de un corpúsculo de esta misma especie.
Fig. 194.
Fig. 194. — El segundo tipo de células ependimales de la médula espinal del gato (A), que está desprovisto de retículo perinuclear y posee un haz lateral de gliofibrillas.
Fig. 195.
Fig. 195.— Corte del conducto coclear de un feto de ratón de un centímetro. —A, conducto coclear; C, epitelio de que se formará el órgano de Corti; B, ganglio espiral; D, algunas fibras que penetran en el epitelio; E, lagunas conectivas a cuyas expensas se construirá la escala timpánica. (Nótese que los cálices nerviosos terminales no están formados por no haberse diferenciado aún las células ciliadas del epitelio.)
Fig. 196.
Fig. 196. — Corte del epitelio del órgano de Corti del feto de ratón de término. — A, reborde interno; B, reborde externo; D, escala timpánica; a, célula ciliada interna; b, célula ciliada externa; c, vaso espiral. La aparición de la célula ciliada modela el cáliz nervioso terminal.
Fig. 197.
Fig. 197. — Corte de la vesícula acústica del embrión de pollo del tercer día de incubación. — A, interior de la vesícula; B, rudimento del ganglio de Scarpa; C, haces cortados de través por debajo del epitelio. Ninguna fibra ha penetrado en el epitelio.
Fig. 198.
Fig. 198.— Corte de una cresta de un conducto semicircular. Embrión de pollo del quinto día de la incubación. — A, fascículos del nervio vestibular; B, epitelio de la cresta; a, fibra que llegaba a la superficie; b, fibra que retrocedía formando arco. Las fibras son atraídas por el epitelio; mas no estando diferenciadas las células ciliadas, la arborización terminal no está formada aún.
Fig. 199.
Fig. 199. — Cresta acústica del embrión de pollo del séptimo día de la incubación. — A, células ciliadas; B, sección de un tronco del nervio vestibular; a, rudimento de cáliz terminal. Por efecto de la diferenciación de la célula ciliada comienza a modelarse el cáliz terminal.
Fig. 200.
Fig. 200. — Germen del pelo táctil y de su aparato nervioso en el embrión de gato de 28 milímetros. — A, germen epitelial surgido del ectodermo; C, plexo nervioso expectante; B, robusto cordón nervioso aferente; D, otro del que emanaba un haz para la piel.
Fig. 200 bis.
Fig. 200 bis. — Corte longitudinal del epitelio germinal de la vaina externa de la raíz del pelo. — A, pelo táctil del ratón de ocho días; B, pelo táctil del ratón de cuatro días; a, fibras nerviosas que caminan sobre la vítrea; b, c, colaterales acabadas en la región de las células germinales; d, e, f, fases de la evolución del menisco terminal.
Fig. 200 tripl.
Fig. 200 trip. — Corte transversal de la porción epitelial del pelo táctil en el ratón de dos días. A, cubierta conectiva; B, manojos nerviosos ascendentes; C, colaterales penetrantes en el epitelio donde se formarán los futuros meniscos táctiles
Fig. 200 cuadrupl.
Fig. 200. cuadrupl. — Corte transversal de la raíz del pelo táctil del ratón de ocho días. Obsérvense las dicotomías de las colaterales y los ensanchamientos terminales, todos o casi todos en contacto con el epitelio germinal. (Comienzan a modelarse los meniscos táctiles intergriteliales.)
Fig. 201.
Fig. 201. Fases evolutivas de las terminaciones nerviosas de las papilas hemisféricas del embrión de gato, — A, plexos expectantes; a, terminaciones intra-epitélicas; b, epitelio alargado del rudimento papilar.
Fig. 201 bis.
Fig. 201 bis. — Papila hemiesférica del gato recién nacido. — A, botón gustativo; B, dermis papilar con los haces nerviosos ascendentes; a, terminaciones intragemales; b, fibras extragemales; c, terminaciones sensitivas ordinarias. (La diferenciación de las células bipolares gustativas provoca la atracción y modelamiento de las fibras nerviosas.)
Fig. 202.
Fig. 202. — Detalles del plexo y origen de las colaterales intra-epidérmicas en el párpado del ratón recién nacido. — A, haz primario; B, haz secundario; u, c, colaterales; b, dicotomía de un axón dentro de los haces; e, bolita terminal; d, bola de que brotaba fino filamento explorador. (Nótese que al chocar las fibras con las células de la capa granulosa se tornan más o menos tangenciales.)
Fig. 202 bis.
Fig. 202 bis. — Corte del labio inferior (borde interno) del ratón recién nacido. — A, haces primarios; B, fascículos secundarios separados en ángulo casi recto; C, bulbos pilosos embrionarios; a, b c, ramas infra-epidérmicas.
Fig. 203.
Fig. 203. — Células neuróglicas heterotípicas halladas eventualmente en la substancia blanca. Cerebro de hombre adulto. — a, célula grande pálida; b, c, f, corpúsculos enanos con núcleo al parecer atrófico. (Estas células corresponden a las que, posteriormente, describió Río Hortega con su método especial del carbonato de plata amoniacal.)
Fig. 204.
Fig. 204. — Microglia o mesoglia del cerebelo (capa molecular), a, b, c, etc., corpúsculos mesogliales. Proceder de Bielschowsky modificado.
Fig. 205.
Fig. 205. — Microglia de la substancia gris de la médula espinal. Método de Bielschowsky, modificado. — a, b, c, d, microglia; B, célula neuróglica ordinaria; C, corpúsculo nervioso con los grumos de Nissl.
Fig. 206.
Fig. 206. — Microglia de la corteza cerebral del hombre normal. — A, satélites enanas globulosas; a, b, o, r, s, tipos enanos esteroidales incoloreables por la plata; E, microglia bacilar; G, D, microglia satélite; F, P, H, G, m, variedades microgliales triangulares y de otras formas; n, microglia perivascular. (Método de Bielschowsky con mordiente al acetato de cobre, conforme a la práctica de Achúcarro que tiñó esporádicamente estas células en el asta de Ammón.)
Fig. 207.
Fig. 207. — Corte de la región del trigémino donde se desarrolla el nervio oftálmico. Embrión de pollo al tercer día de la incubación. — A, haz voluminoso; B, fibras nerviosas aisladas caminando por los intersticios plasmáticos; e, c, fibroblastos anastomosados.
Fig. 208.
Fig. 208. — Cicatriz próxima al cabo central de un nervio seccionado y ligado a corta distancia de la sección. El animal se sacrificó a los cuatro días y medio de la operación. — A, fibroblastos; a, neuritas que marchan sobre fibroblastos; b, c, e, otras que caminan desnudas al través del plasma; f; fibra terminada por pequeña maza.
Fig. 209.
Fig. 209. — Región de la emergencia de las fibras del motor ocular común en un embrión de gato de dos centímetros. — A, protuberancia envuelta en un rudimento de pia mater; e, células envolventes o lemmoblastos; B, sección transversal de los haces del motor ocular común; C, fibroblastos; a, b, c, d, fibras que corren desnudas y aisladas desde el bulbo para incorporarse al nervio.
Fig. 210.
Fig. 210. — Demostración de que, en el tejido conectivo de la cicatriz de los nervios cortados, los retoños del cabo central marchan a veces costeando los fibroblastos, pero jamás dentro de ellos; a, d, fibras nerviosas neaformadas; e, bola degenerativa; A, dirección del cabo central.
Fig. 211.
Fig. 211. — Corte de la corteza visual del gato. A la izquierda aparecen las capas teñidas por el método de Nissl; a la derecha, las revelaciones del proceder de Golgi. — A, zona plexiforme; B, zona de las pequeñas pirámides; C, zona de las grandes pirámides superficiales; D y E, capas de los granos o células estrelladas con sus dos subzonas; F, capa de las grandes pirámides solitarias; G, zona de los grandes corpúsculos polimorfos; H, zona de los elementos fusiformes; I, substancia blanca.
Fig. 212.
Fig. 212. —Detalles de la zona de las células estrelladas (capa D de la figura anterior). Los axones van en su mayoría a la substancia blanca.
Fig. 213.
Fig. 213. — Detalles de las zonas E, F, G, de la figura 111. Repárese la forma singular de las pirámides solitarias (A) y de las células de axón arciforme de la capa E. (G, F, B, D); a, axones.
Fig. 214.
Fig. 214. — Coloración de la corteza retro-esplenial por el nitrato de plata reducido. Nótense los plexos superficial A, y profundo C1, excepcionalmente ricos en fibras meduladas y ameduladas. — A, capa plexiforme; B, de las células estrelladas grandes; C, de las neuronas fusiformes; C1, del plexo intermediario; E, de las pirámides medianas y grandes.
Fig. 215.
Fig. 215. — Detalles de las capas I, II, III y IV de la corteza retroesplenial del conejo (campo 29 de Brodmann, que ignoró nuestro descubrimiento de 1893). Repárese sobre todo la singular morfología de las células fusiformes (capa III y IV), cuyo axón emana de la dendrita descendente; a, axones.

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