«No todos los caballeros pueden ser
cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes: de todos ha
de haber en el (1) mundo; y aunque todos seamos caballeros, va mucha (2) diferencia de los unos a los otros; porque los cortesanos, sin salir
de sus aposentos ni de los umbrales de la (3) corte, se pasean por todo
el mundo, mirando un (4) mapa, sin costarles blanca, ni (5) padecer calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los
caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, al aire, a las inclemencias del cielo,
de (6) noche y de día, a pie y a (7) caballo, medimos
toda la tierra con nuestros mismos pies; y no solamente conocemos los (8) enemigos pintados, sino en su mismo ser y en toda ocasión los
acometemos, sin mirar a niñerías... »