Don Quijote de la Mancha es una de las
obras de Miguel de Cervantes más conocidas en todo el mundo. Su protagonista es Alonso
Quijano, ilustre hidalgo que confunde realidad y ficción, acompañado siempre de su fiel
escudero Sancho Panza.
Lee este pequeño fragmento de la
segunda parte de la obra. Don Quijote diserta sobre la condición de los caballeros y los
cortesanos.
Pero
¡al texto le faltan palabras!
[...] No todos los caballeros
pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes: de
todos ha de haber en el (1); y aunque todos seamos
caballeros, va mucha (2) de los unos a los otros; porque los
cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la (3),
se pasean por todo el mundo, mirando un (4), sin costarles
blanca, ni (5) calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros,
los caballeros andantes verdaderos, al sol, al frío, al aire, a las inclemencias del
cielo, de (6) y de día, a pie y a (7),
medimos toda la tierra con nuestros mismos pies; y no solamente conocemos los (8) pintados, sino en su mismo ser y en toda ocasión los
acometemos, sin mirar a niñerías[...].
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