Éste era Don Juan Tenorio antes de enamorarse de la hermosa Doña Inés.
Por dondequiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
a las mujeres vendí.
Yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí,
yo a los claustros escalé,
y en todas partes dejé,
memoria amarga de mí.