Los pies no sirven sólo para caminar, correr, saltar, brincar o patalear. Son un
elemento importante para numerosas culturas en sus ritos populares y religiosos.

Por ejemplo:
Los musulmanes se descalzan al
entrar en la mezquita como signo de humildad.
En Yemen y el norte de África,
las novias se decoran los pies con henna, un extracto de alheña que sirve para
teñir.
Cristo lavó los pies a los
discípulos para hacerles ver que estaba a su servicio.
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