Del antiguo Egipto nos (1) han llegado las primeras sillas auténticas
de la historia.
Las silla egipcias (2) tenían
asiento de cuerda y respaldo recto.
Mucho más cómodo (3) era el klismos
griego con respaldo ligeramente inclinado hacia atrás.
Las sillas no (4) aparecieron
hasta el Renacimiento como tales muebles; fue en las casas de las familias ricas, las
únicas que entonces (5) podían pagarlas.
Con la revolución burguesa (6) se produjo en Occidente la relativa democratización de las sillas y (7) fue en el siglo XX cuando (8) comenzó a
existir una silla para cada actividad.