A las chicas las verás cuchicheando durante horas al teléfono.
A los chicos les saldrán gallos en la voz.
Te sorprenderán al venir de la peluquería: se habrán rapado
o se habrán teñido la melena.
Se pondrán histéricos si se ven un grano en la nariz.
El acné es como la maldición bíblica, y precederá a una larga temporada de soledad y depre.
Tendrás que negociar los horarios de entradas y salidas cuando salgan de marcha.
La ropa se convertirá en una tortura. Los pantalones son horrendos, las camisas son una horterada, y no entiendes nada de zapatos.
Solo querrán vestir de marca, y de una determinada.
Gruñirá cuando intentes informarte de adónde va y qué tipo de
gente frecuenta.