En el momento del accidente me desmayé; el coche sólo se quedó abollado.
Por saltar tantas vallas tengo varios callos
en el pie.
¡Vaya panorama, no podemos salir con esta tormenta!
¡Menudos rayos!
En el Cayo en Cuba fue donde se me cayó
el anillo que me regalaste. ¡Qué rabia!
Cuando mira el mar con el cayado en la mano, se queda callado, mudo ante la grandeza del océano.