Aquí tienes el diálogo, ya ordenado, entre un cliente y el dependiente en una tienda
de ropa:
- Buenos días. Quería unos pantalones.
- ¿Cómo los quiere?
- Pues, anchos y negros.
- Mire, ¿le gustan éstos?
- ¿Puedo probármelos?
- Por supuesto. Allí tiene los probadores
.
- ¿Qué tal le quedan?
- Pues me quedan muy bien. ¿Cuánto cuestan?
- Ahora se quedan en 3
500 pesetas.
- Estupendo. Me los llevo.
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