Esta mañana
hallamos muerto al soldado Adrián,
y encontramos esta carta:
«Querida Milagros,
llevo seis días aquí. Te echo de menos.
Tengo miedo. Sólo me queda tu amor.
No estaría de más que alguien me explicara
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.
Sería absurdo dejarse la piel aquí.
Un sueño frío me anuncia que llega el fin.
Cuando leas esta carta, habla con las estrellas;
hasta ahora sólo he hablado con ellas,
he visto a la muerte como un ave extraña
devorar a un sol que es tuyo y es mío.
Querida Milagros, me tengo que despedir.
Siempre te quiere, tu soldado, Adrián.»