Al parecer, sólo un 30% de los españoles habla bien otra lengua además del
castellano. ¿Cuál crees que es la causa?, ¿timidez?, ¿falta de hábito?, ¿falta de
paciencia?...
Esto es lo que piensan algunas personalidades
de la vida española:
Cristina
Almeida (54 años, política)
Cuesta imaginarse a esta diputada callada en los
foros internacionales por su impericia en el manejo de idiomas. Sin embargo, confiesa sin
rubor que el apartado de lenguas extranjeras en su currículo está vacío. Por su
profesión se ve obligada a participar en congresos y asambleas europeas, así que siempre
le acompaña un traductor. Le hubiera gustado aprender inglés, pero se interpuso
un problema. Fue una cuestión de chovinismo español.
Jordi Tarrida (38 años,
ejecutivo)
El catalán y el alemán los aprendió,
respectivamente, de su padre y de su madre. Su padre también trató de inculcarle el
castellano, pero se topó con su cabezonería y prefirió el alemán. En el colegio
aprendió inglés y francés. A los 17 años, se trasladó a Venezuela. Allí, sus
renuncias de pequeño a aprender español le pasaron factura: «O me comunicaba o me
moría, así que no perdí un minuto y empecé a chapurrear español. En menos de un año,
aprendí».
Julio Salinas (36 años,
futbolista internacional)
Se topó con la barrera del idioma extranjero en
1996, cuando fichó por un equipo japonés. El reto le esperaba en el supermercado:
«Algunos productos los identificaba por las fotos, otros los señalaba con el dedo al
pedirlos, y en ocasiones metí la pata llevándome aceite en vez de vinagre o sal por
azúcar».
(Texto adaptado de El País
Semanal, 21/02/99)
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