En Japón:
«En Japón han alcanzado tal arraigo que las
mesas de las cafeterías tienen pantallas para jugar. Dado el éxito entre los niños, el
gobierno japonés pidió a una importante firma de su país que hiciera el lanzamiento de
su última consola doméstica en fin de semana para no coincidir con el horario escolar.
Dos empresas japonesas se reparten casi el 90% del mercado mundial. Cada una de ellas
tiene su propio héroe-mascota: un fontanero barrigón, la una, y un velocísimo
puercoespín, la otra.»
En el resto del mundo:
«Es la fiebre de final de siglo. En 1997 se
vendieron videojuegos por valor de 1,8 billones de pesetas. En EE.UU. hay videojuegos en
dos de cada cuatro hogares. El 45% de los usuarios son mayores de 45 años y casi la mitad
de ellos son mujeres. Más de 150.000 españoles entre 8 y 15 años son socios de algún
club de videojuego. En Alemania el número de sus usuarios alcanza el millón.»
Efectos:
«La luminosidad de las pantallas puede causar un
ataque en epilépticos fotosensibles, variedad poco frecuente, igual que la televisión o
los destellos de faros en la noche. Los expertos recomiendan no jugar más de una hora.
Un estudio del Instituto de Psiquiatría de
Barcelona concluye que los videojuegos son intelectualmente estimulantes y no favorecen la
agresividad y el aislamiento si son consumidos con moderación.»
Texto adaptado de El País
Semanal, junio de 1998
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