Lee el siguiente diálogo que mantienen dos amigos. Hablan del divorcio de un compañero
de la oficina. ¿Entiendes bien lo que dicen?
Oye, Paco, ¿ya te has enterado de lo de Carlos?
No, no sé nada, pero tú que no tienes pelos en la lengua seguro que me lo
cuentas.
Pues sí... Que él y su mujer han dejado de ser uña y carne...; han
empezado a echarse en cara un montón de cosas, y total, que se divorcian.
¡Qué me dices! Este Carlos no tiene dos dedos de frente. ¿Cómo deja una
relación así? Yo los tenía por una pareja modelo.
Pues ya ves; así están las cosas.
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