Lee cómo se queja un perro de la actitud de sus
dueños:

¿Por
qué regla de tres tengo que seguir aguantando esta situación? Me mintieron, me dijeron que
nunca me abandonarían, y ahora se van de viaje sin mí. ¡Ya está bien! ¡Vamos, digo yo!
Ahora mismo agarro
mis huesos, y cuando lleguen, ¡que se las arreglen!: si hay gatos, si entran ladrones, es su problema.
La verdad es que podría dejar todo un poco más limpio, pero después de lo que me han
hecho ¡hasta ahí podíamos llegar! Se lo dije muchas veces, que yo era bueno,
incluso un poco tonto, pero que mi paciencia tenía un límite, pero ellos ¡como
quien oye llover!
Lo que tendría que haber hecho es
aprovecharme de ellos, sacarles comida y, después, irme. Pero claro, eso se dice muy
pronto, yo no sirvo para mentir y engañar.
Y ya, lo que faltaba para el duro, fue la frasecita de despedida: «Te echaremos de menos». Sí, ya, ¿conque echarme de menos?, no puedo creerlo.
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