Carmen: ¿Qué tal tus vacaciones?
Anabel: Bien, pero os he echado de menos; me he
acordado mucho de vosotros.
Carmen: Ya, pues en cuanto veas al
jefe, vas a querer volver de vacaciones. ¡Está que echa chispas!
Anabel: ¿Qué le pasa?
Carmen: No lo sé. El caso es que se pasa todo el día
gritando
¡El otro día me echó una bronca
!
Anabel: ¿Por qué te regañó?
Carmen: Pues porque cuando iba a cerrar aquel trato tan
importante con los americanos, ¿te acuerdas?, al final éstos se arrepintieron y se
echaron atrás en el último momento. El jefe se enfadó tanto que empezó a
recordarme todas las mañanas que me había dado libres para ir a arreglar los papeles del
banco.
Anabel: O sea que te echó en
cara que te había dado dos mañanas libres
¡Pero si no te las pagó!
Carmen: Exacto, pero... Bueno, cuéntame algo de tus vacaciones.
Anabel: La verdad es que el otro
día nos fuimos de marcha, estuvimos hasta las seis de la mañana bailando. Hacia un
montón de tiempo que no salía hasta tan tarde; me lo pasé fenomenal.
Carmen: Claro, de vez en cuando
está bien echar una cana al aire y olvidarse del trabajo y las
obligaciones.
Anabel: ¡El jefe!