¿Conoces estos versos?
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!
...
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo.»
Pertenecen a la primera y la última estrofa
de un precioso poema de Pedro Salinas, del libro La voz a ti debida.
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