«Había una vez una pequeña
familia formada sólo por mujeres: la madre, sus dos hijas, Inés y Susana y su hijastra
Carmen.
Carmen era muy inteligente,
pero un poco patosa: siempre se le caía todo y tropezaba cada dos por tres.
Un día recibieron una
invitación para ir a una fiesta, se compraron vestidos preciosos y tomaron unas sesiones
de rayos UVA...
... Y vivieron felices y
comieron perdices...»