Si vendiera la
leche, compraría una gallina que pondría muchos huevos.
De los huevos, nacerían pollitos que cuando crecieran podría vender.
Si tuviera mucha leche, podría poner
una lechería.
Ésta me daría mucho dinero y me convertiría
en la lechera más famosa del condado.
Si fuera rica, ¡ay, qué feliz sería!