| El refrán popular «Entre
hermanos, no metas las manos», desaconseja mezclarse en problemas familiares ajenos. A
pesar del buen consejo, nosotros sí vamos a meternos entre hermanos. Lee el siguiente diálogo y haz después el salto del
caballo en el cuadro que hay a continuación para descubrir el refrán que utiliza
Gonzalo:
Ana: Gonzalo, hace días que quiero
hablar contigo... ¿No dices nada?
Gonzalo: Tú eres la que quieres hablar, ¿no? Pues habla.
Ana: ¿Qué tal las clases?
Gonzalo: Pues... van.
A: ¿Van? Parece que van... pero mal.
G: Si tú lo dices...
A: ¿Recuerdas lo que sucedió el curso pasado? Todas suspensas. ¡Cómo se puso
papá! Casi le da un infarto; y todo el verano asándonos en Madrid para que el nene
estudiara y sacara el curso.
G: En el grupo nadie aprobó más de dos.
A: ¿Y eso qué tiene que ver?
G: Yo no soy como tú, que te empollas todo.
A: Pero es que tú ni tocas los libros, no vas a clase...
G: ¡No me des más la lata!, ¿quieres?
A: Bien, como quieras. Pero mamá siempre me está preguntando y no voy a
mentirle. Ya lo sabes, el que avisa no es traidor.
G: Ah, ¿sí? Pues tú no olvides que _______________________.
A: Yo nunca te pido que engañes a mamá por mí.
G: Bueno, bueno... No seas así. |