¿Sabes que existen más de 350
millones de hablantes de español en el mundo? Todos hablamos la misma lengua, pero con
variaciones, sobre todo en la forma de llamar a las cosas. Sobre este tema escribió un
pequeño y simpático libro Ángel Rosemblat, en el que relataba las peripecias de un
español que visita algunos países de Hispanoamérica. Aquí te presentamos, adaptado,
uno de esos textos:
Después de varios años tratando de aprender
inglés en los Estados Unidos, un español decide ir a un país de América donde se hable
español y se dirige a México. Ya en este país sale a visitar la ciudad. Sin embargo, al
encontrarse en la calle se lleva una sorpresa. Pregunta cómo ir a un museo y le indican
que tome un camión o llame a un ruletero (que da más vueltas que una
ruleta). Quiere comprar algo y lo mandan a una lonchería y a una miscelánea
(bastante pequeña).
De vuelta al hotel, le dice al chófer que lo lleve y éste le responde:
- Luego, señor.
Asombrado ante ese injustificada demora, pregunta:
- ¿Cómo 'luego'? Ahora mismo.
- Sí, sí, luego, luego.
Pero inmediatamente entra en el carro, que por cierto era muy moderno, y salen a
toda velocidad. Entonces comprendió que 'luego' significaba otra cosa bien distinta.
¿Sabes qué palabras se usan en el
español de España en lugar de las que están subrayadas en el texto? Escríbelas en el
cuadro de abajo. Te damos algunas pistas.
- Es un medio de transporte más grande que el
coche, pero más pequeño que un avión.
- En este establecimiento se pueden comprar regalos
y alimentos.
- Te llevan en su coche adonde quieras, pero cobran
por ello.
- Aunque tiene cuatro ruedas, no es de madera y
necesita combustible para moverse.
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