Emprendimos (1) la caminata a pie, de Cuacos a Jarandilla, por un camino que es
un tormento para los pies y una delicia (2)
para los ojos. Frescura y verdor por todas (3)
partes. Corpulentos castaños encandelados, y por entre ellos algún torrente (4) que
baja saltando y rompiéndose (5) en las rocas desde lo alto de la sierra. Una naturaleza risueña
y amable tal como (6) suele ofrecérsenos en estas sierras de la meseta de España.
[...]
Y esta hermosísima (7) Vera de Plasencia languidece en triste atraso por falta de adecuadas (8) vías de comunicación. No puede explotarse
(9) ni la riqueza de sus frutos y
maderas, ni la de sus paisajes. ¡Y el atraso moral y social!
(Miguel de Unamuno,
Por tierras de Portugal y España, 1911)